
Ante el paso aplastante del Reguetón en nuestra vida diaria, el World Music se nos muestra como una opción digna para nuestros oídos.
El término World Music o Música étnica, se aplica para clasificar música no occidental, también llamada "folk" o "étnica". Describe por un lado música típicamente de un estilo local, o quizá más sencillo: toda aquella sonoridad que nos resulte exótica. En el siglo pasado (se dice que fue cuando tuvo el verdadero significado) se reproducía esa música con exóticos instrumentos y voces que nos transportaban a un contexto tribal, espiritual, minimalista, mental y trascendental, era como reunirse con las raíces de la madre naturaleza
Aparte de tonalidades de Asia, África, América Latina, Oceanía y el Caribe, en el World Music se incluye por ejemplo música de los aborígenes de Australia y su didjeridoo una caña –por definirlo de alguna manera- hecha a base de eucalipto. También los indígenas de Norteamérica forman parte del movimiento.
Lo más común en ese hermoso y variopinto género es que se utilizan en mayor o menor grado instrumentos tradicionales étnicos, tales como la kora, sitar o flautas andinas, darbuka, flautas zen, las gaitas, djembes. Como el caso de la agrupación Aflocelt Sound System que juega alternando los ritmos netamente africanos con elementos celtas, sin embargo, trazos de este fenómeno de mezclar música de distintas latitudes no es para nada nuevo, es necesario devolverse en el tiempo, y escuchar "Rondo a la turca" de Mozart, o los populares "Danzas húngaras" de Dvořák y Brahms los cuales podrían ser las primeras muestras de World Music.
Hubo un tiempo en que los estilos, ahora comunes en música occidental, tales como el blues, el jazz, el rock, fueron originalmente de música étnica. De hecho es un fenómeno con mercado que existe un sello netamente de World Music, como es la casa disquera Putumayo.
Pasos de gigante.
Lo Importante en el desarrollo del género fue la mezcla que sufrió con el pop-rock de los 60’s. Precursores de ello fueron por ejemplo The Byrds y The Beatles, (acá podemos hacer hincapié en George Harrison que junto al maestro del Sitar, Ravi Shankar, compuso la famosa melodía: “My Sweet Lord”, cuyo trasfondo primordial era el Sitar,) Simon and Garfunkel grabaron "El Cóndor Pasa" con el grupo andino Los Incas, y Led Zeppelin que se dejó influir por música árabe en con el track del disco Physical Grafitti titulada: "Kashmir”.
Los principales precursores en desarrollar estilos musicales de World Music han sido Peter Gabriel, Johnny Clegg, Paul Simon, The Police, Ry Cooder.
El término World Music -aunque utilizado desde el año 1950- en realidad fue establecido hasta en 1987, como una necesidad de mejor comercialización y que terminó de explotar a nivel comercial y mundial a inicios de los noventas de la mano de Peter Gabriel.
Por esos años, Sting en su famosa, Desert Rose, hizo mancuerna musical con uno de los principales cantantes del Rai árabe: Cheb Mami. Es por ello que no es extraño que Artistas populares de hoy incluyan en sus discos a músicos como Youssou N’ Dour, (quien saltó a la fama con el clásico seven seconds) Mory Kante, Buena Vista Social Club o Sheila Chandra, cantante anglo-hindú, quien prestó su voz para la segunda de las películas de trilogía del señor de años, las Dos Torres.
Pero no es necesario el respaldo de megaestrellas o megaproyectos para que dichos artistas brillen por luz propia. Existen agrupaciones o cantantes que se han hecho famosos siguiendo los lineamientos de sus raíces. Podemos citar gente como Khaled, Cheb Mami, Faudel, Rashid Taha, todos ellos artistas de masa en Francia, básicamente entre los pequeños ghettos de inmigrantes o hijos de inmigrantes árabes.
La egipcia Natasha Atlas, o la diva de los pies descalzos, de Cabo Verde, Cesaría Evora o la israelí Noa y la nigeriana Sade, sin olvidar a Bob Marley leyenda del reggae, Caetano Veloso, incluso hasta el mismo Silvio Rodríguez, que puede caber sin problema en el mismo saco.
Las mezclas mas disparatadas se reflejan en músicos indios como Talvin Singh, Niting Sawhey, y Bally Sagoo, que a través de ritmos occidentales tales como el chill out, drum and bass, down tempo, los mezclan con sonidos ancestrales de India.
El fenómeno se expande.
Me declaro un heredero musical de los 90s, dado que cuando agrupaciones tales como Nirvana, Faith No More, Jane’s Addiction, Alice in Chains, Sound Garden, Pearl Jam, Ugly Kid Joe, Red Hot Chilli Pepers, Soul Asylum, Stone Temple Pilots, Rage Against the Machine, hacían ebullición yo era un adolescente, de modo que todo aquello, por la moda de aquel entonces, lo digerí gustoso; como un buen legado de los 90s y claro con el tiempo me hice eclectico en mis gustos.
