Ella me envió este libro por que según dijo, y acorde a la lectura de alguno de mis textos, yo tenía cierto parecido, en la forma de escribir, con este autor colombiano. Recuerdo, que me los envió por DHL, no sólo este libro, sino también otros, y demoré casi una semana en poder sacarlos, un desorden, para variar en las instalaciones de DHL. Pero acá no vinos a criticar a esta empresa, sino a reseñar un libro que me llamó la atención.
Los cuentos de Efraím Medina Reyes contenidos en su libro más célebre, Cinema Árbol, son criaturas extrañas, como dice la contraportada:
“El humor, la autoironía y el desparpajo son parte fundamental de
estos cuentos; Mediana Reyes escribe con un impecable sentido del ritmo, en su
prosa no hay cabida para lo excesos retóricos, y sus personajes entrañables y a
ratos excéntricos están cargados de una franca y conmovedora humanidad” Daniel Manera Revista Imaginazone, Milano.
Medina Reyes es de esa nueva camada de escritores que procura dejar de lado la figura omnipresente de García Márquez en el panorama narrativo colombiano. Por suerte, Cinema Árbol no contiene ese incomodo colombianismo (interprétese bien) que se ve tanto en el cine como en la literatura: contarnos la violenta historia que ha azotado ha dicho país y que bien conocemos.
En lo personal Medina Reyes me parece un escritor entretenido y bastante refrescante. La fuente creativa del autor es la música y el cine lo cual le proporciona a su panorama literario un halo alegre. Podría decirse que su arma fundamental en su prosa y que es un sello muy personal del autor, es el nihilismo en cada historia entre mas sexual o violenta sea, más palpable lo es.
“Round Midnight, de Herbie Hancock, que si mal no recuerdo había sido el tema
central de un film del mismo nombre y había ganado el Óscar por la mejor canción, estaba sonando en la radio mientras Erica me chupaba (ssluuuuurrrpp) y yo cogía la última curva en sostenido para enseguida explotar (plos, plos, plos). Ella retuvo el semen en la boca, fue hasta la mesa y lo depositó sin muchas consideraciones en un vaso: el semen resbaló por el borde hasta quedar amontonado en el fondo”.
Otro cuento bastante llamativo es La vieja Radio Phllips en donde recuerda a su padre a partir del paralelismo entre una radio marca Phillips y el Quijote de la mancha. Un cuento bastante sensible que dista del desparpajo y la irreverencia de los otros cuentos que componen la colección, un cuento que toca fibras humanas.
Ojos verdes, Pierna Dorada, nos cuenta la historia un tanto bizarra de cómo el yo narrador cuenta las peripecias de tener relaciones sexuales con una mujer que tiene una prótesis dorada en una de sus piernas, pero el cuento va más allá por que aparte de contar con un lenguaje casi pornográfico ahonda en su relación de pareja con la mujer, Marianne, y con su amigo Slong otro personaje que forma parte en la novela Érase una vez el amor pero tuve que matarlo.
Ojos verdes, Pierna Dorada, nos cuenta la historia un tanto bizarra de cómo el yo narrador cuenta las peripecias de tener relaciones sexuales con una mujer que tiene una prótesis dorada en una de sus piernas, pero el cuento va más allá por que aparte de contar con un lenguaje casi pornográfico ahonda en su relación de pareja con la mujer, Marianne, y con su amigo Slong otro personaje que forma parte en la novela Érase una vez el amor pero tuve que matarlo.
Medina Reyes ejerce a lo largo de los dieciocho relatos que contiene Cinema Árbol un amplio panorama. Otro texto más allá de cuento es con el que cierra la colección y es una especie de carta abierta titulada Carta a Laura Elisa, que el escritor le redacta a su hija, es una especie de testamento.
Lo bueno del universo de Medina Reyes más allá de sus extravagancias literarias y extraliterarias es que en cada relato palpita Colombia, nos transporta sin necesidad de contarnos lo de siempre, (bien conocido por todos), a la urbe colombiana, a la esencia del colombiano común y corriente.
Efraím Medina Reyes no sólo se limita a ser escritor, también cuentan que en las calles de Bogota monta espectáculos un tanto estrambóticos y es baterista de una banda de rock and roll.
Medina Reyes puede pecar, para algunos, de exceso de desparpajo y rayar la vulgaridad, pero sin esos elementos el libro no sería lo que es: una obra entretenida que deja al final de su lectura un buen sabor de boca.
Lo bueno del universo de Medina Reyes más allá de sus extravagancias literarias y extraliterarias es que en cada relato palpita Colombia, nos transporta sin necesidad de contarnos lo de siempre, (bien conocido por todos), a la urbe colombiana, a la esencia del colombiano común y corriente.
Efraím Medina Reyes no sólo se limita a ser escritor, también cuentan que en las calles de Bogota monta espectáculos un tanto estrambóticos y es baterista de una banda de rock and roll.
Medina Reyes puede pecar, para algunos, de exceso de desparpajo y rayar la vulgaridad, pero sin esos elementos el libro no sería lo que es: una obra entretenida que deja al final de su lectura un buen sabor de boca.
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