Carla Pravisani es una escritora argentino-española que publicó con el sello costarricense Perro Azul su libro de relatos “Y el último apagó la luz” en el 2005. Este es un libro compuesto por veinticuatro cuentos esparcidos en cuatro grandes apartados, en los que entrelíneas se puede leer: "No llorés por mí, Argentina".
Para ser un cuentario es un libro grueso y bien nutrido, algo inusual en este género literario. En todos los cuentos se nota la influencia profunda de Raymond Carver en el imaginario temático de Carla, es decir, situaciones cotidianas llenas de una fuerza subterránea muy inquietante, amparada sin embargo en una prosa oportuna y eficaz. Todos los cuentos son estampas habituales, llenas de un valor simbólico con respecto a las relaciones interpersonales de pareja, de familia o laborales. Algunos terminan siendo relatos en clave de humor negro, lo que no debe sorprendernos tomando en cuenta el origen de la autora.
De entrada llaman poderosamente la atención los cuentos: "Las Cosas Del Abuelo", "Traslado", y "La Caida". En el primero de estos relatos, lo usual y angustioso se adivina en el puro final cuando el lector pasa la página con una extraña sensación de zozobra.
Sobre "Traslado" me atreveré a decir que lo que en verdad nos cuenta la autora, es una historia de terror muy realista y muy sutil, cuyo desenlace es lo que realmente conmociona al lector desprevenido. Conoceremos en estas páginas a un personaje desgastado y que ha trabajado toda su vida como panteonero, generando hacia su oficio una tétrica dependencia. En "La Caída", el abordaje no dejar de ser menos tétrico; el cuento nos relata la frágil y patética relación de una pareja que ve su vínculo puesto a prueba y desenmascarado a través de un inconveniente aéreo.
Ya con la lectura avanzada del cuentario se van apreciado otros textos que vale la pena leer al detalle. Tal es el caso de “¿Qué hacemos con la virgen?”, desde el título la autora nos advierte y nos invita a la lectura. Como gancho para atrapar el lector, comparto el primer párrafo que arranca así:
“Ninguno de los seis imaginó qué podría ser eso luminoso que se distinguía a los lejos, flotando en el río”.
Con esta provocación y sin mas alternativa, el lector se sumerge en la lectura y conoce poco a poco la historia que nos va desnudando Pravisani: un grupo de amigos en un lago se topa con una imagen de la Virgen y algunos proponen quemarla solo por diversión. Esto ocasiona en uno de los integrantes del grupo tremendo disgusto, y no porque sea una persona creyente, sino porque es la excusa perfecta que encuentra la autora para atizar el relato, el cual termina emprendiéndola de manera irónica y jocosa contra la fe.
El siguiente cuento, "La soga al cuello", se trata de una divertida fábula. King, un perro acostumbrado a estar atado, encuentra la libertad a través de sus nuevos dueños. No más iniciar su nueva vida, goza y disfruta a más no poder. Es un cuento irónico y bastante sarcástico en el cual hay alusiones sociales que inevitablemente invitan a reflexionar sobre la libertad como tal.
Así continúa una obra que muestra a Carla como una auténtica narradora, su impulso no se alimenta de una prosa llena de artilugios, sino de priorizar la historia por encima de todo. Sabe además, mantener sus relatos frescos. Prueba de ello es el dato más curioso de sus cuentos: la cantidad de diálogos que reúnen. Pero ahí está el detalle que tanto apreciamos, no solo resultan abundantes, sino también refrescantes. Haciendo uso de estos y otros curtidos recursos la autora enfrenta cara a cara sus historias y en la mayoría de las veces sale victoriosa; no obstante, renquea en relatos como "Trajes típicos", que no pasa de la mera anécdota de un paisaje bastante bizarro, o "La Promesa" que resulta difuso por la cantidad de personajes que llenan de ruido la historia.
A pesar de lo dicho, cada cuento posee una personalidad que se ajusta a lo narrado y esto se agradece. La gran mayoría de ellos se apoya en la figura del padre, eje central del universo pravisinesco y por ende un tema recurrente en esta colección de cuentos. En todos los relatos de Carla Pravisani hay un pozo de amargura y desesperanza, una constatación de que, como lo dice la famosa Ley de Murphy, todo lo que puede salir mal, saldrá mal. La autora agrega sin embargo, un complemento interesante al famoso enunciado: cuando algo sale mal, mejor es aferrarse a los recuerdos más placenteros.
"Y el último apagó la luz" es una obra abundante pero coherente. El lector apreciará que un libro de tantos cuentos sea tan ameno y esté tan bien escrito. Sin duda esta escritora (y publicista) tiene mucho más que darnos a futuro, mucho más que mostrarnos de ese mundo donde nada sobra ni nada se desperdicia y todo es en pos del respeto al lector.
Este texto también lo podrá leer en http://www.89decibeles.com/articulos/y-el-ultimo-apago-la-luz

Aprovecha tu talento Warren, ¡escribe siempre! Qué hermosa portada la de este libro de cuentos de tu amiga Pravisani. Tu invitación para leer estos cuentos crea, sin duda, una tentación expresa para salir a buscarlos.
ResponderEliminarHola.
ResponderEliminarDisculpa que te escriba como un comentario...
Queria ofrecerte la posibilidad de intercambiar enlaces con tu blog
Si te interesa puedes puedes poner un enlace en COCHES DE OCASION Esta abajo de todo PON TU ENLACE que está abajo del todo)
Muchas Gracias por tu tiempo...
Un saludo.