viernes, mayo 02, 2008

LEOPOLDO MARIA PANERO


Leopoldo María Panero, maldito entre malditos. Apología de un ser humano y su locura
Por Jonatan Lépiz Vega

…y el destino de los hombres es arrojar piedras a la rosa
Leopoldo María Panero

“La idea es perderse, si no te vuelven loco”. (Eurípides)
Existe indudablemente una propensión a lo aberrante, la violencia, al mal varios son los teóricos que lo explican, entre ellos: Freud, Fromm y el filósofo alemán Rüdiger Safranski. El mal, la aberración, la violencia, son precios a pagar por la libertad esa condena que nos define diría Sartre.
Durante el viaje en busca de la libertad unos se convierten en asesinos, déspotas, otros simplemente arremeten contra sus cuerpos en un masoquismo exacerbado. Existen algunos que vierten sus demonios en una hoja en blanco, sobre un lienzo, una piedra, una partitura, son los que luego llamamos “artistas malditos”; estos se asesinan tantas veces, beben su propia sangre, todo lo avasallan a su paso y no existe edificación humana, ni refugio que quede en pie ante su presencia.
Esta es la presentación de un hombre así, un hombre y su obra, envuelto en su propio infierno, demonio de sí mismo, ceñido también por las camisas de fuerza de los manicomios: “El loquero sabe el sabor de mi orina/ y yo el gusto de sus manos surcando mis mejillas…” nos cuenta en uno de sus textos y uno queda hechizado por los tormentos y la belleza de su estética sombría.
Por medio de sus palabras e imágenes logra traducir lo mejor y lo peor de lo humano, del mundo que nos rodea que al final no resulta ser otra cosa que un manicomio. Como dijera el mismo Panero en un documental realizado por los cantantes españoles Enrique Bunbury y Carlos Ann: “Sois vosotros los que estáis en la cárcel, yo no” mientras se cerraban las puertas del hospital psiquiátrico. La dicotomía adentro/afuera, para los que gustan de Derrida, queda descentrada y la libertad se convierte en una condena: estamos condenados a ser libres y la libertad nos condena a desplazarnos sobre un espacio vacío, carente de significado, algunos llamarían a esto “Posmodernidad”, otros la cotidianidad de la vida.

Miembro de un linaje maldito
De la estirpe de: Mallarmé, Van Gogh, Cézanne, Baudelaire, Vallejo, Bukowski, Rimbaud, Virginia Wolf, Alfonsina Storni, Alejandra Pizarnik, entre otros y otras, el camino hacia la nada, en la vida de Panero comenzó en su familia. Una familia de letras y arte, una familia maldita teñida de fascismo no podía más que condenar a todos sus miembros.
Nacido en 1948 en Madrid, es el segundo de tres hermanos, el mayor también poeta Juan Luis y el menor Michi, escritor sin libros ya fallecido. Su padre fue la voz poética oficial del franquismo, miembro de la Falange Española y su madre cuyo irónico nombre fue Felicidad internó a Leopoldo por primera vez en un psiquiátrico a los 19 años tras su primer intento de suicidio. La familia Panero cruzada por intelectuales, fue uno de los puntos importantes de la cultura franquista, a la muerte del padre en 1962 los hijos se enfrentan por ocupar su puesto y sobrevivir a un alcoholismo implacable que este les heredara.
Como en toda familia opresiva el papel de la madre fue contradictorio, en el caso de Leopoldo María ella transcribe sus textos cuando este los recita a los cinco años de edad y también, lo interna en un manicomio por primera vez y lo mantiene allí. “Mi madre me arruinó la vida” dice Panero en “El desencanto” el documental testimonial de Jaime Chávarri, 1976, que fuera un intento de homenaje a la figura del poeta del franquismo y en su lugar se convierte en la fuerza que descorrió el telón que mostró el malditismo de la familia, la hipocresía de un estilo de vida y de una época. Los tres hermanos y la madre muestran así una violencia cruzada de silencios, soledades y sombras; los hijos, igual que la madre, están condenados al ostracismo y la esquizofrenia (en el caso de Leopoldo María) de una sociedad en decadencia. Odios reprimidos entre hermanos, el hijo ausente internado en el psiquiátrico con dos intentos de suicidio, el alcohol, las apariencias, son el eje temático de un documental que muestra en los pocos instantes en los que sale Leopoldo la genialidad del mismo: "En la infancia, vivimos; después, sobrevivimos”. Hemos sido expulsados otra vez del paraíso.
Panero fue militante de grupos de izquierda radical, esto le valió su primera estadía en la cárcel. En 1997 escapa del Manicomio de Mondragón, donde escribió su libro “Poemas del Manicomio de Mondragón”, y se interna voluntariamente en el Manicomio de Tafira en Las Palmas el cual habita hoy día bajo un régimen abierto.

