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lunes, junio 02, 2008

FRANK BAÉZ


Me he preguntado siempre, cómo nos verán - literariamente hablando- los grandes mercados literarios de Hispanoamerica, llamese México, Argentina, Chile, Colombia y España, a países tales como Panamá, Puerto Rico, Costa Rica y República Dominicana, si fuera yo un estudiante Inglés de literatura hispana, me imaginaría a dichos países como destinos turísticos meramente, playas, arena blanca, mar azul, lindas mujeres, buenos tragos, merengue y salsa.

En este caso traigo a colación un libro que en lo personal me gustó mucho y sería una buena muestra que por estos países "tropicales" se hace más allá de Salsa, Merengue, Regueton, literatura de calidad y ese el caso de este cuentario, Págales tu a los psicoloanalistas.


A su autor, un tipo super agradable, ameno y un conocedor de la literatura moderna, me regaló este libro el domingo por la mañana cuando nos veníamos luego de un fin de semana en el paraíso, quiero decir Tortuguero. Yo estaba un poco inquieto puesto que la mayoría de los ahí reunidos eran poetas, y que un poeta (acaso un prosista disfrazado de poeta) me regalara un libro de cuentos me despejó mi quisquillosidad. Este libro, Págales tú a los Psicoanalistas, del autor Dominicano, Frank Baez Rosario, fue el ganador de la feria del libro de República Dominica, que fue el ente que editó -con un prólogo que bajo la advertencia de Frank, que aún no he léido- el cuentario en una edición bellisíma valga decir.

Es un libro delgado, contiene cinco cuentos. El libro lo abre un cuento titulado Los caballos en el mar, un cuento que me remite -en el buen sentido de la palabra- a la bilblia, quiero decir la revelación, la epifanía. El personaje se impacta, se conmueve cuando mira una escena bastante peculiar en la que dos caballos galopan mar adentro, una escena que por si sola podría catalogarla de poética, ¿acaso se le habrá salido lo poeta a Frank? Este cuento habla más allá de la escena de los caballos, por que profundiza en la amistad, los recuerdos, la nostalgia de los años y los amigos idos, y además posee esa poderosa capacidad de transportarnos al lugar donde se llevan los hechos. Baez Rosario no cae en descripciones meticulosas, por que valiéndose de los hechos recrea con singular facilidad la atmósfera en que pululan los personajes de este cuento: la playa, el mar, el agua, la espuma.

El cuento que lo secunda, es un cuento con sustrato de realismo mágico y es quizá el que menos me gustó, por el hecho que tiene ese estigma, a mi punto de vista, de realismo mágico el mismo que nos ha pesado a todos hoy en día, incluso sigue pesando, creen que en América Latina seguimos escribiendo de sacerdotes que levitan mientras toman chocolate o cosas por el estilo. Papá, se titula el cuento y abre con la escena de luto que representa el regreso del cementerio luego del entierro doloroso de un ser querido, y el personaje en duelo y narrador a la vez, se encuentra con un hombre que llora a la orilla por que no siente nada. Este cuento es breve, página y media.

No va a doler, es el cuento sin duda alguna que más me gustó, por el hecho que Frank Baez juega con la idea del espejo, desde un inicio la advertencia está dado: ¿A quién le va doler? Con ese gancho muy bien empleado en tiempo y una prosa muy cuidada, Frank nos muestra muy sutilmente que entre líneas de No va Doler, hay un ser invisible o un hecho quizá más importante que la acción. Casi es releer a grandes rasgos a Raymond Carver: los personajes no importan, son los hechos y sus consecuencias son los que tienen la batuta.

