sábado, octubre 20, 2007

COSMOS, EN BUSCA DEL CAOS PÉRDIDO

Luego de la lectura de la novela Cosmos de Wiltord Gombrowicz, me quedó claro que la obra, básicamente es una búsqueda de respuestas en medio del caos, respuestas más que aclararnos en dónde estamos nos abren nuevas interrogantes, y parafraseando la contraportada, podría decirse que Cosmos, es, según su autor, una investigación sobre la realidad, un intento de ordenar el caos. La novela, aclaro, no tiene, en primera instancia, un perfil de propuesta filosófica, es todo lo contrario y la careta que el autor utiliza para su propia búsqueda dentro del caos, es una novela tentativamente policíaca.
Todo inicia con la súbita y extraña aparición de un gorrión ahorcado en medio de la nada. Desde un inicio tal imagen advierte al lector que se encuentra cara a cara con una novela diferente, visionaria pese a que su primera publicación se dio 1969. Luego otra serie de súbitas apariciones como un palito colgado, un gato colgado, una flecha en el cielorraso, un hombre colgado, todos esos elementos son el inicio de una investigación psicótica del Yo narrador, donde cada detalle por mas minúsculo que aparente ser, por más desapercibido que pueda ser para el resto de los personajes, incluido su compañero de viaje, Fuks, pistas de una gigantesca conspiración universal.
Es tal el delirio que lo lleva a rebuscar en cada cosa algo que lo lleve a una nueva pista, al punto que hasta una tetera puede resultar el personaje principal, el sospechoso de un crimen, mientras todo eso pasa, el autor paralelamente va uniendo todos los vínculos que cree requeridos, como la obsesión por las bocas de Lena y Katasia, una obsesión de un personaje que se hunde y nos hunde en su propia y frenética búsqueda sexual a ratos y filosófica y románticas por otros ratos en medio del caos, y va acumulando el odio, el sacerdote, o por León, uno de los personajes mas pintorescos de Cosmos.
La novela en primera instancia tiene ese aire del movimiento Noveou Roman, es decir la descripción meticulosa de la realidad circundante y la participación de los objetos como un personaje más, esa mirada fría. En Cosmos, se ve esa técnica cuando el autor describe las cenas y almuerzos, lo hace de una forma tan detallada tal que le abre el apetito a cualquiera, o también cuando el personaje principal se encuentra con alguna de las que él cree puede resultar una pista.
Pese a que el lenguaje empleado por Gombrowicz es rico, fluido tiene sin embargo una densidad temporal, que si no se es persistente en su lectura puede dejar de lado la novela. Su lectura a veces es monotemática y sumerge al lector en un círculo vicioso de acciones intrascendentes que conforman pese a todo, parte importante de ese caos.
Dentro de la novela hay hechos significativos, pero ninguno, para mi gusto cuando en un ataque de rabia, el detective psicótico –personaje principal- ahorca a un gato y lo cuelga siguiendo inconcientemente ese patrón de ahorcados. Las divagaciones subsiguientes son de una mente esquizofrénica; la muerte del gato me hace recordar a Poe.
Todos los personajes dentro de Cosmos, son cada un microcosmos dentro del gran Macrocosmos. Lena, León, Fuks, Ludwik, los Lulos, Katasia, Bolita, el sacerdote, todos cómplices de un delito que nunca se da, salvo un acto que cada uno que se embarca en la lectura de Cosmos puede juzgar según su opinión, el por qué aparece colgado Ludwik.
También en el capitulo 8, de la novela muestra el carácter de escritor experimental de Gombrowicz, hago hincapié acá con una de sus primeras novelas: Ferdydurke, un titulo inventado por el escritor polaco. Esto sucede –el experimentar con el lenguaje- cuando el personaje principal entabla una cómica conversación con León en que un adjetivo inventado por Gombrowicz, es el sustento de dicha charla, el Berg. Bemberga, bembergueo.
He leído novelas extrañas que no pasan de eso: de meros fetos de laboratorios -cito algunas novelas de Aira por dar un ejemplo-, que no te dejan, como el buen vino un sabor de boca, pero Cosmos te deja pensando. Sin duda este bicho raro de pocas pero sustentosas páginas, pasa a engordar mi top de novelas favoritas.

3 comentarios:

  1. si el gato recuerda al cuervo de poe. muy buena tu apologia. tengo que leerlo... ahora no tengo tiempo que tengo parciales. y tambien veo cosas ahorcadas =/. todo escritor es narciso, y en psicoanalisis narciso es el conflicto, dali tiene un cuadro. lo buscare, y se ve el narcismo como un sufrimiento diabolico terrible.

    el pintor es mas pintor cuanto menos pintor y mas pintura es. un beso.

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  2. Tomo nota querido amigo de esta novela que desconocía, asi como a su autor.
    Un abrazo

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