Lo Escatológico y La Nada como centros del mundo
“Me autodestruyo para saber que soy yo y no todos los demás”, subraya en una entrevista cuando se le preguntó acerca de sus intentos de suicidio y de sus continuas reclusiones en los sanatorios. Lúcido dentro de sus alucinaciones, intelectual consumado, es uno de los poetas más brillantes de los últimos 30 años en España y el más trasgresor, ya a los 5 años deslumbraba a Dámaso Alonso con sus textos, de ahí a escuchar las voces de los grandes autores en su cabeza mediaron algunos años y la muerte, la familia, el ocaso de una sociedad y el mundo que a todos aprisiona. Sin más válvulas de escape que el acto creador, Panero se entregó completamente a sus demonios, visto socialmente como un loco su conciencia está justificada y oculta tras las múltiples dosis de calmantes que necesita para continuar vivo: “El loco yerra, pero no miente. Además tiene la peligrosa manía de decir la verdad”.
La obra de Panero es de una profundidad implacable, crítico deslumbrante de la realidad española, su poesía es el frente de batalla contra la sociedad que lo condena y ensalza. Alcohólico incurable como Poe, no existen drogas que no hayan hecho catarsis en su cuerpo, los pocos meses que ha pasado fuera de los centros psiquiátricos se convirtieron en un rodar por pensiones inmundas y experimentos con las drogas. Su mente es un campo de batalla entre los fantasmas que lo rodean y el enorme conocimiento que almacena, no solo de literatura, es capaz de citar de memoria sus poemas, entre otros también lo hace con textos de Neruda, Parra, Bukowski, Mallarmé de su padre, Rimbaud, Baudelaire, en el idioma que ha cada autor corresponde.
Posee una comprensión envidiable sobre el acto creativo, y es un crítico de la psiquiatría moderna, por más paradójico que suene, pero la vida es así, una paradoja en la cual nos encontramos en medio y de vez en cuando podemos rasgar las palabras de un poema suyo, o comprender el dolor de la locura y la ausencia. Su obra sobrepasa la veintena de libros de poesía, además de los de prosa y ensayo. “Está escrito que voy a suicidarme algún día, pero por ahora no”, sentenció en una entrevista del 2005 durante su estadía en Chile invitado por la Universidad Finis Térrea; es el peso que cuelga sobre su alma, mucha gente desea su muerte, incluyéndose, pero su enfrentamiento con el lenguaje, esa constante aniquilación del silencio que logra con la poesía, esa modificación de la realidad con las imágenes controversiales y llenas de vigor de sus textos lo mantienen de pie aún a pesar de la muerte y de la vida.
Alienada en la soledad la poesía de Panero ronda lo tenebroso, lo sobrepasa, se convierte en una estética violenta, honesta, La Nada se pasea por sus libros como una constante. Dentro de su análisis no existe nada que nos sostenga sobre el abismo porque toda creación humana se magnifica gracias a La Nada y queda reducida a ella. En uno de sus textos llamado “La monja atea”, los cristianos lloran cuando el Papa denosta la existencia de Dios y lo reduce a una creación de la Iglesia y los ateos lloran condenados frente a una estatua, la estatua de La Nada, que sin Dios, se apodera irremediablemente del mundo y de las almas de los seres humanos.
No es la existencia o inexistencia de un poder divino lo que se sufre en sus textos, es más bien que a pesar de ello la nada todo lo inunda, el descentramiento, el caos, las armas de la soledad que ni siquiera el amor o los otros pueden curar. Así la existencia y lo humano quedan reducidos a lo escatológico como manifestación de la impotencia divina y reflejo de la misma; la imagen y semejanza no radica en la grandeza, sino en lo inmundo, en lo biológico, lo natural. Esta interpretación de Panero sobre la realidad, nos hiere constantemente al ver que una vez regodeados en la grandeza humana, una vez conquistado el espacio, el horror vacui se apodera de todo, reina el silencio, la desesperación.
En sus páginas encontramos la capacidad destructiva del lenguaje, desde la ternura de poesía amorosa, hasta las diatribas misóginas de un hombre con tendencias masoquistas, la muerte, la podredumbre de la belleza y del status quo, sus palabras son un ataque frontal contra España, la modernidad, la posmodernidad, la tradición. La lectura de su poesía no es una mera recomendación estética, mucho menos literaria, es un tributo a lo humano, la impotencia, la erudición, a las sombras de un genio combativo que niega y nos hace testigos de su caída. La obra de Panero es un sumergirnos en la vida, un tributo a la belleza, al amor, a lo pestilente; ante todo es una lectura de la sociedad moderna cuyo afán de canibalizar todo ritual termina por reducirnos en una mercancía, su lectura es un tributo a la inteligencia y al corazón que luchan por no quedar perdidos en una existencia absurda.
Este poeta miembro de los jinetes que anuncian el fin es la vigencia de un pensamiento mordaz que nos ayuda a vislumbrar una luz, la luz que debemos arrancar de las sombras poniendo en riesgo nuestras vidas:

Suave como el peligro atravesaste un díacon tu mano imposible la frágil medianochey tu mano valía mi vida, y muchas vidasy tus labios casi mudos decían lo que era el pensamiento.Pasé una noche a ti pegado como a un árbol de vidaporque eras suave como el peligro,como el peligro de vivir de nuevo.
Tomado de "Last night together" 1980


El hombre que mató a Leopoldo María Panero*(The man who shot Leopoldo María Panero)
Mi querido amigo Javier Barquín siempre creerá que fue él quien mató a Leopoldo María Panero. Pero eso no es cierto. Nadie tenía entonces valor para hacerlo. El sujeto tenía aterrorizada a toda la ciudad. Había raptado a varias mujeres y amenazaba con torturarlas. Así que esa tarde me decidí, fui a la armería de Jim y compré un revólver calibre 45. En el momento en que Leopoldo María Panero estaba intentando extorsionar una vez más a Javier Barquín, yo disparé desde lejos. Como Javier había sacado también una pequeña pistola, supuso haber sido él quien hiciera justicia. Toda su vida creerá que fue él quien mató a Leopoldo María Panero. Pero no fue así. Yo soy el hombre que mató a Leopoldo María Panero.
*Relato extraído del libro Tres historias de la vida real, Panero (1981).

viernes, abril 11, 2008

¿DOS AÑOS DE BLOGUEAR O VAGUEAR?


Sí, hoy cumplo dos años de haber empezado a bloguear, hace dos años justamente (un día de Juan Santamaría) la idea de un blog se concretó luego de haber acompañado a Luis Fer en un viaje a Puntarenas, él me decía de camino: "En el taller de Chaves casi todos tienen blog y en el de nosotros con costos sabemos manejar la computadora", dicho eso se echó a reir.

Claro la idea antes del comentario de Luis Fer venía dando vueltas en mi cabeza, no me decidía sobre qué tratar, bueno sí, sobre literatura, pero temí que la idea del blog no durara mucho puesto que suelo ser poco constante en las cosas que monto, la mayoría de las veces las dejo tiradas. Pero fue Luis Fer que me terminó de empujar a bloguear. (Risas por favor, abucheos a Luis Fer, si lleguenle) Al principio empecé con copy/paste de las principales revistas literarias, así casi tres meses y alguno que otro comentario. Comprendí que la idea de un blog es muchas veces un desahogo para unos, un diario personal para otros, bitácoras políticas, filosóficas, videos y otros hierbajos. De modo que me animé a montar mis propias cosas, empecé si mal no recuerdo con mis microcuentos, de funcionar me animaría a seguir subiendo mis cosas, y fue Floriella la primer bloguera de Costa Rica que me dejó un comentario y fue gracias a ella que me animé a seguir subiendo mis cosas, y así poco a poco fui comprendiendo la mecánica del blog: visite para que te visiten, lo cual a todas luces demanda tiempo. Floriella Rivas alimentó al monstruo, culpenla a ella.

Durante estos dos años de bloguear a Literófilo le ha pasado de todo, desde cobardes ánonimos que lo atacan, hasta romances virtuales, puteadas y peleas con otros blogs y blogueros... para variar.... Fui conociendo otros blogonautas como Amorexia, Julia Ardon, para citar algunos famosos, que en cierta forma también ayudaron a que mi blog fuera más visitado.

