Iniciaré un breve repaso por la vida y obra de mis autores preferidos, y daré inicio con este maestro. Ray Bradbury capturó mi imaginación y fue el primero en que me mostró el placer de la lectura. Tuve acceso a él gracias a los libros que dejaba desparramado mi hermano por todo su cuarto, de modo que yo los tomaba para entretenerme en el bus, en esos largos trayectos que solía hacer para llegar a la casa del artista (estaba estudiando dibujo) cuando en aquel entonces estaba ubicada en el cruce de la Gallito. Las primeras lecturas de Bradbury fueron forzadas y todo para evitar el aburrimiento en los dos dos autobuses que tomaba ida y venida; no existía el iPod. El primer libro que leí fue el Hombre Ilustrado (1951) que contiene dieciocho cuentos cuya premisa original es la exploración humana. Lo que le da titulo al libro es que cada una de las dieciocho historias se presentan a través de varios tatuajes en el cuerpo de un vagabundo. Un libro de ciencia ficción pero de la ciencia ficción de calidad comparables con algunas las obras de Philip K. Dick. La lectura de aquel libro fue entonces para mí una revelación casi divina; entre los cuentos que contenía dicha colección figuraba uno que aún hoy en día sigue siendo de mis favoritos, titulado El Hombre. Un relato de una metáfora bellisima y profunda. La historia de un grupo de exploradores espaciales que aterriza en un planeta para descubrir el por qué la población vive en un estado permanente de felicidad. Tras una investigación descubren que un visitante misterioso vino a ellos. La descripción adicional conduce a dos astronautas a creer que este hombre es Jesucristo (aunque nunca lo nombran, lo que abre la puerta a la posibilidad de que se trate de otros personajes religiosos). Uno de ellos decide pasar el resto de sus días en el planeta, disfrutando de aquel estado de perfección humana. El otro, el capitán un hombre escéptico y malhumorado, continúa en su nave espacial persiguiendo al hombre misterioso casi divino, siempre un paso detrás de él, nunca lo bastante rápido como para acercarse. Los otros miembros del equipo deciden permanecer en el planeta para aprender de los ciudadanos felices y son recompensados con el descubrimiento que “él” sigue en el planeta. Como éste, Ray Brabudry posee otros cuentos igual de poderosos donde emplea la metáfora de la ciencia ficción como una herramienta para desfigurar la realidad inmediata y transformarla en una realidad paralela llena de metáforas e incógnitas. Luego me leí el otro libro de cuentos, Las Doradas Manzanas del sol (1953) compuesto por treinta y dos historias cortas que en cuya primera edición figuraron apenas veintidós relatos. Este libro recibe su nombre a partir de la última estrofa del poema de W.B. Yeats The Song of Wandering Aengus (La canción de Aengus que vaga) cuentos llenos de misticismo y un tanto de terror. Luego leí con gran entusiasmo las aclamadas Crónicas Marcianas, El Árbol de la Brujas y la célebre y poderosa novela Fahrenheit 451.
Pero los inicios no fueron faciles para Ray Bradbury puesto que su familia se mudó varias veces desde su lugar de nacimiento hasta establecerse finalmente en Los Ángeless en 1934. Y desde muy joven Ray Bradbury fue un ávido lector además de un escritor aficionado. No pudo asistir a la universidad por razones económicas. Para ganarse la vida, comenzó entonces a vender periódicos. Posteriormente propuso formarse de manera autodidacta a través de libros, comenzando a realizar sus primeros cuentos con una máquina de escribir. Sus trabajos iníciales los vendió a revistas, a comienzos de los 40. La prosa de Bradbury es poética, delicada y muy amplia, muchos críticos incluso lo llaman poeta y esa poesía le proporciona a sus muy ingeniosas historas un rico aliado.