Luego sigue el cuento que da titulo al libro, Págales tu a los psicoanalistas, la característica más llamativa de este relato es el no uso de puntos ya sea punto y seguido o punto y aparte. Supuse cuando lo terminé de leer que Frank aplicó esta técnica para el solo hecho de proporcionar de una atmósfera (lo cual y conforme se va internando en la lectura del cuentario, es la capacidad de narrador de Baez Rosario: crear atmósferas) bochornosa, dado que se trata de una tipa que se queja de su novio y la obsesión del mismo por la poesía, y habla y habla en contra de ello. Un personaje histérico. Lo llamativo que pese a que durante todo el texto no se encuentra punto alguno, la lectura resulta amena y legible.

El cuento final, Ahora es cuando, es un cuento escrito a manera de diario, un cuento que podría catalogarlo de terror, no porque el autor lo haya planeado de esa manera, sino que conforme se sumerge el lector en su lectura y desarrollando los sucesos, se van encontrando pistas, boronas de queso para un ratón poco astuto. El eje central de este cuento es un fragmento de la poetiza argentina Alejandra Pizarnik que se repite como un mantra y que a su vez sirve como trasfondo para el trama. De un grupo de amigos que se van de vacaciones y los contratiempos que se van encontrando a lo largo del camino y los hechos para llegar al final.

Lo más curioso de todo, es que la mayoría de los personajes son mujeres, un hecho muy curioso, Frank crea pequeñas y efìmeras heroínas en cada uno de los cuentos, quizá como puente temático para que los relatos, disímiles -por dicha- tengan un punto de unión.


Frank Baez, es un tipo joven que sabe lo que hace, y todo indica, y ojalá sea así, no deje al gran Juan Bosh solo en el terreno de la prosa en su natal República Dominicana; hace faltan cuentistas, novelistas jóvenes como él en estos días en América Latina. Ya es hora de conocer talentos como Baéz, de leernos por que acá en Tropicolandia no escribimos solo guias turísticas, acá también se escribe buena literatura, ¿cierto Frank?



Mas información del que hacer de Baéz: http://www.revistapingpong.com/ y http://www.frankinvita.blogspot.com/

miércoles, mayo 28, 2008

EFRAIM MEDINA REYES


Ella me envió este libro por que según dijo, y acorde a la lectura de alguno de mis textos, yo tenía cierto parecido, en la forma de escribir, con este autor colombiano. Recuerdo, que me los envió por DHL, no sólo este libro, sino también otros, y demoré casi una semana en poder sacarlos, un desorden, para variar en las instalaciones de DHL. Pero acá no vinos a criticar a esta empresa, sino a reseñar un libro que me llamó la atención.

Los cuentos de Efraím Medina Reyes contenidos en su libro más célebre, Cinema Árbol, son criaturas extrañas, como dice la contraportada:


“El humor, la autoironía y el desparpajo son parte fundamental de
estos cuentos; Mediana Reyes escribe con un impecable sentido del ritmo, en su
prosa no hay cabida para lo excesos retóricos, y sus personajes entrañables y a
ratos excéntricos están cargados de una franca y conmovedora humanidad” Daniel Manera Revista Imaginazone, Milano.

Medina Reyes es de esa nueva camada de escritores que procura dejar de lado la figura omnipresente de García Márquez en el panorama narrativo colombiano. Por suerte, Cinema Árbol no contiene ese incomodo colombianismo (interprétese bien) que se ve tanto en el cine como en la literatura: contarnos la violenta historia que ha azotado ha dicho país y que bien conocemos.
En lo personal Medina Reyes me parece un escritor entretenido y bastante refrescante. La fuente creativa del autor es la música y el cine lo cual le proporciona a su panorama literario un halo alegre. Podría decirse que su arma fundamental en su prosa y que es un sello muy personal del autor, es el nihilismo en cada historia entre mas sexual o violenta sea, más palpable lo es.



Round Midnight, de Herbie Hancock, que si mal no recuerdo había sido el tema
central de un film del mismo nombre y había ganado el Óscar por la mejor canción, estaba sonando en la radio mientras Erica me chupaba (ssluuuuurrrpp) y yo cogía la última curva en sostenido para enseguida explotar (plos, plos, plos). Ella retuvo el semen en la boca, fue hasta la mesa y lo depositó sin muchas consideraciones en un vaso: el semen resbaló por el borde hasta quedar amontonado en el fondo”.

