
Había sido mucha la insistencia por parte de Guillermo Barquero y Juan Murillo para que me leyera Los Salvajes, opera prima de la escritora Jessica Clark, publicado por la Editorial Costa Rica en una edición bastante decente. El cuentario reúne diez relatos que son muestra y vitrina de como la madurez en un narrador puede culminar en proyectos sobresalientes. En esta colección se puede leer -entre líneas- que detrás de los cuentos se halla una persona rica en intelecto y que lo pone al servicio de su literatura, no dudo que la autora se una persona con la que se pueda hablar de muchos temas, y para muestra es el primer cuento Conspiracy Theory II. El núcleo de este cuento gira en torno a la música y un elemento que funge como nota común con otro par de cuentos tales como Veinticuatro y Ricochet, es la grandilocuencia de sus personajes, que en sus respectivos campos están en la cúspide de su profesión; en el primer cuento es de un respetado casi genio musical, donde se asoma tímidamente Miles Davis, y en Veinticuatro el de dos importantes actores, igual en Ricochet la grandeza de la poesía o la burla, se puede interpretar de dos formas. La prosa de Jessica Clark es en apariencia, sencilla, depurada, efectivista quizá para que la prosa no llegue a competir con las temáticas del cuentario, haciendo un balance justo. Sin duda la facilidad de un cuentario es poder escoger los que, en primera instancia, llaman la atención. Vamos en orden, bien, en Conspiracy Theory II, Riff Kane es un genio del jazz oye una melodía que le llama la atención, y es a partir de esa sonara epifanía que revive no solo sus recuerdos e influencias musicales sino también acá la autora hace un repaso a lo largo de la música –y quizá sus gustos-, desde los grandes maestros clásicos hasta las insinuaciones de los grandes del jazz, donde coquetea Billie Holliedai en el papel Tulala Banks. El gran Riff Kane posee un poderoso secreto a través de la historia, y por cosas de la vida llega a conocer a Wolfman, otro joven músico que a raíz de la admiración que le profesa a Riff Kane no solo logra conocerlo, sino también le arrebata el secreto, una transfusión de talento. El segundo relato, Mandelbrot es un cuento que propone la explicación de dios a través de las matemáticas. Gustavo Centeno es un hombre escéptico y amante de todo lo racional y concreto, un profesor universitario. El trasfondo es el pulso entre lo racional y la fe, en donde al final de cuentas una cosa lleva a la otra. Mandelbrot es una hipótesis geométrica (me hizo recordar la película de Darren Aronovsky, titulada Pi, la geometría del circulo) que llevará a Gustavo Centeno a conectarse con su parte mas espiritual. Un cuento notable, genial, diría yo. La Tala es entre algunos, mi favorito, por la capacidad no solo de llevarnos algún rincón de Costa Rica a través de un lenguaje urbano y local sino la credibilidad a partir de acertadas descripciones y diálogos, por que Jessica Clark le gusta lo mas espeso –Mandelbrot- hasta como al ras -La Tala- en este último texto lo inquietante se desarrolla por debajo de la trama principal, y de la mano con los árboles, el consumo de hongos y la amistad como los principales protagonistas. Santos, don Rodo, Cilo y Berni son testigos y parte de la narración. Algo pasó entre los cuatro cuando Santos come unos hongos y queda en su alucinación creyéndose un árbol. Ahí la amistad toma un rumbo tenebroso para un final desconcertante y a la larga podría gustarle algún miembro de Greenpeace o PETA.
En veinticuatro Jessica Clark se sumerge al mundo del cine poblado de divas y divos, y es acá en que Eric Jones y Jaques Armand son los personajes que gozan de respeto en el mundillo cinematográfico. Los dos muestran respeto y celo el uno por el otro, y filmaran juntos una película.
