jueves, julio 03, 2008

¿POR QUÉ HAY TAN POCA PROSA JOVEN EN COSTA RICA?



Es una pregunta que suelo hacerme: ¿Por qué hay tan poca prosa joven en Costa Rica? Me refiero a la gente que nació a finales de los 70 y principio de los 80, ¿dónde están?. Después de la generación de Rodrigo Soto, Uriel Quesada, Carlos Cortes y José Ricardo Chaves, no hay una generación tan consolidada como esa, y de esa generación, gente nacida en los 60, hasta la fecha no ha habido en el campo de la narrativa, una generación exponente, medianemente joven que de la cara, aunque han habido casos como los de Catalina Murillo, Jessica Clark, Juan Murillo y Heriberto Rodríguez que han estado rellenando en ese limbo, publicaciones tanto de novelas como de cuentos. Tal vez la carencia de jóvenes prosistas sea un mal generalizado en América Latina o es por que de pronto la prosa como tal es una disciplina que requiere de madurez, por ello a lo largo de la historia muchos escritores han decidido a escribir ya entrado en años, como los casos de José Saramago y Ernesto Sabato.

Lo que se está escribiendo -y mucho- en Costa Rica es poesía, un movimiento rico que buscan la propia voz, un panorama mas nutrido, lo cual no ocurre en la prosa. Hay casos por que los conozco personalmente de escritores nacidos a finales y princio de los 70 y 80, como son los casos de Carlos Alvarado Quesada, Guillermo Barquero que ya tienen publicaciones a su haber y hay otros casos también como los de Alban Mora, Alfredo Jimenez, Johann Schoenfeld, Gustavo Adolfo Cháves -asumo yo que nació a finales de los 70 y principio de los 80-, y otros que por ignorancia quizá no conozco. En el caso de Carlos Alvarado posee un libro de cuentos y una novela que fue premiado por la Editorial Costa Rica. Guillermo Barquero por su parte posee un libro de cuentos y se halla pronto a publicar su primera novela.

Si vemos un poco fuera de nuestro pequeño país, en América Latina los verdaderamente jóvenes pueden incluso contarse con los dedos de la mano, por citar algunos ejemplos podría mencionar el caso David Alarcón, el peruano radicado en Estados Unidos, o el hispanoargentino Andrés Nueman.

El año pasado, se llevo a cabo en la ciudad de Bogotá un convivio literario de narrativa titulado Bogatá 39, escritores que no sobrepasaran los 40 años, ahí estaban escritores como:

Argentina
Gonzalo Garcés, 33 años.
Pedro Mairal, 37 años.
Andrés Neuman, 30 años.
Bolivia
Rodrigo Hasbún, 26 años.
Brasil
João Paulo Cuenca, 29 años.
Adriana Lisboa, 37 años.
Santiago Nazarián, 30 años.
Verónica Stigger, 34 años.
Chile
Álvaro Bisama, 32 años.
Alejandro Zambra, 31 años.
Colombia
Antonio García, 35 años.
John Jairo Junieles, 37 años.
Pilar Quintana, 35 años.
Ricardo Silva, 32 años.
Antonio Ungar, 33 años.
Juan Gabriel Vásquez, 34 años.
Cuba
Wendy Guerra, 36 años.
Rolando Menéndez, 37 años.
Ena Lucía Portela, 34años.
Karla Suárez, 37 años.
Ecuador
María Gabriela Alemán, 39 años.
Leonardo Valencia, 39 años.
El Salvador
Claudia Hernández, 32 años.
Guatemala
Eduardo Halfón, 36 años.
México
Álvaro Enrigue, 37 años.
Fabrizio Mejía Madrid, 39 años.
Guadalupe Nettel, 33 años.
Jorge Volpi, 39 años.
Panamá
Carlos Wynter Melo, 36 años.
Paraguay
José Pérez Reyes, 34 años.
Perú
Daniel Alarcón, 30 años.
Santiago Roncagliolo, 31 años.
Ivan Thays, 39 años.
Puerto Rico
Yolanda Arroyo Pizarro, 37 años.
República Dominicana
Junot Díaz, 39 años.
Uruguay
Claudia Amengual, 38 años.
Pablo Casacuberta, 38 años.
Venezuela
Rodrigo Blanco Calderón, 26 años.
Slavko Zupcic, 37 años.