Literofilia es un blog de cosas largas, extensas y aburridas, solo algunos valientes les gusta dejar comentario y leer mis cosas, otros prefieren mi otro blog donde subo microcuentos y pendejadas por el estilo, lo cual resulta más fácil de leer. He utilizado varias plantillas y le he añadido cosas solo por mera estética de bloguero aunque vienen algunos cambios. He tenido enemigos y he dejado ir blog amigos por mierdas politicas como el TLC por ejemplo deje de tener las visitas de gente como Julio Cordoba y He Dicho, entre esos blogs y yo ha sido una guerra virtual que aunque traté de llevarla más allá no pasó a más, por dicha.

La verdad que ha sido un viaje alucinante esto de bloguear, o vaguear dirían algunos, y me ha demostrado a mi mismo que si quiero puedo tener constancia pero la mera verdad se volvió un vicio un tanto egolatra y vanidoso. Tanta es dizque mi ciber fama que por allá un blog de tetas falsas ha dicho que la idea original es superarme en ¿popularidad? Me dio risa por el cinismo y la ironía pero ojalá que les funcione.

Como todo y por mas virtual que sea, en la blogosfera se montan grupitos, sectas, ghettos, y uno los va identificando, hay unos que ni determinan mi blog ni yo el de ellos, otros que me detestan y pocos o ninguno que me adoran. A veces los visito. Los blogs que me aburren de verdad son esos donde ponen cada cursilería o asunto muy personales en los que yo no me animo a comentar, abundan esos blogs malos de poesía (quizá el mio ande por ahí) y a veces me pregunto cuánto duraré en esto, quiero decir blogueando, por que la verdad ya no me animo a borrar mi blog y sin quererlo gracias a él la gente de este periodiquito vuelta en U, me hizo "una entrevista" o Julia Ardon también me la hizo. El ideal es que algún día saquen un reallity titulado blogueando por un sueño, es mi próposito de fuerza bloguer, quién sabe. Hoy es viernes, y que mejor excusa para ir de fiesta que celebrar el natalicio de mi blog. En fin provecho gente, y sigue la cuuuuuuuuuuuuuuuuuumbia. ¡Vamos a celebrar!

