
domingo, octubre 25, 2009
DE ACUERDO CON USTED VARGAS LLOSA...

domingo, octubre 11, 2009
LA PIANISTA
Cuando pienso en Austria se me vienen a la mente los grandes maestros de la música clásica, un país con los rasgos bien marcados producto de su rica historia en general, y también por qué no, prejuicio de uno quizá, su identidad de personas de hielo, nacionalistas, reservadas e intimistas. No obstante la novela La Pianista, y el no la excelente película El Pianista de Roman Polánsky del 2002, (aunque está también tiene película que debo confesar no la he visto) es un libro donde su autora, la premio Nobel, Elfriede Jelinek nos arrebata de los ojos el velo que cualquier lector puede tener de los austriacos, de fríos y reservados, acá el tema gira en tres grandes núcleos que se entrelazan en el desarrollo de la novela: 1. La enfermiza relación de madre e hija, la pianista frustrada Erika Kohut, mujer solterona –salvo para la madre quien la ve como una reencarnación de algún maestro clásico- y que vive en una constante relación amor/odio con su progenitora, una anciana que solo conocemos como “La Madre” una vieja seca que al parecer lo único que tiene en esta vida es su hija la cual la trata como si fuera una niña cuando en realidad es una mujer entrada en años. 2. La Relación de Erika con su estudiante Walter Klemmer, un muchacho lleno de la loca testosterona de la juventud, deseoso de manosear y bucear sexualmente en su profesora a que su juicio y pese a la edad está bien conservada. 3. La forma en cómo Jelinek se burla del legado musical de su país, tal vez rompe con lo que políticamente se sabe de los austriacos: su nacionalismo.
La novela está escrita en un tono sarcástico, cargado de un sutil cinismo de la autora para con sus personajes y el entorno de los mismos. Jelinek no escatima en detalles sórdidos, entre más sórdido mejor tal vez como herramienta para no solo quitar, sino desgarrar y pasarse por donde pueda, el velo de la doble moral, que aparentemente, y según la autora, padecen los austriacos. Erick ontenida de una vida sexual sana es una mujer que en dicho campo es enfermiza, una voyeurista que visita los bares y centros más clandestinos de Viena, en pos de desahogo y ahí la profesora se transforma en una sombra que nadie puede ver por que su reputación de maestra estricta en la enseñanza de la música puede verse perjudicada no para con ella sino para la relación directa con su madre.
En gran parte de la novela, se va entre esos dos bandos, Madre e hija y los fetiches de Ericka que se excita de ver a las personas en el esfuerzo físico que conlleva las relaciones sexuales: el sudor, las expresiones, músculos tensos, todo eso a Erika la excita la estremece pero ni siquiera se desahoga masturbándose;Erika es fría, dura consigo misma, cree que sus genitales son un cumulo de carne podrida e insensible hasta que Walter Klemmer, muchacho atlético característico macho alfa, ingresa en la vida de Erika con una violencia que Erika no espera al grado que ante cada envestida de Walter ella lo deja hacer lo que quiera siempre y cuando respete los limites establecidos por ella por que después de todo es su respetable profesora. Erika sexualmente es una sadomasoquista , un ejemplo de ello es cuando Erika masturba a Walter que cuando está a punto de venirse suelta el pene (o la polla dependiendo la traducción) dejando a medio camino la eyaculación, no obstante le prohíbe vehemente a Walter tocarse, si se llegar a tocar esos encuentros sexuales pueden llegar a su final.
Faltando pocas páginas para que se acabe el libro se viene lo mejor de la novela para mi gusto, Ericka le entrega a Walter una carta, un pedazo de papel que le dará un giro drástico a La Pianista, entre otras cosas la carta viene con directrices claras de practicas masoquistas, concisas:golpear, abofetear, patear y otra serie de indicaciones que sobresaltan a Walter que queda impotente ante tales disparates, lo cuales cree que son parte de una broma.Ericka le ruega que le haga todo eso, el muchacho, todo un caballero inglés, se niega, queda perturbado por semejantes peticiones y ofendido se da a la fuga, el tiempo que pasa es acumulando un odio contra Ericka. Es acá donde lo sórdido cobra un volumen fuerte, olores, casi metaforicos que desnudan la personalidad de Ericka y que nos da una aviso de lo que vendrá pocas páginas más adelante, cuando Ericka y Walter se ven por última vez. Ericka rogando le pide disculpas por la carta, durante un paseo al aire libre se encierran en una especie de bodega en donde Ericka trata de hacerle el sexo oral a Walter como redención, y lo que logra es el desprecio del joven que impulsado por un odio, que se abre paso como un cáncer, mientras Ericka busca la forma de cómo lograr en Waltar una erección, de reactivar su pene muerto en su inmunda (así lo dice el narrador, una especie de testigo sádico) boca, pero nada. Ericka sabe lque eso es producto de la carta, frustrada por no poder redimirse a través del sexo la pianista llega a su casa y se raja con cientos de alfileres brotando sangre, para luego contemplarse al espejo. Por otro lado Walter está contaminado de odio. Al tiempo visita a Ericka que se entusiasma, lo invita a pasar a su casa crreyendo que todo volverá a ser nomal y es acá en para mi gusto que la novela alcanza un punto alto, la prosa se transforma en un río caudaloso y deja ser el lago de aguas tranquilas, o relatado a continuación es perturbador, humano, patético, enternecedor, y la figura de Ericka Kohut toma todos los matices ya antes mencionados, su vieja madre apenas puede aullar al otro lado de la habitación mientras su hija es vapuleada por un Walter Klemmer que sarcástico le reclama que no llore ya que únicamente cumple con lo pedido por Ericka en su carta. De verdad esta narración antes de fin golpea, sacude, estremece y le pone la pie de gallina. Esta novela no es para lectores timoratos, cursis, que pretendan buscar en La Pianista un relato tranquilo y apaciguado está lejos de ser la novela que descansa en la mesita de nocho, puesto que lo que se podrá topar acá no solo es una desenfundada reacción en cadena a raíz de muchos actos enfermizos, donde el pasado no perdona y mete mano desde el fondo del pasillo del tiempo,sino también al ser humano, tal y como es cuando con todas y cada una de las contradicciones que nos hace ser lo que somos. Una novela con aliento universal, sin duda.