Hasta que un día de tantos me encontré en la radio, básicamente en aquel entonces en Radio Nacional, con un programa titulado: Descubriendo el sonido, dirigido por el pionero del World Music en Costa Rica: Bernal Monestel. El programa era transmitido a la media noche. Era rico acostarse escuchando Djivan Gasparyan, Sheila Chandra, o Deep Forrest. Debemos agradecerle a Bernal Monestel que promocionara el World Music acá, en sus famosas noches étnicas celebradas en la Cajeta, de allí fueron naciendo agrupaciones como Amounsoluo, Peregrino Gris, Amarillo Cian y Magenta, hoy en día en boca de todos. En Costa Rica, el género tuvo una buena acogida, hay que ver como se llena de gente (y se va convierto en una tradición) el festival Domuncolo. Pese a que ello popularmente en el país antes no se definía bien el concepto del género World Music, recuerdo que la gente le decía "etnotecno" en los 90`s.
En realidad el World Music, es rico no cansa, no es monotemático por que pasan de una tonalidad a otra, es recomendable para viajes largos. A mí en lo personal cuando lo escucho me proporciona una dimensión diferente. Khaled, me hace sumergirme en los textos de Khalid Gilbran que leí hace muchos años. Djivan Gasparyan me transporta a esos paisajes que describe Kipling en sus novelas. Ni que decir cuando Cesaría Evora aparece de pronto en mi MP3, sin importar el lugar donde esté, todo se convierte en Caribe, un Caribe surrealista y nostálgico, o Sheila Chandra me transporta a las ruinas de angkor.
Y gracias a la expansión de la música étnica, muchos músicos de acá, toman al género para sus producciones. ¿Quién no va recordar el disco “Mundo” de Rubén Blades que hizo al lado de Editus? Gracias a esa producción ganaron un Grammy, y bien merecido, porque el disco es un discazo. También dentro del movimiento existen proyectos borderliner, como Banco de Gaia, Café del Mar, Buddha Bar, hasta Dead Can Dance, en muchos de sus discos la fusión, la mezcla es el espíritu de su identidad.
Por ello que de las pocas cosas que agradezco a la globalización es la expansión no limits que tiene la música, y que nos hace escuchar tonalidades de lugares que quizá nunca en nuestras vidas vayamos a visitar pero con la música las aduanas y las Visas no existen; el único requisito es abrir la mente.
El término World Music o Música étnica, se aplica para clasificar música no occidental, también llamada "folk" o "étnica". Describe por un lado música típicamente de un estilo local, o quizá más sencillo: toda aquella sonoridad que nos resulte exótica. En el siglo pasado (se dice que fue cuando tuvo el verdadero significado) se reproducía esa música con exóticos instrumentos y voces que nos transportaban a un contexto tribal, espiritual, minimalista, mental y trascendental, era como reunirse con las raíces de la madre naturaleza
Aparte de tonalidades de Asia, África, América Latina, Oceanía y el Caribe, en el World Music se incluye por ejemplo música de los aborígenes de Australia y su didjeridoo una caña –por definirlo de alguna manera- hecha a base de eucalipto. También los indígenas de Norteamérica forman parte del movimiento.
Lo más común en ese hermoso y variopinto género es que se utilizan en mayor o menor grado instrumentos tradicionales étnicos, tales como la kora, sitar o flautas andinas, darbuka, flautas zen, las gaitas, djembes. Como el caso de la agrupación Aflocelt Sound System que juega alternando los ritmos netamente africanos con elementos celtas, sin embargo, trazos de este fenómeno de mezclar música de distintas latitudes no es para nada nuevo, es necesario devolverse en el tiempo, y escuchar "Rondo a la turca" de Mozart, o los populares "Danzas húngaras" de Dvořák y Brahms los cuales podrían ser las primeras muestras de World Music.
Hubo un tiempo en que los estilos, ahora comunes en música occidental, tales como el blues, el jazz, el rock, fueron originalmente de música étnica. De hecho es un fenómeno con mercado que existe un sello netamente de World Music, como es la casa disquera Putumayo.
Pasos de gigante.

Lo Importante en el desarrollo del género fue la mezcla que sufrió con el pop-rock de los 60’s. Precursores de ello fueron por ejemplo The Byrds y The Beatles, (acá podemos hacer hincapié en George Harrison que junto al maestro del Sitar, Ravi Shankar, compuso la famosa melodía: “My Sweet Lord”, cuyo trasfondo primordial era el Sitar,) Simon and Garfunkel grabaron "El Cóndor Pasa" con el grupo andino Los Incas, y Led Zeppelin que se dejó influir por música árabe en con el track del disco Physical Grafitti titulada: "Kashmir”.