Yo me preguntaba ¿y Costa Rica? Uno puede ver gente del Istmo, Panamá y El Salvador pero, sigo de terco ¿Y Costa Rica? Me preguntaba si en dado caso, en ese entonces llegara el organizador preguntando qué escritores menores de cuarenta años podrían haber asistido a esa convención, yo diría que de todos, Jessica Clarck, Catalina Murillo y un poco más reciente de pronto, Laura Fuentes o Heriberto Rodriguez, quizá. Pero viéndolo con preocupación aún así son pocos y casi ninguno los escritores con cierto respaldo literario (si es que existe o que sea un requisito) para haber asistido ahí, entonces, en mi paranoia por no tener una respuesta concreta, me he formulado la hipótesis que los potenciales cuentistas o novelistas se han sofisticado y se han hecho productores audiovisuales, que apuestan sin embargo, a lo visual que al guión mismo. Digo, eso lo digo yo.

18 comentarios:

Sentenciero dijo...

Proponés al final del texto algo interesante y, quizás, innegable: que los potenciales escritores se estén dedicando a otras formas de sacar lo que tienen dentro, generando productos que podrían estar relacionados con la literatura, pero que no lo son al fin y al cabo. Bueno, eso es posible. Aunque, creo que deberíamos estudiar más lo literario en sí, que no está muerto ni en decadencia, y que está lejos de estarlo.
A alguien, en algún momento, se le ocurrió la idea de tomar los narradores latinoamericanos menores de 40 años, juntarlos en un convivio y convertirlos en generación. ¿Por qué 40 años? Simple punto de corte. ¿Por qué no poner "entre 32 y 40"? No se sabe, es algo arbitrario.
Si te fijás en la lista, son muy pocos los menores de 30 años; por ejemplo, en el caso de Hasbún, sucedió un bautismo que a nadie dejó indiferente: Edmundo Paz Soldán, el medianamente consolidado narrador boliviano, simplemente dijo que "se seguirá hablando de Hasbún en muchos años"; es decir, vio algo en su prosa (el cuento que viene en la antología de B39 es muy bueno), como pudo haberlo visto en la prosa de cualquier otro hijo de vecino. Si estudiás las breves biografías de cada autor de estos, podés observar que un 90% más o menos han ganado algún premio nacional o internacional. ¿Por qué no hay ticos? Porque CR es uno de esos países del tercer mundo literario (o sea, ya no basta ser tercermundistas por la plata). Y hay gente que ya ha hecho lo suyo y más bien debería darle espacio a otros (Volpi, por ejemplo), o personajes infaltables del circo mediático literario: Junot Díaz o el mismo Ivan Thays. Por cada uno de estos, un tico bueno se queda afuera (y hay ticos buenos, creeme)
En cuanto a lo que pasa acá, en CR, no se puede decir que haya poca prosa, pues nos topamos con la cantidad habitual de narradores dentro de una generación (sigamos con la cifra: menores de 40); si te fijás en los nacidos entre 1978 y 1986, que son los novísimos narradores, por supuesto que va a haber pocos y van a estar medio invisibles, porque están en edades en las que apenas se descubre qué se quiere escribir y cómo (y eso no quiere decir que no haya trabajos más acabados o más maduros o que parezcan más cercanos a un estilo propio y definitivo); quedará en las manos de estos novísimos narradores estar en los primeros lugares de la prosa latinoamericana de los años por venir, si antes no pasa lo que por desgracia trunca tantas carreras: aburrirse porque se crea que es fácil llegar a "algo" (¿Quién sabe qué es ese algo? Tal vez nadie).
Hay mucho más que comentar.

Heriberto dijo...

Hola Warren. Comparto la inquietud que planteás, para la que no se me ocurre ninguna respuesta,(la hipótesis sobre la creación audiovisual suena plausible), estaré atento por si en tu exploración encontrás algún indicio al respecto. Siempre he pensado que en mi caso como escritor solo me queda escribir, crear, producir fiel a la voz interna que creo a veces escuchar, nada más que eso puedo hacer.
Un saludo.

Gustavo Adolfo Chaves dijo...

Ja, ja... Hace poco escribí esto para una ficha personal que me pidieron: "Soy el único escritor de mi generación al que no le hace gracia la nota audiovisual y no presume de lo contrario." Así que ahí está. Al menos yo te prometo no claudicar a la prosa.

Pero eso es sólo un chiste (aunque es cierto que la nota del cine y todo lo "media" me aburre; pero eso es culpa mía por haber nacido bajo un signo paleolítico.)

Ya en serio, me voy con Guillermo en cuanto a que es muy temprano aún para decir quiénes y cuántos somos los menores de 35 (por decir algo) que escribimos prosa. Rosa Montero dijo una vez que la novela es un género de juventud para el lector y de madurez para el escritor. Quién sabe si a la vuelta de unos años muchos de los poetas que hoy pululan nos sorprenderán con cuentarios o novelas ("Asfalto" de Luis Chaves ya coquetea con estos matariles). No sería la primera vez que pasa: podés ver la ascendencia de Carlos Cortés y Rodrigo Soto.