miércoles, abril 02, 2008

HASTA EL ÚLTIMO DÍA DE SU EXISTENCIA


Era la actriz más hermosa y talentosa del cine de Bollywood, no cabía duda. Cada película en la que participaba de seguro era un éxito de taquilla. Podría decirse que era la Mónica Bellucci hindú. Su señoría en el plató, su sensibilidad, su rico intelecto cultural y su belleza estratosférica la convirtieron en la más apetecida entre sus compañeros de trabajo, incluido yo, un simple asistente de iluminación.
Todos sabíamos que Mitra Sawhney se separó de su pareja, otro actor de Bollywood. Las cosas, según se chismorreaba no daban a más y fue ella quien pidió el divorcio pese a que su pareja, con quien había engendrado un hijo, aún estaba enamorado.
Cuando entraba a tomar posesión de escena de una película, en la que ella hacía el papel de una princesa gitana, me sonreía con afecto y se sumergía en su personaje. Mientras la veía actuar, la deseaba y la quería como mía, pero de inmediato caía en cuenta que estar con ella -toda una señora de sociedad- sería por lo menos en cuanto a mí, una ilusión que se seguiría conservando entre mis cobijas o en mi ducha, o en el mejor de los casos en mis textos.
Tenía la convicción de no seguir siendo un simple asistente de iluminación, quería ser escritor y guionista, puesto que los guionistas en Bollywood ganaban bien. Y viéndolo en perspectiva que escribir un guión en donde no falten los ingredientes de siempre, cánticos y danzas con un trasfondo heroico no era problema. Por lo tanto escribía poesía, con una descarada influencia de Tagore. Escribía en los ratos libres en el trabajo en una vetusta maquina de escribir.
Con el tiempo había cosechado un buen cúmulo de hojas con poemas, unos malos, otros pésimos y otros cursis y lo menos malos eran en donde Tagore se asomaba. Mientras trabajaba en unos focos deje olvidado el folleto con mis escritos en la sala de maquillaje, y cuando fui a recogerlo vi que Mitra lo estaba leyendo. No me atreví pedírselo, me abstuve y aguardé hasta que la terminaran de maquillar o hasta ella se aburriera del texto. Pero no se aburrió, de hecho preguntó quién los había escrito, para ella el poemario era una obra hermosa. Cuando me delataron tuve que dar la cara y me sentí terriblemente apenado, dado que mucha de la poesía escrita allí nació inspirada en mi deseo por Mitra. Por lo general la escribía como desahogo antes mi impotencia de hablarle.
La maquillista, con quien me llevaba bien, me llamó de inmediato y me pidió entrar, al hacerlo vi que Mitra me volvió a sonreír y me preguntó que si yo había sido la persona que escribió los textos, me sonrojé y le dije que sí. De seguro ella notó mi pena y me pidió que no me avergonzara que escribía bien muy bien.
Le agradecí. Mitra me pidió tiempo, quería terminarlo de leer, le dije que con gusto, y salí del lugar. Directo al baño en donde otra Mitra me esperaba.
Los días pasaron y no la había visto, me habían enviado a otra escenográfia que tenía problemas de iluminación. Estaba ansioso por que no veía a Mitra, y por que en general me gustaría saber cuál había sido la opinión generalizada de mi obra.
Y me la topé cuando iba en carreras, pero tuvo tiempo para invitarme a verla apenas terminara de rodar las escenas pendientes del día, me dio el número del bungalow en dónde me estaría esperando. Me cerró un ojo y corrió a cambiarse. No creía que aquella belleza quisiera hablar conmigo en privado. Para mí, Mitra resultaba un caso fascinante, poseía esa sensibilidad artística pese a que el mundo que la rodeaba era tan superficial. Había hecho varios viajes a Londres dado que como estrella que era debía estar visitando a los indios radicados allá. Una vez me comentó la maquillista que la belleza, el don de gente, y la inteligencia de Mitra atrajo todos los focos, y tabloides ingleses que se derritieron cuando daba conferencias de prensa. Pasaba viajando tres veces al año tanto a Inglaterra como a Norteamérica, en donde ya empezaba seducir.
***
Llegué a su remolque tal y como me lo había pedido. Eran las nueve de la noche y sentí que me había vestido muy elegante cuando simplemente lo que haríamos era charlar sobre mi poemario.
Toqué a la puerta levemente, temía que estuviera recostada, fue cuando me pregunto si era yo. Le respondí que sí, entonces me pidió que pasara y que cerrara la puerta. Ya dentro me senté en un banquillo y esperé, se estaba peinado el cabello. No demoró más tiempo. Me pidió que si quería beber algo, le dije que nada (estaba muy nervioso como para tragar) Ella se sirvió un poco de agua mineral y tomó asiento frente a mi. Luego cayó en cuenta el por qué estaba ahí, sacó de la parte superior del armario mis textos. Se volvió a sentar y los colocó sobre la mesita. Me habló de literatura, literatura que hasta ese momento había escuchado: Borges, Valery, Li Po, y otra serie de escritores que no recuerdo. Me dijo que mi poemario era hermoso, con versos muy viscerales pero que debía leer y trabajarlos mucho y me hizo la promesa que se convertiría en mi editora. Me dijo que enviaría el poemario a Inglaterra, en donde un amigo suyo era profesor de literatura oriental, qué si no habría problema, le dije que para nada. La propuesta me pareció fascinante. Ella estaba sentada, con los pies cruzados, bamboleando la punta del izquierdo, acomodándose su cabellera que por momentos le eclipsaba la mitad del rostro. Estaba sin una gota de maquillaje y aún así se veía endiabladamente hermosa.