Los principales precursores en desarrollar estilos musicales de World Music han sido Peter Gabriel, Johnny Clegg, Paul Simon, The Police, Ry Cooder.
El término World Music -aunque utilizado desde el año 1950- en realidad fue establecido hasta en 1987, como una necesidad de mejor comercialización y que terminó de explotar a nivel comercial y mundial a inicios de los noventas de la mano de Peter Gabriel.
Por esos años, Sting en su famosa, Desert Rose, hizo mancuerna musical con uno de los principales cantantes del Rai árabe: Cheb Mami. Es por ello que no es extraño que Artistas populares de hoy incluyan en sus discos a músicos como Youssou N’ Dour, (quien saltó a la fama con el clásico seven seconds) Mory Kante, Buena Vista Social Club o Sheila Chandra, cantante anglo-hindú, quien prestó su voz para la segunda de las películas de trilogía del señor de años, las Dos Torres.
Pero no es necesario el respaldo de megaestrellas o megaproyectos para que dichos artistas brillen por luz propia. Existen agrupaciones o cantantes que se han hecho famosos siguiendo los lineamientos de sus raíces. Podemos citar gente como Khaled, Cheb Mami, Faudel, Rashid Taha, todos ellos artistas de masa en Francia, básicamente entre los pequeños ghettos de inmigrantes o hijos de inmigrantes árabes.
La egipcia Natasha Atlas, o la diva de los pies descalzos, de Cabo Verde, Cesaría Evora o la israelí Noa y la nigeriana Sade, sin olvidar a Bob Marley leyenda del reggae, Caetano Veloso, incluso hasta el mismo Silvio Rodríguez, que puede caber sin problema en el mismo saco.
Las mezclas mas disparatadas se reflejan en músicos indios como Talvin Singh, Niting Sawhey, y Bally Sagoo, que a través de ritmos occidentales tales como el chill out, drum and bass, down tempo, los mezclan con sonidos ancestrales de India.
El fenómeno se expande.

Me declaro un heredero musical de los 90s, dado que cuando agrupaciones tales como Nirvana, Faith No More, Jane’s Addiction, Alice in Chains, Sound Garden, Pearl Jam, Ugly Kid Joe, Red Hot Chilli Pepers, Soul Asylum, Stone Temple Pilots, Rage Against the Machine, hacían ebullición yo era un adolescente, de modo que todo aquello, por la moda de aquel entonces, lo digerí gustoso; como un buen legado de los 90s y claro con el tiempo me hice eclectico en mis gustos.
Hasta que un día de tantos me encontré en la radio, básicamente en aquel entonces en Radio Nacional, con un programa titulado: Descubriendo el sonido, dirigido por el pionero del World Music en Costa Rica: Bernal Monestel. El programa era transmitido a la media noche. Era rico acostarse escuchando Djivan Gasparyan, Sheila Chandra, o Deep Forrest. Debemos agradecerle a Bernal Monestel que promocionara el World Music acá, en sus famosas noches étnicas celebradas en la Cajeta, de allí fueron naciendo agrupaciones como Amounsoluo, Peregrino Gris, Amarillo Cian y Magenta, hoy en día en boca de todos. En Costa Rica, el género tuvo una buena acogida, hay que ver como se llena de gente (y se va convierto en una tradición) el festival Domuncolo. Pese a que ello popularmente en el país antes no se definía bien el concepto del género World Music, recuerdo que la gente le decía "etnotecno" en los 90`s.
En realidad el World Music, es rico no cansa, no es monotemático por que pasan de una tonalidad a otra, es recomendable para viajes largos. A mí en lo personal cuando lo escucho me proporciona una dimensión diferente. Khaled, me hace sumergirme en los textos de Khalid Gilbran que leí hace muchos años. Djivan Gasparyan me transporta a esos paisajes que describe Kipling en sus novelas. Ni que decir cuando Cesaría Evora aparece de pronto en mi MP3, sin importar el lugar donde esté, todo se convierte en Caribe, un Caribe surrealista y nostálgico, o Sheila Chandra me transporta a las ruinas de angkor.
Y gracias a la expansión de la música étnica, muchos músicos de acá, toman al género para sus producciones. ¿Quién no va recordar el disco “Mundo” de Rubén Blades que hizo al lado de Editus? Gracias a esa producción ganaron un Grammy, y bien merecido, porque el disco es un discazo. También dentro del movimiento existen proyectos borderliner, como Banco de Gaia, Café del Mar, Buddha Bar, hasta Dead Can Dance, en muchos de sus discos la fusión, la mezcla es el espíritu de su identidad.
Por ello que de las pocas cosas que agradezco a la globalización es la expansión no limits que tiene la música, y que nos hace escuchar tonalidades de lugares que quizá nunca en nuestras vidas vayamos a visitar pero con la música las aduanas y las Visas no existen; el único requisito es abrir la mente.
Por petitoria, añado estos links.
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