Me he preguntado siempre, cómo nos verán - literariamente hablando- los grandes mercados literarios de Hispanoamerica, llamese México, Argentina, Chile, Colombia y España, a países tales como Panamá, Puerto Rico, Costa Rica y República Dominicana, si fuera yo un estudiante Inglés de literatura hispana, me imaginaría a dichos países como destinos turísticos meramente, playas, arena blanca, mar azul, lindas mujeres, buenos tragos, merengue y salsa.
En este caso traigo a colación un libro que en lo personal me gustó mucho y sería una buena muestra que por estos países "tropicales" se hace más allá de Salsa, Merengue, Regueton, literatura de calidad y ese el caso de este cuentario, Págales tu a los psicoloanalistas.
A su autor, un tipo super agradable, ameno y un conocedor de la literatura moderna, me regaló este libro el domingo por la mañana cuando nos veníamos luego de un fin de semana en el paraíso, quiero decir Tortuguero. Yo estaba un poco inquieto puesto que la mayoría de los ahí reunidos eran poetas, y que un poeta (acaso un prosista disfrazado de poeta) me regalara un libro de cuentos me despejó mi quisquillosidad. Este libro, Págales tú a los Psicoanalistas, del autor Dominicano, Frank Baez Rosario, fue el ganador de la feria del libro de República Dominica, que fue el ente que editó -con un prólogo que bajo la advertencia de Frank, que aún no he léido- el cuentario en una edición bellisíma valga decir.
Es un libro delgado, contiene cinco cuentos. El libro lo abre un cuento titulado Los caballos en el mar, un cuento que me remite -en el buen sentido de la palabra- a la bilblia, quiero decir la revelación, la epifanía. El personaje se impacta, se conmueve cuando mira una escena bastante peculiar en la que dos caballos galopan mar adentro, una escena que por si sola podría catalogarla de poética, ¿acaso se le habrá salido lo poeta a Frank? Este cuento habla más allá de la escena de los caballos, por que profundiza en la amistad, los recuerdos, la nostalgia de los años y los amigos idos, y además posee esa poderosa capacidad de transportarnos al lugar donde se llevan los hechos. Baez Rosario no cae en descripciones meticulosas, por que valiéndose de los hechos recrea con singular facilidad la atmósfera en que pululan los personajes de este cuento: la playa, el mar, el agua, la espuma.
El cuento que lo secunda, es un cuento con sustrato de realismo mágico y es quizá el que menos me gustó, por el hecho que tiene ese estigma, a mi punto de vista, de realismo mágico el mismo que nos ha pesado a todos hoy en día, incluso sigue pesando, creen que en América Latina seguimos escribiendo de sacerdotes que levitan mientras toman chocolate o cosas por el estilo. Papá, se titula el cuento y abre con la escena de luto que representa el regreso del cementerio luego del entierro doloroso de un ser querido, y el personaje en duelo y narrador a la vez, se encuentra con un hombre que llora a la orilla por que no siente nada. Este cuento es breve, página y media.
No va a doler, es el cuento sin duda alguna que más me gustó, por el hecho que Frank Baez juega con la idea del espejo, desde un inicio la advertencia está dado: ¿A quién le va doler? Con ese gancho muy bien empleado en tiempo y una prosa muy cuidada, Frank nos muestra muy sutilmente que entre líneas de No va Doler, hay un ser invisible o un hecho quizá más importante que la acción. Casi es releer a grandes rasgos a Raymond Carver: los personajes no importan, son los hechos y sus consecuencias son los que tienen la batuta.
Luego sigue el cuento que da titulo al libro, Págales tu a los psicoanalistas, la característica más llamativa de este relato es el no uso de puntos ya sea punto y seguido o punto y aparte. Supuse cuando lo terminé de leer que Frank aplicó esta técnica para el solo hecho de proporcionar de una atmósfera (lo cual y conforme se va internando en la lectura del cuentario, es la capacidad de narrador de Baez Rosario: crear atmósferas) bochornosa, dado que se trata de una tipa que se queja de su novio y la obsesión del mismo por la poesía, y habla y habla en contra de ello. Un personaje histérico. Lo llamativo que pese a que durante todo el texto no se encuentra punto alguno, la lectura resulta amena y legible.
El cuento final, Ahora es cuando, es un cuento escrito a manera de diario, un cuento que podría catalogarlo de terror, no porque el autor lo haya planeado de esa manera, sino que conforme se sumerge el lector en su lectura y desarrollando los sucesos, se van encontrando pistas, boronas de queso para un ratón poco astuto. El eje central de este cuento es un fragmento de la poetiza argentina Alejandra Pizarnik que se repite como un mantra y que a su vez sirve como trasfondo para el trama. De un grupo de amigos que se van de vacaciones y los contratiempos que se van encontrando a lo largo del camino y los hechos para llegar al final.
Lo más curioso de todo, es que la mayoría de los personajes son mujeres, un hecho muy curioso, Frank crea pequeñas y efìmeras heroínas en cada uno de los cuentos, quizá como puente temático para que los relatos, disímiles -por dicha- tengan un punto de unión.
Frank Baez, es un tipo joven que sabe lo que hace, y todo indica, y ojalá sea así, no deje al gran Juan Bosh solo en el terreno de la prosa en su natal República Dominicana; hace faltan cuentistas, novelistas jóvenes como él en estos días en América Latina. Ya es hora de conocer talentos como Baéz, de leernos por que acá en Tropicolandia no escribimos solo guias turísticas, acá también se escribe buena literatura, ¿cierto Frank?
Mas información del que hacer de Baéz: http://www.revistapingpong.com/ y http://www.frankinvita.blogspot.com/






