domingo, mayo 31, 2009

EL LECTOR IGUAL QUE DIOS.


La idea de un lector siempre me ha causado en mi imaginario de escritor el mismo recelo, desconfianza e impotencia que la idea dios y su existencia. Francamente cuando escribo en lo que pienso es en mis compas, en algunos y no en alguien que ni tan siquiera conozco, por que desde me metí a esto de escribir he leído en el Internet (esas famosos consejos de célebres escritores) y me han dicho siempre la misma frase: "tenga consideración por el lector, y guardele respeto". Al principio seguí tal normativa al pie de la letra, escribía pretenciosamente pensando en lectores de otros países y no en mi entorno inmediato, producto supongo yo de esa idea generalizada y europizante de pensar en el lector de esos países y no en la gente cercana, y digo esto por que releyendo mi primer libro pienso que tuve que haber tomado mas riesgos en el uso del lenguaje y no ser tan lineal, repito por que me comí ese cuentazo del lector. Pero en este punto me hice una pregunta en el tipo de lector al que uno debe apuntalar, no me refiero a esa ocurrencia de Cortázar del lector hembra, seguro estoy que si hubiera dicho eso en este año más de una feminista le hubiera caído con los tacones de frente. Cuando pienso en el lector se me vienen a la mente las siguientes preguntas: ¿Qué tipo de lector? ¿En profesores de universidades y culteranos de la literatura? ¿En gente de a pie? ¿Cómo lograr ese equilibrio entonces entre el lector de a pie y la literatura de calidad? Pregunto eso recordando al finado Benedetti que cualquier escritor de hoy en día le gustaría tener esa legión de lectores que tiene, pero claro muchos dicen que eran lectores comunes y silvestres, gente acostumbrada a leer a Cohelo Allende y Vanidades, ojalá que quien nos lean fueran Susan Sontag o Harold Bloom pero no. Y no es que cuestione la calidad del poeta uruguayo que en paz descance, sino que a veces en nuestras posturas somos hipócritas y hablamos del lector como si el que nos fuera a leer fuese alguien que sabe bastante de literatura y puede dar un juicio sensato al respecto del texto que lee, que haga apuntes interesante y que se forme una buena conversación a raíz de un buen libro. Obviamente Marcel Proust nunca JAMAS pensó en los lectores (y se nota) igual Kafka. Tal vez esa idea de pensar en lector de deriva más del comercio, de la necesidad de vender y no tanto en la consideración por quien nos vaya a leer. Que desde luego debemos ser conscientes de ellos. Decía Roberto Bolaño que cuando escribía pensaba en su esposa, tal vez lo decía con un guiño, no sé si también Borges le llegó a pasar por la mente que sus textos serían leídos por miles de personas. Ahora me evoco a pensar primero en mis compas, en la gente inmediata. Sin embargo, el lector siempre tendrá imagen casi divina de dios: sé que existe, pero por ahí debe de andar.

19 comentarios:

  1. Escribir para los amigos (más o menos lo que dijo Gabo, aquel "escribo para que me quieran más") no tiene que reñir con una escritura que busque un cuidado que la revista del impreciso término de "calidad". Tampoco meter o sacar regionalismos o incluir o excluir el argot del país de uno debe afectar el resultado final. Lo hermético de Proust o Joyce fue producto de mentes abigarradas y brillantes, claro está, pero quizá ellos pensaban en alguien a la hora de escribir, alguien con conocimientos cabrones de cosas irrelevantes o alguien a prueba de cualquier aburrimiento o con una mente única de plomo.
    Yo pienso que hay que escribir y ya, de acuerdo a las posibilidades y metas propias, que los otros te lean como quieran, de la manera que les sea posible. A algunos les gustará la cosa, otros la odiarán, a algunos dejarás indiferentes, y así por el estilo.
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  2. Pienso, sinceramente, que escribimos como podemos y no como queremos. Habrá excepciones a esta regla, pero no son muchas.

    Procurar imaginarse al lector es una empresa que promete interminables frustraciones. El único lector confiable al que un autor puede comprender plenamente es a sí mismo y mientras escribe, efectivamente, es a ese único lector al que le pide opinión.
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  3. como es tan difícil imaginarse el lector ... aquí te doy una idea.

    No soy catedrático , no estudio letras, ni siquiera he escrito nada serio en mi vida , pero me gusta el arte de las palabras que no son pretenciosas pero si elegantes , de la identificación con el escritor, personaje, sentimiento pero sin caer en la egolatría.

    y personalmente me gusta como escribes porque da confianza sin caer en lo corriente y con pinceladas de elegancia.
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  4. El escritor y el compositor van a la par, no se sabe a ciencia cierta el horizonte del lector y del melómano.

    La expresión en cualquiera de sus formas es un riesgo.

