
La idea de un lector siempre me ha causado en mi imaginario de escritor el mismo recelo, desconfianza e impotencia que la idea dios y su existencia. Francamente cuando escribo en lo que pienso es en mis compas, en algunos y no en alguien que ni tan siquiera conozco, por que desde me metí a esto de escribir he leído en el Internet (esas famosos consejos de célebres escritores) y me han dicho siempre la misma frase: "tenga consideración por el lector, y guardele respeto". Al principio seguí tal normativa al pie de la letra, escribía pretenciosamente pensando en lectores de otros países y no en mi entorno inmediato, producto supongo yo de esa idea generalizada y europizante de pensar en el lector de esos países y no en la gente cercana, y digo esto por que releyendo mi primer libro pienso que tuve que haber tomado mas riesgos en el uso del lenguaje y no ser tan lineal, repito por que me comí ese cuentazo del lector. Pero en este punto me hice una pregunta en el tipo de lector al que uno debe apuntalar, no me refiero a esa ocurrencia de Cortázar del lector hembra, seguro estoy que si hubiera dicho eso en este año más de una feminista le hubiera caído con los tacones de frente. Cuando pienso en el lector se me vienen a la mente las siguientes preguntas: ¿Qué tipo de lector? ¿En profesores de universidades y culteranos de la literatura? ¿En gente de a pie? ¿Cómo lograr ese equilibrio entonces entre el lector de a pie y la literatura de calidad? Pregunto eso recordando al finado Benedetti que cualquier escritor de hoy en día le gustaría tener esa legión de lectores que tiene, pero claro muchos dicen que eran lectores comunes y silvestres, gente acostumbrada a leer a Cohelo Allende y Vanidades, ojalá que quien nos lean fueran Susan Sontag o Harold Bloom pero no. Y no es que cuestione la calidad del poeta uruguayo que en paz descance, sino que a veces en nuestras posturas somos hipócritas y hablamos del lector como si el que nos fuera a leer fuese alguien que sabe bastante de literatura y puede dar un juicio sensato al respecto del texto que lee, que haga apuntes interesante y que se forme una buena conversación a raíz de un buen libro. Obviamente Marcel Proust nunca JAMAS pensó en los lectores (y se nota) igual Kafka. Tal vez esa idea de pensar en lector de deriva más del comercio, de la necesidad de vender y no tanto en la consideración por quien nos vaya a leer. Que desde luego debemos ser conscientes de ellos. Decía Roberto Bolaño que cuando escribía pensaba en su esposa, tal vez lo decía con un guiño, no sé si también Borges le llegó a pasar por la mente que sus textos serían leídos por miles de personas. Ahora me evoco a pensar primero en mis compas, en la gente inmediata. Sin embargo, el lector siempre tendrá imagen casi divina de dios: sé que existe, pero por ahí debe de andar.
19 comentarios: