domingo, enero 09, 2011

Los diez mejores libros costarricenses publicados en el 2010

Un repaso para recordar lo mejor de la literatura nacional en el año que recién despedimos.
Luego de haber rondado la opinión de personas que andan en el mundillo literario (editores, escritores, críticos, lectores, y conocedores del libro) y después de hacer una brevísima encuesta llegué a la conclusión de que estos son los mejores libros que publicaron nuestras editoriales a los largo del 2010.
Tentativamente la colección estaba dividida en el clásico “Ficción” / “No Ficción” pero luego de varios cuestionamientos en torno a dónde verdaderamente estaba la poesía decidí (y para no hacer más largo el asunto) dividir la lista en “Cosas que pasan” y “Cosas que podrían pasar” dándole así un giro diferente. Las listas están ordenadas a partir de los votos de los personajes consultados, siguiendo ese designio y ningún otro porque así es la democracia.
Cosas que pasan
Costa Rica: un país casi exitoso. Leonardo Garnier, Uruk Editores.
El libro de Leonardo Garnier y Laura Cristina Blanco representa una de las más recientes intervenciones en un debate que había salido de las editoriales, sobre el desarrollo económico, social y político del país. Dicen los autores que los logros de Costa Rica en la segunda mitad del siglo pasado están en la encrucijada de propiciar nuevos cambios a mayor velocidad o más conservadoramente, temiendo la pérdida de logros antes alcanzados. La tesis puede ser polémica -y lo mejor que le puede pasar es que lo sea-, pero sin duda parte de un estudio y análisis profundamente informados y con un enfoque que, aunque lo hacen dos economistas, integra sus visiones filosóficas y políticas sobre el país social, político y económico. Esto convierte a "Costa Rica: un país subdesarrollado casi exitoso" en una lectura obligatoria para todos quienes se preocupan por el futuro del país. - Óscar Castillo, editor.
La otra orilla. Marta Ávila, EUNED.

El trabajo de Marta Avila abre camino en recopilar la crónica de un arte puramente visual, como es la danza. No solamente resulta valioso por la usualmente escasa cantidad de fuentes informativas permanentes en ese campo, sino por el expertise de la propia Avila, desde dentro de la danza. - Dino Starcevic, periodista cultural.





 
300 páginas. Luis Chaves, Ediciones Lanzallamas.
Un libro que lleva por nombre 300 Páginas y que, efectivamente tiene 300 páginas, debe de tener una cosa rara adentro: magia negra, mecatazos, chamacos subidos en árboles de patios de chozas viejas, gritos de poetas-boxeadores, músicos alucinantes... Algo, cualquier cosa extraña. O todo lo anterior, porque 300 Páginas, de Luis Chaves, es nada más y nada menos que una autobiografía no autorizada que el autor no se autorizó a sí mismo a publicar, pero que encontró en Lanzallamas el incubador perfecto para que esa semilla cuajara, explotara, se expandiera. Bien acertó María Montero en su reseña “El tamaño sí importa”, cuando escribió que “un volumen homónimo de 300 páginas que ni siquiera es una novela debería considerarse un acto de intimidación en prosa”; este es un caldo de Chaves para ingerir cor cor, para sentirlo cómo baja por la garganta y deja roncha, “peligroso, visualmente tóxico” (dixit Montero).
Luis Chaves, en este libro, con un desparpajo que no puede ser confundido con irresponsabilidad (y si alguien los confunde, tanto mejor), se refiere tanto a Arthur Cravan como a su familia molecular (su “familia extendida”), pasa del corte de pelo y los dientes de Juan Carlos Arguedas a los pros y los contras de los moteles que todos hemos visitado pero que no hemos estudiado adecuadamente, comme il faut. En este libro, la crónica y el periodismo gonzo rozan sus cuerpos resbalosos contra el relato corto o la evocación automática. Panamá Al Brown se da de caitazos con La Horrorosa de Zapote. Todas las vidas de Chaves se encaran, mágicamente, en este instrumento de 300 páginas que se llama 300 Páginas. Una cosa rara debe de tener adentro algo que nos recuerda que “el domingo, para colmo, posee una siniestra facultad: neutraliza feriados”. Una de esas cosas que todos sabemos, pero que solo Chaves escarba y delata. - Guillermo Barquero, editor y escritor

Sexxxo sentido. Cynthia Calderón Montero, Editorial Germinal.
Luego de muchos años en Radio U, Cynthia Calderón Montero publica todos los temas sobre sexualidad que ha tocado en un programa que ya de por sí es mítico. ¿El resultado? Si no fuera por que la Iglesia lo impediría este libro debería ser de lectura obligatoria en los colegios. Porque ya lo dijo su editor Juan Hernández, si nuestra generación (entiéndase nacidos a inicios de los ochenta) hubiera tenido este libro en las manos no habríamos contado tantas madres solteras. Un libro recomendado para usted y sus hijos, especialmente si están entre cuarto y quinto de colegio.