    Desde mi perspectiva hay que quitarse al público de encima en el momento de crear; es como parir hijos y tratar de vender la exclusiva del parto a todos los que habitamos esta tierra.

    Es bueno generar el beneficio de la duda, sino todos los creadores nos volveríamos locos.

    Es obvio...Tenemos que volar sobre la llanura ( De una u otra forma tenemos que comer y sobrevivir ) aunque hay que procurar no embarrarse de tanta caca.

    Por eso mismo Sor Juana prefirió el convento a la Corte y sólo basta hecharle un ojo a su poema "Primero Sueño" para darse cuenta que pensar en los reflectores y en los lectores-meta es un arma de doble filo.

    J.K. estuvo y sigue atada de manos por Harry Puto, esa mujer es la segunda dama más poderosa después de la reina Isabel aunque jamás tendrá la libertad que gozamos nosotros.

    Ve más allá del Nihilismo que el Lector-Dios sea destruido por tu joven y libre pluma.

    ¡¡AMÉN!!
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  5. Maes yo como buen excritos que soi, no entiendo ni picha, me gusta leer muchisimo, muchas horas, de verdad que entretendida que es la literatura erotica.... zaaaaaaaaaa........!!!!

    Yo solo pasaba por aquì!!!

    Salu2.
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  6. “Hay que escribir y ya”. “Escribimos como podemos y no como queremos”. Concuerdo con ambas ideas.

    El lector es importante, claro, algunos dirán que igual o más que el autor, y puede ser, pero igualmente, su importancia o su papel no dependen del autor, quien solamente escribe lo que se le ocurre.

    El primer lector de una obra es el propio autor, y muchas veces, ese autor lo único que busca es complacerse a sí mismo. Y si en dicha complacencia alguien más encuentra consuelo, qué bien, pero no será su meta ni su responsabilidad, porque lo que escribe sobrepasa la circunstancia, y se convierte en otra cosa.

    Además, la intencionalidad no cuenta para nada en el arte. La idea platónica de las musas calza a la perfección: el artista es un mentecato poseído por ellas. Esto no tiene nada que ver ni con Dios ni con la inspiración, simplemente hace ver la insignificancia de los autores y su nulo dominio de lo que hace.

    Saludos.
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  7. me gustaría tener la opción para seguirte el blog
    qué grande Jim

    te encontré por algo de Panero

    nos estamos leyendo
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  8. Sentenciero: Sin duda, estoy de acuerdo con vos, hay que escribir y ya, ¿pero a vos no te tortura, aunque sea un segundo en tu mente, pensar qué dirá de tu texto un lector que no conocés?

    Juan: Mae es cierto eso, escribimos como podemos y no como queremos, o intentamos, a veces, supongo que a vos te pasa, tenés una idea en la cabeza ya todo está listo para plasmar al papel esa idea, y de pronto se va por otro lado. Ahora cuando vos estás en ese momento tan intímo del proceso creativo, ¿en quién o en qué pensás?

    Tommy: A todos nos gusta eso, un texto bien equilibrado y que nos logra cazar hasta llevarnos a la última página. Y gracias, pura vida.

    Sexo: Es cierto eso, hay que quitarse al público de encima en el momento de crear pero y despúes, la idea no es esa que el texto sea leído por cientos de personasy es ahí donde el peso del lector cae uno encima, ¿no?

    Megaprimo: En todas, aro siga leyéndose esas aventuras sexuales de Pen house eso también cuentan.


    Gsutavo: ¿A vos no te parecería una arrebato de soberbia decir: yo escribo para mí y punto el que le guste bueno sino que vaya a ver quien...? VIeras que eso mismo hablaba con un compa este fin de semana.

    Mauro: En todas ojalá siga dándose la vuelta por acá y esa opción de seguirme o no de pende de usted, y Panero está solo.
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  9. Warren, supongo que la pregunta viene a raíz de mi comentario. Pues bien, más que soberbia, me parecería ingenuidad.

    Cuando digo que el autor busca complacerse a sí mismo, no se trata de un desprecio por los demás, se trata de un asunto inconsciente. Por eso, además, más bien le quito toda importancia al autor, quien solamente emborrona papel (o pantalla), sin tener idea de lo que dice y mucho menos de quién podría ser su destinatario. Uno imagina un destinatario, pero imaginarlo es igual que escribir con una idea. Son ficciones, espejismos.

    Eso sí, repito, esto lo planteo desde el punto de vista de una subjetividad que no controlamos, pues es claro que hay otras formas de verlo.