Para que la visita no se centralizara únicamente en mi, le pregunté sobre el mundo de la actuación, y ella sonrió y me comenzó diciendo que ser actriz o actor en Bollywood se requiere de talento total, dado que debía poseer múltiples facetas y en cada una de ellas se debía ser bueno, tanto cantando, bailando y actuando, un paquete de tres en uno, aunado a todo ello una excelente condición física.
En sus ojos se veía la pasión por su carrera, cuando le pregunté si el cine le había dado réditos económicos me dijo que hacía mucho dejo de ganar dinero a través del cine, que tenía muchos otros recursos. Hablamos hasta la una de la mañana, y me fue dejar en mi casa, a bordo de su camioneta. Cuando se despidió de mí, aparte de intercambiarnos los números de nuestros celulares, me dio un beso en una de las comisuras, o eso creía yo sentir. Me baje y la vi perderse a lo lejos.
A la mañana siguiente trabajé en la iluminación del plató en el que trabajaba Mitra. Ese día al entrar esperé que no me hablara, seguro hizo y dijo todo eso y durante la noche, mientras dormía se arrepintió de haberme tendido la mano de esa forma. A todos saludó con beso y a mi con beso y abrazo, casi caigo cuando le olí el cabello. Comenzamos a grabar. Se vistió de gitana y se veía espectacular. Los senos, dos grandes senos, se desbordaban por sobre el escote.
La película en la que ella trabajaba giraba en torno a un trama lleno de aventuras, era una gitana que debía atravesar la ruta de la seda y en dicha travesía se topaba con toda clase de aventura desde ladrones, hasta dioses encarnados en humanos, Hanuman para ser especifico. Una historia linda y pintoresca. Según el director, la película también poseía una base histórica, ya que aparte de ser de aventuras hablaba del nacimiento de las primeras peregrinaciones de gitanos hacía Europa, al sur de España. Ella, Mitra, y otro actor quien hacía del amado con quien se toparía al finalizar el trayecto eran las estrellas. La película sería distribuida en Europa, y Canadá -donde hay mucho Indio radicado- y dependiendo del éxito de ahí a Estados Unidos.
Cuando bailaba y cantaba Mitra era un espectáculo. Terminaron a la seis de la tarde las escenas del día y Mitra me pidió que la esperara, me dijo que iríamos a tomar algo. Demoró cuarenta minutos, cambiándose y despidiéndose de sus compañeros.
Pensé que iríamos a un café cercano, o a un bar, pero no, me llevó a su casa. Al sentarme en el living me percaté que todo y cuanto me rodeaba, incluyendo la estructura de la casa, poseía influencias victorianas.
Ella me ordenó tomar asiento, quería ver si su hijo estaba dormido, de lo contrario me lo iba a presentar, subió al segundo piso. Mitra había dejado el folleto con el guión sobre la mesita del té, lo tomé y le eché una hojeada. Fantaseé con que yo lo había escrito y era ella la que lo actuaba. Volvió y me dijo que Jiddu estaba dormido pero me trajo una foto del niño. Era una criatura simpática: cara redonda, cejas curvas, moreno y el cabello negro. Me dijo que Jiddu era un niño inteligente, perspicaz con excelente calificaciones y conforme hablábamos me sentía más cómodo, tomamos té y comimos unas galletas de un sabor agridulce. Me dijo que en un futuro yo podría ser un guionista de Bollywood que siguiera escribiendo y leyendo y lo alcanzaría que ella me haría los contactos requeridos.
Le pregunté por su marido, me dijo que estaba en el sur, en Madras, grabando otra película y solo llamaba para saber de Jiddu. Me explicó todo y el por qué se separó. El sexo ya no era lo mismo, que las caricias parecían de estéreofon, la bocas olían a sarcófago, que inicialmente se habían separado hacía dos años para tomar una decisión, darse un recreo entre ambos, pero que en esos dos años ella sintió que en definitiva no amaba su esposo, (un tipo que coqueteaba los sesenta años pero poseía una figura atlética envidiable) el cual me explicó, era un sol.
Según dijo era un ser humano espléndido -fue en ese momento que me pregunté el por qué se había divorciado si era casi perfecto- y habló bellezas del tipo y yo me hacía de los oídos sordos. Que él ya se había casado y tenía un hijo más o menos de mi edad. Me explicó que ella amaba de una forma y manera diferente y otra serie de cosas.
De pronto se quedó en silencio mirándome a los ojos, me sentí intimidado y los bajé. Ella dejo la taza de té a un lado, se puso de pie y me tomó la cara. No lo podía creer. Me sonrió y me plantó un beso. “Me gustas niño”, dijo y siguió besándome y mi boca se hizo una en su boca. Le toqué un pecho, ella sonrió llena de picardía se lo desnudó y le besé el pezón, bajé la mano por su firme vientre y la metí entre sus firmes piernas y la toqué, al principio un poco tímido, luego se abrió un poco más y me indicó dónde y cómo hacerlo. La masturbé rápido y lento. Sus leves gemidos, casi burgueses, me excitaron muchísimo. “Me vengo, ay, me vengo”, me decía y yo más rápido hasta que sentí la mano pegajosa, pero era tanto el deseo por ella y ella por mi que lo volvimos hacer, y se vino en cuestión de minutos, luego tomó mi mano y la chupó. Pareció saciarse con eso, no quiso ir más allá. Me detuvo y me plantó un furioso beso, luego se ofreció ir a dejarme no sin antes darme algunos guiones de Woody Allen y el de películas como Casablanca y el Ciudano Kane, para que los estudiara.