Identidad, invención y mito. Varios autores, Editorial Costa Rica.
Leer ensayos equivale a contemplar el horizonte, a mirar con detenimiento la tenue línea que divide el pasado del presente, el momento mismo en que la historia se convierte en historia humana, es decir, en raíz, en cuerda que nos ata con nuestros antecesores. Por estas razones, leer ensayos sobre la identidad o las identidades del costarricense implica entrar en contacto no con los mitos sobre nuestra supuesta idiosincrasia, sino con las dudas que la diferencia instaura (…) Cada vez que el lector se asoma a sus páginas, enfrenta una profunda inquietud. Lejos de recibir un catálogo preciso del ser costarricense, adquiere conocimiento sobre los límites, las falsedades y los gestos de una comunidad cuya representación sigue en pugna. Gabriel Baltodano, crítico literario, nota de contraportada.
Cosas que podrían pasar
Faustófeles. José Ricardo Chaves, Uruk Editores (novela).
Faustófeles ocupa el primer lugar porque a finales del año pasado recibió el Premio de la Academia Costarricense de la Lengua y porque sin duda es una de las mejores novelas que le he leído a José Ricardo Chaves. Además, tomémoslo así, es un guiño a Uruk Editores que viene haciendo las cosas muy bien y el que una obra publicada bajo su sello reciba un premio de esta envergadura merece el respeto y felicitación tanto al autor como al editor. Creo que es inobjetable que Faustófeles ocupe el primer lugar de lo mejor del 2010. 



 
La madriguera. Rodolfo Arias, Ediciones Lanzallamas (cuento).
La Madriguera, el primer libro de cuentos de Rodolfo Arias Formoso, nos ofrece una mezcla sorprendente de la libertad y el humor incontenibles de su primera novela, El Emperador Tertuliano y la legión de los superlimpios y del desarrollo íntimo, realista y en ocasiones doloroso de los personajes de Vamos para Panamá y Te llevaré en mis ojos. Personajes obsesivos y obsesionantes, enamorados, sorprendidos por lo extraño y lo bello del mundo, a la deriva en historias entrañables en las que agudas observaciones de los detalles hacen posible que los pequeños instantes se conviertan en vida. Cada una de estas pequeñas joyas le sirven al autor para concretar sus ya célebres y deliciosos juegos con el lenguaje cotidiano. En esta nueva colección de cuentos, Rodolfo Arias Formoso nos muestra una parcela igualmente seductora de su obra narrativa con la que definitivamente cimentará su sitio de honor entre los autores que actualmente alimentan con su prosa el imaginario colectivo costarricense. Guillermo Barquero y Juan Murillo, editores.
Metales pesados. Guillermo Barquero, Editorial Costa Rica (cuento).
Son cuentos sin esperanza ¿Será esa la tónica de estos tiempos?, no porque estos tiempos sean peores a otros sino porque hoy en día la información fluye en mayor cantidad y con más eficacia y porque pudiendo ser mejores siguen siendo malos, a veces solo sofisticadamente perversos, gracias y a pesar de los adelantos de la ciencia. Hay muchas tendencias y razones para ser pesimistas, pero también es válida la propuesta de otros escritores que sin acudir al gastado expediente del final feliz le impregnan a su quehacer artístico alguna esperanza, pero, claro, ese no es el propósito de Guillermo Barquero. En ninguno de estos cuentos el autor llega a esa explicitud que se regodea en la procacidad y la perversión, pero también huye de la moralización y más de la moralina. Tampoco se convierte en abanderado manifiesto de minorías. No es ese el caso de estos cuentos de Barquero, que sabe mantener una distancia apropiada ante esas tentaciones tan en boga, aunque sí exhibe, en toda su crudeza, una gran variedad de miserias humanas. Santiago Porras, escritor y presentador de la obra.

Vida Ajena. Gustavo Chaves, EUNED (poesía). y Ángeles para suicidas. Alexánder Obando, Editorial Arboleda (poesía).
Estamos frente a “otra cosa”, “otra poesía”. De entrada, los dos poemarios comparten muchas similitudes, pero sobre todo, representan estilos que deberán marcar nuevos rumbos en la poesía costarricense. Poesía conceptual, pero íntima; poesía meditada, pero no exenta de “pathos”. Son voces que se han permitido madurar, que han sabido sobrellevar la herida que a todos nos mueve y la han trastocado en signo inteligente y vital. Ángeles para suicidas tardó unos 24 años en escribirse y ver la luz. Vida ajena la mitad, y doce años son muchos en un país que “vomita” poesía anualmente.
Hablo de ambos poetas y de ambos poemarios de una sentada porque el espacio es poco, pero sé que esto es injusto y no da cuenta para nada ni de la calidad ni de las diferencias, que son las que finalmente pueden pesar. Por eso apenas rozo la superficie, noto el viaje ente idiomas que ambos hacen, me deleito con los tintes de la poesía angloestadounidense, observo la sutileza de sus trazos, la capacidad de sugerencia sin aspavientos, la imagen que abre puertas, universos; el paso por geografías múltiples, y me regodeo en uno de sus mayores aciertos: el diálogo imprescindible entre la tradición y la contemporaneidad, camino necesario para la gran literatura.
Por eso celebro ambos poemarios, y me atrevo a afirmar (a pesar del peligro que ello implica), que si alguien quiere tomarse en “serio” el trabajo poético, estos libros deberán ser a partir de ahora sus medidas. Gustavo Solórzano-Alfaro, crítico de poesía y poeta.

1 comentarios:

  1. Buenas recomendaciones, intentaré conseguir los que me faltan.

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