    Saludos.
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  10. Gustavo, he leído varias veces tu opinión de que la intención del autor no cuenta en la literatura, se que esta influida por Barthes y el posestructuralismo, pero cada vez estoy menos de acuerdo y como lo que tengo que decir es largo y complicado lo que voy a hacer es echarme un post al respecto, apenas lo termine te aviso y conversamos.
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  11. Como te decía Warren, cuando escribo, el que me dice que esta bien y que esta mal soy yo mismo, en mi carácter de lector. Al final de cuentas en cada escritor hay un lector tiranico que decide que se borra y que se queda, y creo que ese es el único que importa (con la obvia excepción de los colegas que conocen el oficio y amablemente te comentan los textos).
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  12. Juan, no es que la intención no cuenta, es que es imposible dar cuenta cabal de ella a la hora de interpretar. Decimos la mitad de lo que queremos decir. Un ejemplo muy simple son los lapsus.

    En este post específico, por ejemplo, no era excatamente "la muerte del autor" lo que pretendí plantear; sin embargo, debo aceptar que a lo mejor en el fondo el asunto iba por ahí, y si se interpretó de esa forma, hay bastantes datos para hacerlo y ya no puedo quitarme el tiro del todo. Ahora, igual puedo hacerlo, pues lo que intenté decir es que el autor puede buscar un lector, pero eso escapará de sus manos tarde o temprano. Aquí más bien era una postura sencilla.

    El autor vive en un determinado contexto, y este se manifiesta en los textos, de una u otra forma, porque ese contexto está hecho de lenguaje. Asimismo, el autor tiene ideas, pretensiones, intenciones, objetivos, metas, etc., y trata de alcanzarlas, pero no necesariamente lo logra, y menos aún sabrá el lector si lo logró.

    La riqueza de la literatura proviene precisamente de esa disonancia, de esa falta de relación textual, de ese vacío estructurante.

    Ahora, sí es necesario continuar releyendo tales posturas, como lo hizo la teoría de la recpeción. Por eso, me parece muy prometedor ese post que estás preparando, y no podría esperar menos de estos diálogos que la larga lograrán algo positivo en el panorama crítico de nuestras literaturas.

    Saludos.
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  13. En realidad es algo que traigo en el buche hace rato y ya lo escribí; mañana lo echo a ruedo. Pero la idea de que un texto es un comodín que significa cualquier cosa, por más rica que sea para una crítica de corte creativo, en realidad abre las puertas para prácticas nefastas de relativización de todos los discursos. Te voy a usar de pura excusa o impulso para hacer el post, pero definitivamente no es contra vos.
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  14. Jeje, me lo imaginaba, y me parece bien. Solo unas salvedades previas:

    1) No considero que el texto sea un comodín.
    2) Soy el primero en rechazar las relativizaciones ad náuseam y la semiosis cancerosa.
    3) Te cito textualmente: "Pienso, sinceramente, que escribimos como podemos y no como queremos".
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  15. Pienso que en primer lugar uno debe escribir para uno mismo, y después si surgen lectores, pues viento en popa a toda vela...
    Pero Borges, o Córtazar sólo surgen de tarde en tarde querido amigo.

    Saludos Literófilo!
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  16. Dejando las payasadas de lado, los felicito y se nota el profesionalismo en el tema de muchos de ustedes por aqui, cada vez que tenga algùn tiempo libre me vengo a leer un rato por estos lados.

    Salu2.
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  17. Tengo más bien la idea de que est al revés: si bien hay escritores que escriben para otros, para vender, para gustar, etc, al fin de cuentas, el papel de "dios" se lo adjudica el escritor, pues es él quien crea a partir de la nada y el caos un mundo completo. Que guste o no, que venda o no, que lo lean o no, es otra cosa.
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  18. Ideas ajenas sobre el tema:

    Escribo para mí, publico para los demás. (Hemingway) (Cita no textual)

    Borges: "Johnson dijo de dos sonetos de Milton que "one is contemptible, and de other non excellent" (uno es despreciable y el otro no es excelente). Bioy: Qué bien está. Yo hubiera escrito la frase en otro orden: hubiera concluído, para ser vigoroso, con "contemptible". Qué bien está que haya concluído con "non excellent" Borges: En ese orden, "contemptible" es el resultado de un juicio; en el otro, sería el resultado de una explosión de cólera. Cuando uno repara en estas cosas, comprende qué difícil es escribir. Lo es porque se escribe con la inteligencia del lector, porque se escribe previendo las reacciones ajenas y procurando manejarlas. Es claro que así no se escribe la mayoría de la gente escriben como si estuvieran solos en el mundo y lanzaran decretos para la eternidad. (Borges)

    Para escribir debes ser más inteligente que el lector, pero de vez en cuando deja que él sea más inteligente que vos, pero para eso tenés que ser más inteligente que él. (Monterroso) (Cita no textual)

    Santiago Porras
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  19. Santiago toca un punto interesante con la cita de Borges, un problema usual en Borges, famoso por lo deliberado de sus textos, que es la mala lectura, la lectura rápida, efímera y sin entusiasmo que se corresponde con esa otra escritura que es escribir como salga, sin pensarlo mucho (lanzar edictos a la eternidad).
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