Los días posteriores a esa situación, nos seguimos viendo en la clandestinidad de los estudios y me pidió mente fría e inteligencia si queríamos salir juntos como pareja, dado que si su esposo se daba cuenta de nuestro romance era capaz de tomar medidas legales contra ella, especialmente con respecto a la patria potestad de Jiddu. “Me muero si me quitan al niño, me pego un tiro”, me dijo.
Era por esa circunstancia que involucrarse con una mujer casada uno lleva las de perder. Le pregunté qué haría su marido si llegase a saber de mi existencia. Mitra me contestó que por ser tan noble el tipo no me haría nada, era a ella, vaya nobleza, pensé.
Me regalaba libros, decía adorarme y amarme con locura. Desde luego tales promesas de amor precipitado me parecían un poco fuera de tono, pero no me animé a cuestionárselas, si acaso le preguntaba qué hice yo para eso, respondía con simplemente existir.
Al lado de Mitra llegué a experimentar sensaciones maravillosas desde una cálida seguridad en mi mismo hasta esa extraña sensación de maternidad sexual. Deje de masturbarme viendo Baywatch, por que yo tenía una mujer mucho más hermosa. En cuanto al sexo nunca la penetré, se negaba y no por que no quisiera, había un peso social en ella, pese a ser una mujer cosmopolita y que distaba de clásica mujer hindú, las veces en que íbamos más allá no pasábamos del sexo oral y eso por petición de ella.
Con los días la película terminó de rodarse, y Mitra me comentó que se iría trabajar en un importante y jugoso proyecto al sur de India que lo único malo era que debería trabajar al lado de su ex. Le dije que fuera, que respetaba su espacio, quedamos por conversar por teléfono o escribirnos correos. Sin embargo la ausencia de Mitra causó un caudal poético en mí, llenaba cuartillas escribiendo poemas largos y tendidos.
Como acostumbraba revisé el buzón de mi correo electrónico y me encontré con un correo de Mitra, pensé que era de los tantos que me enviaba, diciéndome cómo le iba y la descripción del lugar, pero ese era un correo distinto. Lo leí con atención y pasmo. Cancelaba la relación, que su marido se dio cuenta de nuestro romance, que era obvio y otra serie de cosas, lo principal y lo que verdaderamente me preocupó fue que el tipo la había amenazado con arrebatarle al niño, y la catalogó de prostituta y una serie de ofensas fuera de lugar.
Decidí llamarla, y escuché a Mitra desesperada al otro lado del teléfono en donde me dijo que nunca me había amado, que nunca ha amado a nadie y nunca lo haría. La amenaza de su cobarde esposo la desesperó. Le pregunté, le recalqué todo lo dicho, y con un tipo de venenosa ironía me dijo que me creía más maduro, que debía darme cuenta desde un inicio que lo nuestro era una locura completa. “Nunca podré estar con alguien como usted”, me dijo. Me comentó que lo había conversado con su madre y ella le dijo que me dejara, que volviera con su marido, que lo hiciera por el bien de Jiddu que yo era un simple muchacho, sin carrera, sin nada que ofrecerle tanto a ella como a Jiddu, me eché a llorar al auricular, pero ella me cortó.
Desde entonces escribía pocos correos en los que decía que me quería como amigo, nada más, correos duros y fuertes, y cuando se los devolvía igual de duros (casi ofensivos) le decía que ella era un tipa enamorada de su propia imagen que esa era el único amor que tenía y rematé diciéndole que su marido era un completo imbécil.
Me contestaba que su marido era un sol, que no podía hablar de esa forma de alguien que ni tan siquiera conocía, me comentó que la noche anterior ambos hablaron y se echaron a llorar; lloraron toda la madrugada dándose una segunda oportunidad, que quince años de matrimonio terminan pesando.
Luego nuestros correos bajaron de tono, ella seguiría trabajando en una producción larga, y cuando se despedía lo hacía con falsos besos y abrazos que yo los reprochaba. Con el tiempo dejamos de escribirnos y Mitra se llenó de una paz (que yo sabía que era tan falsa como sus senos), y así lo expresaba en las entrevistas que daba, que ahora estaba en paz consigo misma. La última vez que hablamos fue por teléfono y me dijo que en definitiva se quedaría tanto con el niño como con su marido instalados en Madras, y que de cuando en cuando viajarían a Delhi, que después de todo eran un matrimonio y querían rehacerlo lejos de mí.
Cuando colgué sentí una terrible lástima por el marido, el pobre diablo sin quererlo, sería el espectador de lujo de la más exigente actuación que hará Mitra Sawnhey hasta el último día de su existencia.
Final dos:
Colgué y de inmediato me precipité a la maquina de escribir, supe entonces que tenía mi primer gran guión, después de todo Mitra me ayudó.