Muchos de sus libros fueron llevados tanto al cine como a la televisión. Lo más sobresaliente fue el montaje que se hizo de su novela Fahrenheit 451, filmada con sobrada maestría por François Truffaut en 1966 con Dirk Bogarde, Julie Christie y Oskar Werner, formando parte de ese exclusivo club de adaptaciones literarias al cine como los casos del Señor de los Anillos (Peter Jackson) y Dracúla (Francis Ford Coppola) En estos momentos se está preparando una nueva adaptación de Fahrenheit 451 de la mano del director Frank Darabont, y cuyo estreno está previsto para el 2010.
Estos cambios de look en el blog es como ir a la peluquería de vez en cuando,siempre sientan bien.
ResponderEliminarY mira por donde yo también comenzé con Bradbury, en mi caso me lo reccomendó un amigo que es galerista de arte, es decir que se gana la vida a costa de lo que otros pintan.
Me sorprendió tanto que lo estuve recomendando a los que leían libros de los que por entonces se consideraban autores con mayúsculas, más de uno menospreciaba este género. Con el tiempo algunos dieron su brazo a torcer y en esto tuvo la culpa Arthur C. Clarke, con su 2001.
Muy bueno el repaso.
Saludos.
Compadre has tocado una capa fina de mis gustos literarios, la ciencia ficción de calidad, y en ella, Bradbury es uno de mis autores favoritos.
ResponderEliminarYo comencé a leerlo con Cronicas Marcianas y de ahí desemboqué en todo lo demas.
Bradbury es un grande y el cuento El Hombre una de las más emocionantes escrituras que haya leído.
Gran texto, me trajiste a la memoria un par de recuerdos que emocionan, de cuando Bradbury me acompañaba, al igual que tú, cruzando en bus de norte a sur el helado Santiago de Chile en invierno.
Saludos.
¡Hola Warren! Hey mucho gusto y muchísimas gracias por la visita y los piropos, ¡en serio, todo un alago! De verdad sos bienvenido siempre a visitarme y de paso, ¡te felicito igual! No se como describir tu blog, es intenso, pero la frase que pasa por mi mente es: DE BUEN GUSTO :D...
ResponderEliminar¡Saludos!
Amanda
No he leído nada de este autor, ni siquiera la archifamosa "Fahrenheit 451", pero tomo nota y me hago con un ejemplar en cuanto pueda pues quiero leerla desde hace tiempo, lo que ocurre es que la ciencia ficción no es lo mío, aunque hay honrosas excepciones. Lo que me llama la atención, es esa enorme vocación del autor que se hace con el oficio de escribir a fuerza de leer; sin duda, es algo digno de admiración.
ResponderEliminarInteresante post como siempre, querido Lite
Abrazos
Hola, Warren. En primer lugar, agradecer tu paso por mi blog, es gratificante recibir tales comentarios. En segundo lugar, y no por eso menos importante, felicitarte por tu espacio. Me ha encantado este artículo sobre uno de los grandes maestros de la ciencia ficción. Bravo. Te felicito por tus palabras y buen gusto. Un fuerte abrazo desde España.
ResponderEliminarMop, no le he olvidado, pero he tenido que dejar de lado la blogsfera, mucho brete poca compu con internet.
ResponderEliminarPeró acá pasé a saludar.
Recuerdo con cariño los cuentos de Bradbury, en particular The Jar se me quedo para siempre grabado como un excellente ejemplo de cuento por atmosfera.
ResponderEliminarCuando mi hermana menor se aventuró en la innoble y necesaria tarea de querer aprender inglés, le recomendé que leyera literatura en inglés de autores gringos. Lo que se me ocurrió entregarle fue una joya: Fahrenheit 451, en una edición especial no recuerdo por qué. Mi recomendación fue sencilla: se lee bien, es fluido, sirve para aprender. Y, claro, desde el punto de vista literario, nada menos que una obra maestra, si es que ese término existe.
ResponderEliminartambién es uno de mis favoritos. Gracias por traerlo. Un saludo, Patro.
ResponderEliminarPapá Bradbury es un éxito. Estaba viendo el Hombre Ilustrado, y recordando Crónicas Marcianas y en efecto, es uno de los grandes.
ResponderEliminarSaludos