Sobre las razones por las que no hay narradores costarricenses invitados a estas "cumbres", yo tengo una opinión algo simplona pero al menos más concreta que las elucubraciones clásicas sobre si nuestra literatura es buena o no: en dos platos, somos muy pocos en el mundo y carecemos de migraciones alarmantes o llamativas que muestren al mundo algo más que mujeres bonitas y playas exuberantes. Si Junot Díaz escribiera en San José, sería amigo de nosotros y sólo nosotros lo leeríamos. Pero como escribe en Nueva York, alguien lo ha erigido en portavoz de los "dominicans", y otros son ahora sus atestados. Bien por él; no le resto mérito. A lo que voy es que es necesaria una recepción ampliada para ser conocido, para ir más allá de tener a la familia y los amigos como únicos lectores. Como autor latinoamericano, Junot Díaz es un joven con talento; como autor US-Latino, es una sensación continental. La historia nos absolverá, quizá, pero la demografía nos condena. Eso en cuanto a la recepción de la literatura nacional.

En cuanto a la responsabilidad de los escritores (que es un punto que casi nadie menciona en estos debates), yo encuentro mucho talento y muchos méritos ya logrados en Costa Rica (tener entre nosotros a un Fernando Contreras -que no es viejo- es cosa de otro mundo, pensalo...) Pero a los escritores nos toca, a mi parecer, descubrir más el país que somos antes de reclamar la escasez de lectores e invitaciones que tenemos. Son pocos los libros de narrativa (y aquí los tiros van contra mí mismo) que logran convencernos, por ejemplo, de que San José es un caso particular de ciudad, que hay un sabor y un lenguaje -una vida- josefina como ni en París es posible soñarla, y que somos más que playas y potreros: que somos un enorme conglomerado de nervios que no ha sido auscultado. Ir a las fibras de ese nervio y ver qué falta por ser escrito es una tarea muy grande, y muy rara vez alguien lo hace bien en sus primeros intentos.

Yo me pregunto otras cosas: ¿qué ha cambiado en Costa Rica desde 1979 o 1980 que amerite una nueva camada de narradores pulsando ese nervio? Y más angustiante aún: ¿cómo debe escribir alguien nacido entonces? ¿Qué cosas nos harán diferentes de cualquier grupo o generación de predecesores?

Gracias por invitarme al foro. Estimulante, de verdad...

luis fer dijo...

Para que querés competencia?

ECCE MAE dijo...
El autor ha eliminado esta entrada.
Maverick dijo...

Ahora un escritor puede trabajar desde casa y dedicarse a escribir, sin pasar penurias y sin tener que buscar trabajo en empresas que le quitan su tiempo. ¿Como? usando internet inteligentemente.
Para aprender como visitá este link y verás... no te hará millonario de la noche al dia, eso no existe, pero si puede proveerte la libertad que necesitas:
http://www.wealthyaffiliate.com/?a_aid=kaZPn2EI

Milagros Sánchez dijo...

A partir de este momento cerramos temporalmente nuestro espacio y esperamos que a nuestro regreso podamos seguir contando con tu valiosa participación.
Besosssss multicolores y que todo siga bien por ahí!!

Diego Mora dijo...

No creo en la falta de talento, sí en la falta de espacios y difusión. Y no solamente en la prosa, sino el arte en general, tan desvalorado en tiempos neoliberales. Pero es evidente que faltan espacios para desarrollar la prosa en nuestro país, dominado en las últimas décadas por la poesía. A lo mejor un encuentro de prosa daría una oportunidad para compartir experiencias con prosistas nacionales e internacionales y podría ser el banderín de salida de una nueva generación, como anhela Warren y tantos más.

Lau Fu dijo...

Humm, creo que quizás te apresurás apuntando que hay poca prosa joven en C.R. Concuerdo con Diego en que lo que falta es más difusión por un lado, y por otro, posiblemente la nueva generación narrativa (por llamarla de algún modo) no ha madurado lo suficiente en calidad y estilo. Talento hay, sin duda, pero casi todos comienzan escribiendo poesía (y se empeñan en creer que lo hacen bien) así como hay quienes se inclinan por el audiovisual.
¿Y los prosistas jóvenes serían los menores de 30 o los menores de 40 años? Estos límites son antojadizos para quien organiza convivios, antologa o selecciona. Si además te preguntaras por las narradoras jóvenes costarricenses el cuadro clínico se complicaría mucho más.

Amorexia. dijo...

