
Conocí a Santiago Porras en la feria del libro del año 2005, (por alguna extraña razón ligada a la pasión y el sacro-respeto que ambos le manifestamos a la literatura) nos llegamos hacer muy buenos amigos y por ende cada quince días al calor de una taza de café o al frío de una llamada telefónica hablamos de literatura costarrincense básicamente, que termina siempre en una misma vertiente, el respeto por la pluma de Froylan Escobar. Sé muy bien que Santiago Porras le manifiesta una profunda adminación tanto a Borges como a Monterroso y su crítica literaria y ese ojo de buen lector es lo que valoro mucho, claro junto con su pluma. De verdad que Santiago es un buen amigo que respeto y admiro mucho tanto socialmente como literariamente.
Ahora bien, este libro lo había leído ya pero cuando lo publicó en la editorial Guayacan, en una edición bastante tosca y fea. Por dicha, como yo le dije a él, era necesario recuperar en una edición linda esta colección. Porras ya cuenta con tres libros a su haber, Cuentos Guanacasticos, Cuento de hoy mañana y siempre y este cuentario, El regreso es parte del viaje.
El Regreso es parte del viaje, es mi libro favorito (empezando por el titulo) de lo que he leído de la obra de Santiago Porras puesto que acá hay un escritor dimensional, más profundo pero no menos malicioso o irónico, puesto que ambos elementos los catapulta a un nivel mas intelectual y amplios en comparación a Cuentos Guanacasticos.
Los cuentos de El Regreso es parte del viaje, de Santiago Porras son básicamente un guiño, es la palabra que desmiente al autor. En ellos es fácilmente perceptible la fina ironía que se trasluce en algunos relatos y que es alimentada por una prosa muy cuidada, rica y fluida, carente de lugares comunes y de retóricas y líricas. Lo que permite al lector mantenerse atento.
El regreso es parte del viaje no es un libro complicado ni barroco, mantiene un lineamiento que conforma parte del estilo del autor, sencillo legible y entretenido. En El Regreso es parte del viaje el autor ahonda en sus propias dudas y miedos y casi, como el mismo lo ha confesado, son cuentos que le resultaron casi como premoniciones.
Son relatos breves pero sustanciosos, lo que le permite a Porras tener a su disposición una gama de temáticas mas amplias de las cuales puede echar mano, y como bien lo acota Fernando Duran en la contraportada del texto, Santiago Porras da un salto estilístico y temático que brinda al lector una agradable lectura, cuentos llenos de una profundidad imaginativa.
A veces por la brevedad de los textos que componen la colección cabe preguntarse si Porras Jiménez intenta probar con la nueva ola de la narrativa: el cuento minúsculo, aunque vale aclarar que no todos ellos son cuentos minúsculos o es a veces dejar escaparse su admiración por Monterroso.
Para citar algunos ejemplos del libro, menciono cuentos como En el umbral de la eternidad, acá Porras Jiménez deja meramente el oficio de escritor y asume en el texto una divagación filosófica y muy humana basada en un dibujo –malogrado dice el autor- de Vicent Van Gogh y lo toma para replantearse su fragilidad como ser humano. Exponiendo ante si mismo los fantasmas que rondan a la muerte.
El cuento que da titulo al libro es un texto que habla sobre la amistad, y todo lo que ella conlleva, estar en las buenas y en las malas, la admiración secreta por un amigo y la ironía como arma para riqueza del texto y de la historia. Ni que decir del cuento A través del prisma, donde un niño llamado Andrés ingresa a un hormiguero, ahí el escritor nos propone una visión de mundo sin cursilerías y con algo muy costarricense: la malicia.
El otro Jardín, para mí unos de los mejores cuentos que contiene la colección, el autor muestra con una visión casi cínica del problema que han causado el mal uso los agroquímicos en el campo.
En síntesis es una colección de diez relatos que nos llevan a distintas dimensiones, desde la divagación filosófica hasta lo meramente literario. Santiago Porras es un escritor grato, un escritor que como dice él, llego tarde al tren de la literatura.
En El regreso parte del viaje, Santiago Porras nos dice que lo mejor de todo, es viajar sabiendo de antemano que el regreso será más placentero, como fue la lectura de este libro, y lo esperamos de regreso, con otro libro, por que estimado Santiago, eso forma también parte del regreso del viaje creativo.
Los cuentos de El Regreso es parte del viaje, de Santiago Porras son básicamente un guiño, es la palabra que desmiente al autor. En ellos es fácilmente perceptible la fina ironía que se trasluce en algunos relatos y que es alimentada por una prosa muy cuidada, rica y fluida, carente de lugares comunes y de retóricas y líricas. Lo que permite al lector mantenerse atento.
El regreso es parte del viaje no es un libro complicado ni barroco, mantiene un lineamiento que conforma parte del estilo del autor, sencillo legible y entretenido. En El Regreso es parte del viaje el autor ahonda en sus propias dudas y miedos y casi, como el mismo lo ha confesado, son cuentos que le resultaron casi como premoniciones.
Son relatos breves pero sustanciosos, lo que le permite a Porras tener a su disposición una gama de temáticas mas amplias de las cuales puede echar mano, y como bien lo acota Fernando Duran en la contraportada del texto, Santiago Porras da un salto estilístico y temático que brinda al lector una agradable lectura, cuentos llenos de una profundidad imaginativa.
A veces por la brevedad de los textos que componen la colección cabe preguntarse si Porras Jiménez intenta probar con la nueva ola de la narrativa: el cuento minúsculo, aunque vale aclarar que no todos ellos son cuentos minúsculos o es a veces dejar escaparse su admiración por Monterroso.
Para citar algunos ejemplos del libro, menciono cuentos como En el umbral de la eternidad, acá Porras Jiménez deja meramente el oficio de escritor y asume en el texto una divagación filosófica y muy humana basada en un dibujo –malogrado dice el autor- de Vicent Van Gogh y lo toma para replantearse su fragilidad como ser humano. Exponiendo ante si mismo los fantasmas que rondan a la muerte.
El cuento que da titulo al libro es un texto que habla sobre la amistad, y todo lo que ella conlleva, estar en las buenas y en las malas, la admiración secreta por un amigo y la ironía como arma para riqueza del texto y de la historia. Ni que decir del cuento A través del prisma, donde un niño llamado Andrés ingresa a un hormiguero, ahí el escritor nos propone una visión de mundo sin cursilerías y con algo muy costarricense: la malicia.
El otro Jardín, para mí unos de los mejores cuentos que contiene la colección, el autor muestra con una visión casi cínica del problema que han causado el mal uso los agroquímicos en el campo.
En síntesis es una colección de diez relatos que nos llevan a distintas dimensiones, desde la divagación filosófica hasta lo meramente literario. Santiago Porras es un escritor grato, un escritor que como dice él, llego tarde al tren de la literatura.
En El regreso parte del viaje, Santiago Porras nos dice que lo mejor de todo, es viajar sabiendo de antemano que el regreso será más placentero, como fue la lectura de este libro, y lo esperamos de regreso, con otro libro, por que estimado Santiago, eso forma también parte del regreso del viaje creativo.
*Artículo publicado en el Periódico Ojo.
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