jueves, diciembre 09, 2010

Metales pesados, Guillermo Barquero.



El año pasado Guillermo Barquero publicó El Diluvio Universal, con ediciones Perro Azul. Con dicha novela se acreditó la ridícula y patética mención honorifica del premio nacional Aquileo J. Echeverría, o sea atolillo con el dedo a una novela que a todas luces merecía ganar el premio. Pero eso es harina de otro costal, lo que acá interesa es la reseña de su colección de cuentos Metales Pesados, publicado este año con la Editorial Costa Rica y presentado hace pocos días en la Alianza Francesa. Con esta colección Guillermo añade a su palmarés su segundo libro de cuentos ya que anteriormente en el 2006 publicó La corona de espinas

En esta nueva colección se aleja completamente del estilo barroco de sus dos primeras obras, que hacía de Barquero un escritor para un pequeño y selecto grupo de lectores que además de valientes tenían que ser pacientes. Con este libro no obstante se acerca a un estilo más vital, más personal, más humano, menos enciclicopédico, menos intimista. A Metales Pesados lo componen diez historias que no dudo lograrán llamar la atención de un buen número de lectores. Es prudente aclarar que gracias a la complicidad de una amistad basada en la literatura, yo ya había leído la mayoría de los relatos.

El cuento que abre la colección se titula “Imperio de Escupe Fuegos”, donde Guillermo Barquero nos cuenta una historia que podría decirse es personal, y nos hace ver como en medio de la enfermedad un par de amigos se las ingenian para crear una serie de disparatadas hipótesis con respecto a las maquinas traga monedas. La atmosfera del “Imperio de Escupe Fuego” es poderosa, la creación de sensaciones angustiantes es notable, tanto que se puede respirar el rancio aroma de un hospital. Un gran cuento, tan grande que logrará un desequilibrio con el concepto global del libro.
Fabula de pequeñas tentaciones” es un cuento divertido, escrito con humor negro y un crudo cinismo que en realidad es el verdadero personaje del relato. El narrador va tejiendo la historia de un personaje al que llama "amigo" a partir de una relación basada en la mentira y la manipulación. 

En “Última era glacial” encontramos un alto contenido sexual. El autor aborda sin pelos en la lengua la relación de una pareja tildada y enmarcada en un círculo vicioso así como el conjunto de desequilibrios emocionales que dan como resultado tales aflicciones entre los personajes. La relación es tan problemática que hasta durante el sexo hay dolor físico; es incomodo, hay huesos, sangre y reproches. En mi opinión un cuento que no va más allá de eso, con un titulo obvio para una narración igualmente obvia que no aporta mucho al lector, donde el enlace entre Islandia y un pobre sexo –y/o relación de pareja- no queda del todo claro o es muy pobre. Un cuento flojo como un diente de leche.

“Manchas” es un relato hermoso, humano, mejor construido, basado en la enfermedad de Clara, quien tiene una lesión en la piel y se ve acongojada por el veredicto final de los estudios a los que se sometió. Todo esto sucede mientras extrañas cartas de un fulano llamado Álvaro la acosan. Al llegar al final de su lectura el cuento podría sacarle una sonrisa al lector atento, gracias al bien logrado juego de dimensiones que enriquecen al relato en una atmosfera de ansias y tensión.

"Tomar el tren A" es un cuento notable, de los mejores que contiene la colección. Se basa en un aparente duelo entre dos fulanos que vienen en un vagón de tren. La recreación de estados de ánimo, ambientes y demás son excepcionales, ni que decir del final.

De "La sucia vida de los hoteles", podríamos decir que es una paranoia que se desarrolla en un ambiente decadente, donde Barquero nos demuestra la oscuridad de la ciudad de las luz, como le dicen a París. Un cuento no tan sobresaliente, de bajo perfil en la colección. 

“Metales Pesados”, es el segundo cuento flojo de la colección. Nos presenta la vida de un par de amigos que asisten a la presentación de un libro de un amigo conocido poeta y no pasa más allá de un anécdota de la hipocresía del medio literario.
Otro de los buenos momentos es "Vicisitudes del vicio", una metáfora oscura entre el vicio al cigarro y la relación con una madre posesiva cuyo desenlace es fiel a la esencia de la visión de mundo del autor: dolor y cinismo.
"Tramites bancarios" es un cuento que nos puede servir de antesala para entender mejor (o ingresar de lleno en) los proyectos en los que el autor ha estado trabajando, esto en el entendido de vidas reales o ficticias pero literables. 

Finalmente, con "Historia sacra" Guillermo nos lleva de la mano a esos escenarios prohibidos donde habitan personajes igual de prohibidos. El tono casi desparpajado del cuento nos lo hace y proporciona a la historia de una narración poderosa y bien hilvanada. 

Estos son diez cuentos cargados de una atmosfera depresiva y lúgubre, de pronto con tintes de un humor negro casi cínico. En cuanto a sus argumentaciones Guillermo no varía, se mantiene fiel desde La Corona de espinas, pasando por Diluvio Universal, y ahora con Metales Pesados donde el autor nos demuestra humanos que sufren, que son aplastados por el destino que Barquero —como el dios del viejo testamento— les ha impuesto a padecer; seres oscuros, vacíos y sin escapatoria que sangran, vomitan, gritan de dolor personal y existencial, se retuercen en las cenizas de la vida. 

Con Metales Pesados, Guillermo Barquero se consolida como un escritor que con cada libro evoluciona hacia una prosa impecable, convirtiéndose así en el autor que toma la bandera de la nueva generación de narradores que estoy seguro dará mucho de qué hablar. 

Si quiere adquerir alguno de los libros antes mecionados, puede hacerlo contactando al autor directamente desde su Facebook.