PD: Hablando de escritoras europeas bautizadas con el Nobel de Literatura.
viernes, octubre 02, 2009
WATCHMEN

Desde que estaba en los primeros años en el colegio fui un apasionado lector de cómics, tal vez gracias a ellos que me abrieron las puertas para la pasión por la literatura. Hace un tiempo en semanario universidad publicaron un artículo en donde me preguntaba si este nuevo movimiento denominado Novela Gráfica corresponde al mundo propiamente de la literatura y las letras, y ponía como ejemplo a Julio Cortázar que publicó una novela gráfica con tintes altamente políticos, titulada: Fantomas contra los Vampiros Multinacionales, y hace poco observé en la página del escritor chileno Alberto Fuguet promocionar su novela gráfica. Traigo esto a colación por que me tomé la licencia de reseñar Watchmen escrita por Alan Moore y dibujada por Davi Gibbons. Una novela gráfica que con el paso del tiempo ha ido tomando tintes de mito dentro del universo de dicho género literario. La historia es súper interesante, atractiva y dista un poco de los personajes que normalmente el público tienen en mente, de héroes con poderes especiales acá y lo rico de esta novela gráfica es que ninguno, salvo el Doctor Manhattan, poseen cualidades inhumanas sino todo lo contrario, son seres bastante humanos. La historia se desarrolla en el año 1985 cuando la Unión Soviética y los Estados Unidos están a punto de ingresar a una guerra nuclear, según el universo de la propia novela. Con este trasfondo se describe las historias de los súperheroes del presente y el pasado en torno al misterio que gira en torno al asesinato de uno de ellos, El comediante, Edward Blake y a partir de ahí la tensión se enriquece cuando todos tratan de resolver el crimen. Los personajes se ven forzados a enfrentarse con sus conflictos morales y la lucha contra sus propias frustraciones y miedos. De esta manera Watchmen rompe con el arquetipo del personaje enmascarados que no obstante carecen de fortaleza física o algún don en especial, como sí ocurre en los X-Men. Un constante recordatorio que cuestiona su vulnerabilidad es un grafiti que pregunta: "¿Quién vigila a los vigilantes".
Watchmen está dividida en doce capítulos y cada cual empieza con un epígrafe que sirve como puente de conexión entre viñetas y capítulos. Se emplea dentro de los textos el narrador protagonista que no se explota mucho dado que la utilización de los flashback ponen al tanto al lector de lo que pasa, no solos en las situaciones en cada viñeta sino en la personalidad de cada personaje. Las viñetas, a diferencias del cómic normal, su uso en cada página es más prolijo para que de esa forma darle al lector una pista de lo que vendrá a continuación y mantener la atención. Los vigilantes, estuvieron divididos en dos etapas, la inicial, los minutemen estaban compuestos por Búho Nocturno 1, Espectro de Seda 1, Capitán Metrópolis, Justicia Enmascarada, Polilla, Dólar Bill y Silueta, luego llegó la era de los Justicieros que fueron compuestas por El Comediante, Rorschach, Ozimandias, Doctor Manhattan, Espectro de Seda 2 y Búho Nocturno 2. La acción comienza cuando asesinan a Edward Blake alias El Comediante, de esa manera Rorschach inicia una investigación para buscar los culpables que quieren desprestigiar a los Watchmen del presente y el pasado y su labor como los vigilantes del último día para mantener nivelada la tensión entre los Estados Unidos y Rusia. Es entonces en que se da una vertiginosa búsqueda por la verdad. Y algunos personajes van llamando atención tal es el caso de Doctor Manhattan una metáfora del superhombre de Nieztche ya que con dicha condición se halla más allá del bien y del mal, omnipresente, omnisciente pero a pesar de su cualidad casi divina sus errores son tan humanos como el resto de los personajes de los justicieros todo gracias a una accidente científico. El otro que resalta sobre el resto es el Capitán Metrópolis un justiciero del orden perfecto, antiguo minutemen que esta regido por código de ética políticamente correcto, que raya en un visón política conservadora lo mejor y como todo libro es leérsela, y darse cuenta de qué se trata y juzgar. Por esa razón traje a colación esta novela gráfica de culto, que muchos tildan el comic book perfecto. Y lo reseñé por al sencilla razón de que creo que este tipo de movimientos es un nuevo género literario que tarde o temprano y producto de esta era altamente visual formará parte del cuento, ensayo, novela y novela gráfica y tal vez así poder acercar a la literatura a los perezosos.