Concuerdo fuertemente con Diego y Lau Fu, vos sabés Warren que los esfuerzos editoriales de este país, si no te rosas con cierta elite, se dan unicamente desde pequeños esfuerzos privados, y por ahi anda el asunto. Coincido con la visión de la diversificación que algunos escritores adoptan para expresarse y sobrevivir. Buen articulo men.

Homo surfus dijo...

Yo creo que Costa Rica nunca ha demostrado ser potencia ni siquiera a nivel centroamericano. Guatemala, El Salvador y Nicaragua nos aventajan muy fácilmente. Y no es por falta de apoyo, acaso ellos sí los tienen?
Todo puede nacer en que cada vez somos menos pueblo y más consumo, somos menos indios y más americanos, en mi memoria no guardo archivos de creadores jóvenes (salvo H.Rodríguez) ni de viejos (sólo tengo a Mamita Yunai).
Y además, de qué sirve un poeta en Intel?

silvia piranesi dijo...

lite, este post podría convertirse en cuento. A los posibles cuentistas les dio más bien por hacerse productores audiovisuales. jajaja

hay una parte de mí que se preocupa, que porqué los ticos no se ven, xqué nos juega en contra esta aldea (aunque ojalá la historia nos absuelva como dice gus). y otra parte de mí le vale un comino si hay o no prosistas, si se ven o no, si los invitan o no, etc. En ese caso prefiero que se gasten las energías en escribir lo que sea que se tenga que escribir sin preocuparse de nada más. Digo, es que no sé qué tanta responsabilidad tenga un autor con lo que suceda después de lo que escribe y publica...

Ale dijo...

Hace mucho que no leía autores nacionales. Las últimas, hace un par de meses, fueron Virginia Gruter y Yolanda Oreamuno. Leer tu comentario me despertó las ganas de no-se-qué… el caso es que anoche devore a Heriberto R., hoy empecé las Floraciones y Desfloraciones de Rodrigo Soto. Estoy de acuerdo con Silvia después de que publican pasa a ser problema de quienes leemos. Resultaste un magnifico guía. Gracias.

Pablo Salas dijo...

El problema es el poco espacio que se le da a los jóvenes para publicar sus escritos.

Asterión dijo...

Te dejo por ahi un vínculo de Manuel Marín, nacido en 1971 (Cerrando el círculo, 1992; Fábula de los oráculos, 1997 y De Beestis, 2007), quizá uno de los porsistas menos conocidos pero más talentosos.

www.manuelescribe.blogspot.com

Juan Murillo dijo...

Coincido con Laura y con Diego: hay bastantes, sólo que con poca difusión.

Además esta comprobado que siempre hay 'late bloomers' que sacan sus obras en los treintas por lo que se puede esperar que el número actual de 20 a 30 por lo menos aumente en un 50%.

40 narradores es más de los que las generaciones arriba de cuarenta pueden contar como quorum en este país.

Por otro lado, el cine y la tele estan unido inevitablemente con los guiones que son un tipo de obra dramática, ahi no hay competencia, sino complementariedad.

Aquí no faltan narradores, lo faltan son lectores, que es ya toda otra discusión igual de larga que la de arriba.

Diego dijo...

Coincido con la gran mayoría, ya ahora muchos autores jovenes han cambiado la literatura por lo audiovisual. Hay una pequeña comunidad de escritores jovenes, el link es costaricajoven.blogspot.com. Todos somos menores de 20 años, pero para que se considere una nueva idea de escritor joven. Ojala se pasen

Frank Báez dijo...

Gustavo Adolfo, te escribo desde Santo Domingo. Quiero señalar primero que Junot Diaz declinó la oferta de aparecer en ese Festival. Segundo, que su éxito, no se debe a una cuestión comercial, sino a su talento, a los riesgos que ha tomado en su narrativa y a pertenecer a una comunidad donde ha habido un monton de escritores y el 99% siguen sin ser reconocidos. Viendo el tamañado de Estados Unidos, la verdad que triunfar allá es demasiado dificil: estamos hablando de que en cada esquina de Nueva york hay un novelista escribiendo. En Santo Domingo o en San José son de los pocos lugares donde un escritor de tercera, como en mi caso, se toma en serio. Pero se toma en serio porque no hay mucha comptencia. En Estados Unidos no es así. Allá lo que vale es tu obra y la calidad que esta tenga. Ahora bien, y esto se lo digo a Warren, si hay escritores escribiendo con el fin de participar en festivales de ese tipo, entonces van mal las cosas. ¿Quién dice que esos son los mejores escritores menores de cuarenta? ¿Las editoras? Quien escribe pensando participar en eso, va a terminar escribiendo de la misma manera que escriben todos esos. Y la verdad que la literatura latinoaméricana actual va a seguir siendo el gran bostezo que es hoy.

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