Otro cuento bastante llamativo es La vieja Radio Phllips en donde recuerda a su padre a partir del paralelismo entre una radio marca Phillips y el Quijote de la mancha. Un cuento bastante sensible que dista del desparpajo y la irreverencia de los otros cuentos que componen la colección, un cuento que toca fibras humanas.
Ojos verdes, Pierna Dorada, nos cuenta la historia un tanto bizarra de cómo el yo narrador cuenta las peripecias de tener relaciones sexuales con una mujer que tiene una prótesis dorada en una de sus piernas, pero el cuento va más allá por que aparte de contar con un lenguaje casi pornográfico ahonda en su relación de pareja con la mujer, Marianne, y con su amigo Slong otro personaje que forma parte en la novela Érase una vez el amor pero tuve que matarlo.
Medina Reyes ejerce a lo largo de los dieciocho relatos que contiene Cinema Árbol un amplio panorama. Otro texto más allá de cuento es con el que cierra la colección y es una especie de carta abierta titulada Carta a Laura Elisa, que el escritor le redacta a su hija, es una especie de testamento.
Lo bueno del universo de Medina Reyes más allá de sus extravagancias literarias y extraliterarias es que en cada relato palpita Colombia, nos transporta sin necesidad de contarnos lo de siempre, (bien conocido por todos), a la urbe colombiana, a la esencia del colombiano común y corriente.
Efraím Medina Reyes no sólo se limita a ser escritor, también cuentan que en las calles de Bogota monta espectáculos un tanto estrambóticos y es baterista de una banda de rock and roll.
Medina Reyes puede pecar, para algunos, de exceso de desparpajo y rayar la vulgaridad, pero sin esos elementos el libro no sería lo que es: una obra entretenida que deja al final de su lectura un buen sabor de boca.

viernes, febrero 01, 2008

TENGO MIEDO TORERO, PEDRO LEMEBEL.


