Los cuentos que continúan son llenos de una melosidad constante, absurda, aburrida y de pronto llena –su prosa- de lugares comunes a lo Sabina o tal vez me atreveré a decirlo a lo Arjona. Por ejemplo y se puede ya juzgar apenas con el titulo del segundo cuento titulado: “Tu letra sobra papel”, una carta que me recordó a las que yo solía escribir en sexto de la escuela a las mujeres que me gustaban. Luego como si fuera poco nos receta el autor, La Quinta noche, otra inyección de azúcar, lugares comunes y el macho alfa ligador como protagonista que demoró cinco noches ligandose a la mujer más hermosa de lugar o del cuento en cuestión. El hilo conductor de Canibales parece ser un canto al hombre, el macho macho imparable que se liga a toda mujer, donde pone el ojo pone el falo, para no decirlo de otra forma. Esta vez el turno es el de una bailarina descrita con tanta abundancia de clichés que le mata la pasión con la que Matablanco se va en blanco con la construcción de este personaje. Siguiendo el orden de cuentos, viene el que para mí es tal vez el mejor cuento de Caníbales, es decir Conversación entre madre e hijo, un cuento que me recordó a los de Quiroja, los muertos que son protagonistas que hablen desde el más allá, bien librado, tal vez un poco predecible el final pero bien, acá no un lagarto ligador con goma moral o corazón roto.
Y sigue Mar Picado, historia fácil, donde el drama con el que Alonso Mata, aniquila este cuento, todo lo cuenta y lo descubre antes de tiempo y parecía escuchar en su lectura, a veces o era el grillo de la noche, un violín de fondo. Gallo Pinto, un cuento que me gustaba tanto que temía tal y como ocurrió que el autor se paseara en el final, un chancero que la pulsea de sol a sol, que se enfrenta contra la vida se topa la suerte, pero tiene tan mala suerte sin embargo, que pierde el número premiado con el que iba a sacar a su familia de la pobreza, acá podemos notar esa mirada de cronista audaz que posee en sus artículos en La Nación, pero el final, lastimosamente pudo haberlo desarrollado más ya que fue un final feliz, o eso se interpreta a todas luces.
A Filo del cuchillo, historia de un periodista fascinado con la nota roja y su final como notica para nota roja, divertido, entretenido pero le faltó un poco más de desarrollo, un final fácil para el redactor del periódico Masa, o Extra digamos. Luego Embrujo un cuento tan predecible que yo en mi lectura soñolienta de esa noche acerté el final salvo algún par de adjetivos.
Un poblado (pobre fotografía de un pueblo rural costarricense) en donde reina una brujo misógino que es derrotado o descubierto por el periodista que busca a su colega, total, el pueblo desparece el brujo, desaparece el pueblo, o como dice el viejo refrán muerto el perro, muerto la rabia. Ya con el cuento final es la aventura de un tipo que visita un Night Club y desea a las mujeres |como si fueran pedazos de suculenta carne, y los que van cazadores, y claro, para darle el guiño Alonso Matablanco utiliza la reconocida canción de Soda Stereo Entre Caníbales para atmosferizar el medio ambiente donde se desarrolla el cuento, las mujeres son carne, pedazos de carne, jugosa y roja carne nos dice Matablanco. Acá entonces lo prohibido no existe, ni el exceso a menos que comer carne humana produzca algún exceso de colesterol. En Caníbales la mujer es puesta como objetivo final, o compañía de una noche, o pedazos de carne desnudas no participa de lo prohibido, se le es censurada para esos juego por tal motivo en este libro no hay tal urbanidad, salvo algunos flashazos, un cuentario como dice el reconocido periodista Cristian Cambronero, que se comen de un bocado, yo lo hice pero no creo que me tatúe la portada de Caníbales en mi pecho.

Mae, apaleaste duro pero sinceramente al colega Matablanco. No puedo opinar màs porque aùn no leo su trabajo.
ResponderEliminarCoincido con que Arjona es un lugar común, pero lo de Sabina no. En cuanto al libro de Mata, pues sí. Hay razón en el anális de Warren. La urbanidad no existe. El macho alfa coge coge es superpoderoso y está en casi todos los cuentos.
ResponderEliminarEl asunto a señalar es que las historias se resuelven de manera poco interesante: soluciones fáciles, o falta de literaturiedad, por lo que el pacto de aceptación de la ficción que uno hace como lector con la ficción se tambalea.
No sé si, como le cuenta Borges que le dijo su papá: "escribe mucho, corrige más y no te apures en publicar", es un asunto que todos debemos tener en cuenta para nuestra primera publicación.
José A. Gatgens
Ese libro seguro que no lo leo...solo oir que puede tener alguna semejanza con Arjonita,me da nauseas!!!
ResponderEliminarBueno, recomendame cual si!!!
Hoy recomiendo a Amy Tan.
Seguro ya paso por tu guadaña...pero quien sabe.
besos!!!
Ingratos
ResponderEliminarExcelente el libro!!!
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