Luego de una serie de incidentes en que terminan por dejar de dirigirse la palabra aparece una niña con tremendo talento para la actuación, atentando así contra la patria potestad de divos y respetados actores de Eric Jones y Jaques Armand que saben muy bien que si no actúan, la niña hará con ellos lo que quiera, el final es un guiño bien manejado. Pero un cuento que en verdad me llamó la atención fue Memo Personal, que dicho sea paso, fue compilado para la antología de cuento publicado en España, con su lectura se le despierta a uno el consuelo del por qué muchas parejas rompen y vuelven en un círculo vicioso, y Clark Cohen juega con la reencarnación para fundamentar una alocada hipótesis. Se podría seguir citando cuentos, quizá el más flojo de la colección es con el que cierra la colección La Femme, el relato detectivesco y amoroso, pero no pasa de eso, una lectura lineal. Pero con este libro de relatos Jessica Clark se coloca en un importante sitial de la narrativa contemporánea costarricense, su mundo es fresco tanto como culto, es innovador y juvenil, sino que lo diga su última novela de ciencia ficción, Telémaco que publicó el año pasado con la Editorial de Costa Rica, y muestra que habrán muchos libros y la exploración y versatilidad de Jessica Clark seguirá dando de qué hablar.
En veinticuatro Jessica Clark se sumerge al mundo del cine poblado de divas y divos, y es acá en que Eric Jones y Jaques Armand son los personajes que gozan de respeto en el mundillo cinematográfico. Los dos muestran respeto y celo el uno por el otro, y filmaran juntos una película.
Luego de una serie de incidentes en que terminan por dejar de dirigirse la palabra aparece una niña con tremendo talento para la actuación, atentando así contra la patria potestad de divos y respetados actores de Eric Jones y Jaques Armand que saben muy bien que si no actúan, la niña hará con ellos lo que quiera, el final es un guiño bien manejado. Pero un cuento que en verdad me llamó la atención fue Memo Personal, que dicho sea paso, fue compilado para la antología de cuento publicado en España, con su lectura se le despierta a uno el consuelo del por qué muchas parejas rompen y vuelven en un círculo vicioso, y Clark Cohen juega con la reencarnación para fundamentar una alocada hipótesis. Se podría seguir citando cuentos, quizá el más flojo de la colección es con el que cierra la colección La Femme, el relato detectivesco y amoroso, pero no pasa de eso, una lectura lineal. Pero con este libro de relatos Jessica Clark se coloca en un importante sitial de la narrativa contemporánea costarricense, su mundo es fresco tanto como culto, es innovador y juvenil, sino que lo diga su última novela de ciencia ficción, Telémaco que publicó el año pasado con la Editorial de Costa Rica, y muestra que habrán muchos libros y la exploración y versatilidad de Jessica Clark seguirá dando de qué hablar.
Definitivamente esta es una recomendación que habrá que tomarse bien en serio.
ResponderEliminarEn cuanto a Telémaco, habrá que darle un vistazo. Siempre me ha costado entrarle a la ciencia ficción en literatura. Y no es porque la considere menor, sino porque considero que es un género difícil. En cine me sucede igual, asimismo con género como el terror, donde hay cosas geniales, pero pocas.
Pues se nota que aprovechaste la recomendación. Excelente.
ResponderEliminarsiglos de no pasar por acá mi queridísimo, paso a dejarte un beso y un abrazo
ResponderEliminarInteresante no sabía de la existencia de esta autora, y por lo que nos cuentas esta interesante el libro.
ResponderEliminarSaludos
Habrá que buscar este libro.
ResponderEliminarAdemás acaban de escoger a Jessica para una antología latinoamericana a publicarse en Guatemala. Inevitablemente llega la hora del relevo generacional.
ResponderEliminarJessica Clark es un éxito de persona... Fue profe mía en la U el semestre pasado y definitivamente no era cualquier profe... era LA profe! Cualquiera de mis compañeros puede apoyar mi comentario... Ella simplemente es genial :)
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