
Comencé a leer con cierto recelo Kim, una de las principales novelas del escritor angloindio, Ruyard Kipling, que según Jorge Luis Borges es un escritor que por haber escrito novelas juveniles y para niños ha sido ninguneado y tomado como escritor de género, sin embargo Borges lo ingresa en su diccionario personal titulado la Biblioteca de Babel. Digo que la leí con recelo por el hecho que había sido quien escribió la novela de Mowgly (o libro de la Jungla) por ende tenía la imagen más que de un escritor serio la de un guionista de Disney. Cuando me adentré en los primeros capítulos fui descubriendo que la prosa de Kilping poseía magia, tenía un encato de transportarme a lo acontecido en sus páginas, una fuerza y vitalidad que me enganchó y poco me importó mi prejuicio. Kim, es la novela que narra con maestría y frescura las aventuras de un muchacho, llamado Kim quien se ve adentrado en una vorágine de hechos que le servirán no solo para viajar geográficamente, sino viajar a su interior.
Kim es el diminutivo de Kimball O´Hara, el hijo de una madre inglesa que murió durante el parto y de un padre irlandés caído al servicio de Su Graciosa Majestad. Crecido en las calles de Lahore con una piel tan oscura que pocos podrían considerarlo blanco, el joven Kim se convierte en el chela de un monje tibetano que busca un río sagrado, el santo río de la Flecha. En el curso de ese viaje, Kim recorre la India y participa como espía en el famoso «Gran juego» que enfrentó a Rusia y Gran Bretaña por el dominio del Extremo Oriente. Pero, sobre todo, Kim es el relato de un viaje que en buena medida resulta iniciático y que implica una separación notable de la propia ideología de Kipling. Esta entretenida obra de Rudyard Kipling destaca no solamente por poner de manifiesto la «carga del hombre blanco» sino también por evidenciar una notable simpatía hacia otras razas y creencias. Y kim como tal fue la puerta para el universo de Kipling, un universo que se debate entre el Occidentalismo con el que fue criado contra el Orientalismo de sus raíces. Quizá su oficio como periodista le valieron como herramienta para fomentar novelas que poseían un trasfondo de crítica social muy sutil, y personajes llenos de contradicciones y dudas, quizá un reflejo del mismo Kipling.
Kim es el diminutivo de Kimball O´Hara, el hijo de una madre inglesa que murió durante el parto y de un padre irlandés caído al servicio de Su Graciosa Majestad. Crecido en las calles de Lahore con una piel tan oscura que pocos podrían considerarlo blanco, el joven Kim se convierte en el chela de un monje tibetano que busca un río sagrado, el santo río de la Flecha. En el curso de ese viaje, Kim recorre la India y participa como espía en el famoso «Gran juego» que enfrentó a Rusia y Gran Bretaña por el dominio del Extremo Oriente. Pero, sobre todo, Kim es el relato de un viaje que en buena medida resulta iniciático y que implica una separación notable de la propia ideología de Kipling. Esta entretenida obra de Rudyard Kipling destaca no solamente por poner de manifiesto la «carga del hombre blanco» sino también por evidenciar una notable simpatía hacia otras razas y creencias. Y kim como tal fue la puerta para el universo de Kipling, un universo que se debate entre el Occidentalismo con el que fue criado contra el Orientalismo de sus raíces. Quizá su oficio como periodista le valieron como herramienta para fomentar novelas que poseían un trasfondo de crítica social muy sutil, y personajes llenos de contradicciones y dudas, quizá un reflejo del mismo Kipling.
Sin embargo, más allá de esta maravillosa novela, escribió poemas y relatos ambientados principalmente en la India y Birmania durante la época de gobierno británico. Nació el 30 de diciembre de 1865 en Bombay ahora Mumbai (India) y a la edad de 6 años lo enviaron a estudiar a Inglaterra, lo que a la postre le serviría para su formación como escritor. Pasó cinco años en un hogar social de Southsea, experiencia detestable que describe en su relato 'La oveja negra'. Regresó a la India en 1882 deseoso de ver con otros ojos su tierra natal y a partir de ese momento trabajó para la Civil and Military Gazette de Lahore hasta 1889, en calidad de editor y escritor de relatos. Más tarde publicó Cancioncillas del departamento (1886), una serie de versos satíricos sobre la vida civil y militar en los cuarteles de la India colonial, así como una colección de sus relatos escritos para la prensa recopilados en Cuentos de las colinas (1887). Su fama literaria se consolidó con seis historias sobre la vida de los ingleses en la India, publicadas entre 1888 y 1889, que revelaban su profunda identificación con las gentes y el paisaje de su país. Posteriormente viajó por Asia y Estados Unidos, donde contrajo matrimonio con Caroline Balestier en 1892 y vivió durante un breve periodo en Vermont. En 1903, se estableció en Inglaterra. Kipling fue un escritor prolífico y popular. En 1907 obtuvo el Premio Nobel de Literatura, convirtiéndose en el primer autor "inglés" merecedor de este galardón. No obstante Kipling murió con el pesar de no ver reconocida su obra poética; el intento postrero de T.S. Eliot por rehabilitarle en ese sentido, resultó infructuoso. Sin embargo, nadie cuestiona la valía de Rudyard Kipling como gran contador de historias, un Tusitala moderno, que a caballo entre dos siglos, supo transmitir emoción, entusiasmo. y lo más importante en mi punto de vista, la cordura para entender que la hermosa convivencia intercultural sería fundamental para un armonioso desarrollo del mundo.
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