Situada en el Chile de los ochenta donde Pinochet era rey y señor, la novela de Pedro Lemebel es una de las notables novelas escritas por un travestí, tanto que el personaje principal es uno de ellos: La loca de en Frente, quien se enamora perdidamente de un joven revolucionario que lucha desde la clandestinidad contra la tirana dictadura de Pinochet, llamado únicamente como Carlos; al parecer metáfora generalizada de la juventud de los ochenta en Chile. Una novela escrita con un lenguaje que podría decirse urbano barroco, lleno de chilenismos, un lenguaje en síntesis desparpajado y divertido. La novela posee una fluidez frenética desde su inicio hasta el final, con un tono que va desde la cruda ironía hasta la reflexión política y social. Claramente se puede vislumbrar a Lemebel reencarnado en el personaje de La Loca de en frente, un trasvertí alegre, que parece ajeno a la convulsionada vida política de Santiago, y que pasa coreando canciones populares. Pero La Loca de en Frente forma parte de otros travestís que cumplen un papel sencillo: ser ellos mismos; por suerte Lemebel como trasvertí que es, no cae en divagaciones ni estudios de los travestís, no los culpa ni los estudia, sino más bien y paradójicamente se burla de ellos y por consiguiente se burla de si mismo, sin embargo, los travestís que van apareciendo en la novela son seres alegres, miserables pero entusiastas de tiempos mejores, enclaustrados en años oscuros para América Latina. Carlos el otro personaje principal, es un muchacho revolucionario sin prejuicios que se deja enamorar por La Loca de en Frente, quien para ello van hilvanando detalles con tal de enamorar a su querido niño, como para mencionar uno de ellos: La loca de en Frete le celebra el natalicio del muchacho a la manera cubana, creyendo así agradarle –por que el sueño de Carlos es ir a vivir a Cuba-, de modo que siguiendo los reglamentos de la celebración cubana invita a todos los niños del barrio a su casa, en donde esperaran a Carlos, en esta parte de la historia el irreverente Lemebel le da paso a una desconocida ternura hasta esa altura de la novela, al describir el comportamiento de los niños y los de su madre; todos de clase baja. La novela esta apoyada en su construcción en los boletines de prensa, que La Loca de en Frente escucha de la emisora Radio Cooperativa, en donde se va enterando de lo que acontece en ese mundo ajeno para él/ella, que mas delante de “Tengo Miedo Torero” formará parte preponderante. Un personaje tan bien perfilado resulta La Loca de en Frente, que el lector llega olvidarse que se trata de un hombre, salvo cuando entre los mismos travestís llegan a pelearse y sacan, a modo de ofensa, su masculinidad. “Tengo miedo Torero”, puede decirse que esta divida en dos partes sutilmente propuestas por Pedro Lemebel: la primera parte, llena de corrosivo humor y pequeños roces sentimentales y coqueteos entre Carlos y La loca de en Frente, y la segunda parte, donde el drama y la reflexión ahondan, y donde también Pinochet parece como personaje (bastante caricaturizado por la pluma de Lemebel) tanto que uno llegar a ver al todo poderoso dictador como un mero bufón de su mujer, pese a las situaciones de drama y de tensión descritas por el autor, no deja de lado el humor negro. En esta segunda parte, la narración y la estructuración lineal de la novela se rompe para dar paso a un collage narrativo, donde tanto La Loca de en Frente y Carlos juegan un papel preponderante al lado de Pinochet, todo descrito paralelamente, lo cual un lector poco hábil puede llegarlo a confundir. La Loca de en Frente llega a un punto de amor por el muchacho que le da asilo en su casa –lo único que tiene- para que su amado Carlos preparare un ataque a la comitiva donde viaja Pinochet pero falla, dando así paso a una frenética persecución que se desata en todos los barrios de Santiago, por ello Carlos desaparece, y a los días una amiga del partido al que pertenece Carlos, da aviso a La Loca de en Frente de abandonar la casa, dado que el ejercito anda rebuscando indicios que los puedan llevar hasta los responsables. La loca emprende una huida, sin céntimo alguno solo amparada bajo la promesa que sus gastos y necesidades serán sufragados por el partido a que Carlos pertenece, y sin tener la noción dónde la llevarían. Termina en Viña del mar, acá una descripción notable por parte de Lemebel:
“Viña del mar apareció de pronto en un recodo con sus
mansiones mediterráneas. La Loca de enfrente nunca había estado en ese balneario
de turistas y gente linda. Pero esa época y a esa hora de la mañana, solamente
se veían empleadas domesticas haciendo compras, estudiantes rubios con sus
uniformes de colegios católicos, mas alguna anciana invalida tomando fresco en
las pérgolas jazmineras de los palacetes. Se parece a un película antigua de la
costa francesa, pensó ella (…)”
El reencuentro de Carlos y La Loca de en Frente, termina siendo inevitable y un tanto romántico como ingenuo (adrede por Pedro Lemebel), pese a que Carlos sabe que ella es él pero la nobleza del muchacho va mas allá de cualquier prejuicio dado que el termina viendo en La Loca de en Frente el ser humano que es, independientemente del sexo El gran triunfo de “Tengo Miedo Torero” radica en la frontalidad de la escritura, no es una novela retórica ni lírica. Otro punto alto que el lector notará es la autenticidad de quien la cuenta y en la credibilidad que brinda a raíz de ello, pese a que es en su estructura, una novela experimental, no parece serlo a simple vista. Lemebel muestra que después de todo en Chile hay buena prosa, mas allá de los José Donoso sin duda, “Tengo Miedo Torero”, es altamente recomendable y es literatura de calidad de esas que lamentablemente estan en las librerias detras de un libro de Isabel Allende.


Nota de contraportada del libro: