domingo, septiembre 13, 2009

LA BREVE Y MARAVILLOSA VIDA DE OSCAR WAO


La breve y maravillosa historia de Oscar Wao ganó el importante Premio Pulitzer 2008. La trama tiene como sustento la historia de una familia de procedencia dominicana radicada en los Estados Unidos. Debo admitir que la primera parte de esta novela me entretuvo, en cierta forma por la manera en que Junot Díaz construye metáforas con el mundo pop en el que se desarrolla el personaje principal de este libro, Oscar un gordo nerd, cuya limitada vida gira en torno a El señor de los anillos, Watchmen, Dune, Los 4 Fantásticos y otros tantas referencias del entretenimiento cotidiano y que Junot Díaz eleva a lo mítico, punto para él. Otro punto a favor de del escritor dominicano y que tal vez perdió sorpresa a la hora de la traducción y por más que Díaz estuvo pendiente no sirvió, fue el uso de los coloquialismos dominicanos como bróder, fly, nerdismo, fokin, jevita que tal vez surtieron efecto en el borrador original. Todo bien hasta ahí hasta que Díaz apuesta al Realismo Mágico latinoamericano (que gobernó o parece gobernar hasta la fecha entre algunos sectores) y quizá a sabiendas de ello, me da la sensación que Díaz trató ser aceptado por la critica norteamericana. Me refiero al uso del Realismo Mágico cuando Díaz apuesta a seguir jugando con las maldiciones de la familia, a través del “foku”.
Wao personaje que parece -gracias a sus afiliaciones y sus pasatiempos- conocer alguna mujer con la cual pueda lograr algún encuentro sexual tanto así que las mujeres de la familia son conscientes de eso y pasan presionándolo para que baje de peso, para que deje de lado sus gustos que según le dicen alejan a las “jevitas” al punto que Oscar desarrolla el pánico de convertirse en el primer dominicano en morir virgen, la presión social y buena critica y descripción toman un relieve interesante en la primera parte de la novela. Pese a todo está perdidamente enamorado de alguna mujer imposible para él, siempre dentro del texto y su construcción aparece una que Oscar termina enamorado. Las desventuras de este personaje al grado que un momento dado pasa del negro perdedor de guetto a la figura enternecedora sustento de la novela.
Ahora la estructura de la novela está dividida en tres generaciones, remontándose hasta la República Dominicana de la dictadura de Rafael Trujillo (1930-1952). Díaz relata con humor, aunque sin vacilar en los detalles más horrendos, los excesos y abusos que soportaron los dominicanos durante la dictadura. Uno de los capítulos centrales y es donde la novela pierde ritmo, se vuelve aburrida y perfectamente prescindible es la historia de Abelard Cabral, el abuelo de Óscar, quien entre 1944 y 1946 vivió una experiencia similar a la del personaje central en La fiesta del chivo Agustín Cabral, la novela de Mario Vargas Llosa: Trujillo, famoso por sus lujuriosos caprichos, quiere mantener relaciones sexuales con la hija adolescente de Cabral. A diferencia del Cabral de Vargas Llosa el de Díaz no cede al capricho del dictador, dando pie así la terrible maldición (el “fukú”) que marca a todos sus descendientes y que termina por pagar Oscar.
La oposición por parte del abuelo de Oscar a que Trujillo consuma su deseo carnal con su hija es diferente, a lo que recuerdo, del sumiso Cabral de Vargas Llosa en la Fiesta del Chiva quien si obedece a los deseos del dictador. Esta parte es floja no por el hecho en cómo está escrita sino que rompe completamente con el mundo interesante que describe Díaz en la primera parte y que desentona al punto de aburrir. Quizá como experimento formal puede ser aceptado, ese juego entre la escritura actual posmoderna, si cabe el termino, al escritura formal literaria. En la tercera parte la novela Díaz retoma el personaje de un Oscar más grande y maduro, pero no menos nerd e inocente. Oscar viaja a República Dominicana conocer sus raíces, aquel mundo le resulta no obstante diferente y duro al apacible mundo donde cosechó sus fantasías, y en este punto da la sensación que Díaz se apresuró a terminarla. Oscar paga la maldición del “foku” y resulta como el pararrayo que cercena la herencia maldita en su gordura, en sus lentes de pasta, en su afro. La descripción de este episodio resulta notable pero no termina convencer a un lector un poco mas exigente, y no es que ponga en duda la escritura de Díaz que no resulta tampoco nada del otro mundo, tampoco a la traducción, sino a la estructura formal misma que me quedo debiendo y mucho.

3 comentarios:

  1. En mi opinion, lo que vos llamas "Realismo magico" dentro de la novela no es otra cosa que construir un mundo dentro de la novela. El "foku" no es realismo magico. Existe. Prueba de eso es que en Costa Rica tambien existe la expresion "zafa", que sirve para tratar de neutralizar el "foku". No se si no la habras escuchado, pero en todo caso tendrias que hablar con personas mayores. El foku es una supersticion dentro de la cultura latinoamericana, que en mucho caso se toma por real.

    Pero bue, lo unico que yo se es que no se nada.
    ResponderEliminar
  2. Creo entender por la reseña que se trata de una obra de marcados altibajos, ante la cual no me va a quedar más remedio que leerla. Lo que sí me pregunto es si la opinión de uno podrá verse sustancialmente afectada dependiendo de si la lee en el idioma original o en esta traducción.
    ResponderEliminar
  3. Yo leí el primer capítulo y me pareció que iba mal la cosa si arrancaba apelando a la necesidad de exotismo como excusa para hablar de lo latinoamericano. Pero me voy a contener hasta que la lea toda antes de decir tonteras.

    Lo que sí voy a decir es que el nombre Oscar Wao es una burla de Díaz a un colega méxicano que pronunciaba de esa manera el nombre de Oscar Wilde (y en ese dilema de si soy o no soy gringo o si soy más gringo que otros latinoamericanos está la clave de todo, me parece).

    Pecando de quisquilloso te comento que a esta frase tuya se le extravió el predicado:

    "Las desventuras de este personaje al grado que un momento dado pasa del negro perdedor de guetto a la figura enternecedora sustento de la novela."
    ResponderEliminar