
Algo me decía que aquel tipo, cuya figura física estilizada y muy similar a los Ramones, padecía de Literatosis, diría Onetti, la forma cómo ojeaba los libros, no pasaba las páginas, las acariciaba. Cada libro que tomaba del estante me indicaba que aparte de ser un lector empedernido como lo corroboré al tiempo, era un escritor. Cuando se acercó a pagar le pregunté que si él era quien escribió La Corona de Espinas, Guillermo Barquero poseído en ese momento por una sonrisa de asombro y de alegría me dijo que sí, y empezó reírse nervioso. En cuestión de segundos barajamos decenas de escritores, si has leído a tal, aquel otro, si has leído a este dijimos no sé cuántos nombres, luego me regaló su libro.
Empecé a leerlo pero me costó –en parte por el prólogo de Myriam Bustos- y por que me daba la sensación que estaba metido en un cuarto oscuro y lleno de alimañas. Un libro súper denso, metafísico y poético, y de pronto oscuro por que de buenas a primeras el cuento que le da la bienvenida es Neandertal, un texto extraño, cuya lectura me transmitía un aliento como de sacerdote cuando confiesa, algo rancio había ahí. La historia de un fulano que le pide a su abogado que lo sepulten pero como murió cristo, o sea crucificado. El pobre hombre se ve preso en una vorágine de angustia que es en realidad el verdadero personaje en este cuento, de cómo cumplir la petición del finado. Un cuento intenso, que por momentos el lector llega a sentir una soga en el cuello, un cañón de revolver en la sien. Un cuento notable que disfruté, pese a lo espeso de la forma en cómo lo escribió. Luego del sopor de semejante trama sigue el que para mi es el mejor de la colección, El Prologador un texto en el que Guillermo se siente cómodo por que es un cuento de un escritor que habla de literatura, en el relato desfilan los nombres de grandes luminarias literarias: Cervantes, Kafka, Sarraute, Celine, Alberti; es literatura dentro de la literatura, algo así como lo hace Vila-Matas. Sin duda puedo imaginar a Barquero mientras lo escribía; con una sonrisa en la cara, e imagino los dedillos delgados y largos de Barquero Ureña bailar sobre el teclado.
Un cuento clásico barqueriano (valga la expresión) es La Cronología del Alba, en este relato lo valioso y lo rico es el relieve que Barquero dota a casa estrofa, cada punto y aparte y que conforman angustiantes tic tac para un inquietante desenlace. Otro cuento que llama la atención es La Corona de Espinas, ambientado en un cementerio cuya atmósfera es casi fantasmagórica que dota de vida al cuento que da titulo al libro. El mundo literario de La Corona de Espinas está poblado por personajes masoquistas que se entregan a su fatídico destino gozándolo a manera de antídoto para evitar el sufrimiento. Mundos bizarros con personajes retorcidos, que a veces parecen malabaristas en el filo de la cordura y la demencia absoluta. La temática en la que se basó Barquero para la construcción de este cuentario más allá del mundo surrealista, es la fijación por la obsesiones, las angustias, Barquero hace sufrir a sus personajes no por ello abrió un blog con el seudónimo de Sentenciero. Los cuentos que resumí son, de lo que conozco a su autor, lo más próximo a su mundo literario, mas allá del placer que le produce escribir. Ese placer por amasar la palabra, de tocarla, de torearla, de manosearla y excitar al lenguaje como si se tratase de una mujer, para luego darnos una estocada final, por ende muchas veces ese abuso del lenguaje bien empleado sin embargo hacen que algunos pasajes puedan desesperar a un lector impaciente, o aburrirlo.
Desde luego que Guillermo puede darse ese gusto por que sabe lo que hace y lo hace muy bien. Su prosa me atrevería a decir que es metafísica. Y poniéndolo mas terrenal haría la comparación que si Guillermo fuera músico no dudo que gustase por interpretar rock progresivo.
La Corona de Espinas, ediciones Tecnociencia 2005, está compuesto por once relatos, es en su mayoría un libro balaceado en calidad, cuentos como El Prologador, Viaje al centro de la tierra, La Corona de Espinas, La geometría del Péndulo pueden desfilar sin sonrojo alguno en cualquier antología de cuento contemporáneo costarricense y latinoamericano, y los textos hacen una mancuerna perfecta con la bella edición. En momentos Guillermo Barquero se prepara para la que sería su primera novela, El Diluvio Universal con ediciones Perro Azul.
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