sábado, marzo 22, 2008

CASTILLOS DE LEGO


Una noche luego del sexo, Rebeca mi esposa, aún jadeante y sudando se volteó a mi lado -estaba yo desparramado sobre la cama, con mi erección en picada- me besó una mejilla y me preguntó que si no me gustaría darle un tópico diferente a nuestra relación de pareja. Seguramente por el estado de ensoñación que suelo experimentar luego de hacer el amor, no logré descifrar en primera instancia que quería decir Rebeca con eso. “¿A qué te refieres?”, le pregunté. Fue cuando sonrió de una manera infantil y maliciosa y se acurrucó cerca de mi axila. “¿Sabes qué es un bar swinger?”, yo le dije que si; mi mujer no dijo nada más, vi en sus ojos un reflejo de morbo; en ese momento creo que mi erección volvió a reanimarse. “¿Y qué opinas?”, preguntó ella. Le contesté que sería interesante, debía pensarlo.
No volvimos hablar del tema, ambos nos dedicamos a festejarle el cumpleaños a nuestro único hijo, Eduardo, quien llegó a sus cinco años vida; para ello le regalamos un castillo de lego. Al principio Rebeca y yo le ayudamos a cimentar las primeras piezas, le explicamos que el castillo para armarlo traía un manual que a través de ilustraciones explicaba el procedimiento a seguir. Entre Rebeca y yo construimos la base y luego Eduardo nos dijo que él quería armarlo solo, que ya había visto como se hacía.
Pasado el cumpleaños de mi hijo y con la propuesta de mí mujer dando vueltas en mi cabeza aproveché para averiguar más del asunto entre mis compañeros de oficina, un clan cuya mayoría estaba constituida por solteros aventureros o divorciados igual de aventureros. Fabián, quien era con el que mejor me llevaba en la oficina y quien además se jactaba como el más liberal, me habló un poco del tema durante el almuerzo.
“Güevón es que ver a la mujer de uno así al frente cogiendo rico y sabroso con otro que no eres tú, es lo más excitante que yo he llegado a experimentar, pero te advierto si quieres ser swingers primeramente no tienes que ser homofóbico, quiero decir no sentirse incómodo al ver las vergas hinchadas de tu prójimo flotando como trompas de elefante sedientos; segundo no puedes ser tampoco celoso, por que no creas ver a la mujer de uno gritando rico a costa de otros, te jode el amor propio, te caga el macho que tienes dentro, el Pedro Infante; tercero deben estar seguros de tener buenos lazos de pareja, porque pueden cagarse en el matrimonio”.
Las palabras de Fabián pintaban interesantes y hasta excitantes. Tenía la esperanza que llevar nuestra relación a otro escalón le proporcionaría de un nuevo dinamismo a nuestra sexualidad de pareja, y dependiendo del resultado final, darle a Eduardo un hermano. Aunque claro, en primera instancia no quise decirle nada a Rebeca, que fuera ella quien me lo propusiera de nuevo.
Sin embargo no estaba seguro y eso me llenó de una especie de ansiedad que yo trataba de contrarrestar ayudándole a Eduardo en la construcción del castillo, él iba colocando cada pieza no sin antes fijarse en el manual que traída la caja:
-¿No te ha costado armarlo? –le pregunté.
-No, es muy fácil.
-¿Y te gusta el regalo que te dio papi y mami?
-Si, por que cuando lo termine ahí vamos a vivir.
***
Una noche mientas jugueteábamos en la cama, le pregunté que si seríamos swingers. Ella se detuvo, me miró a los ojos y me preguntó qué si en realidad estaba interesado, le dije que si, que sería una linda experiencia de pareja. Sonrió y me besó. Le dije que yo me encargaría de todo. Esa noche tuvimos sexo hasta bien entrada la madrugada.
Al día siguiente, ambos durante el desayuno, concordamos que si lo íbamos hacer deberíamos dejar que todo fluyera naturalmente, nada de presiones. El primer paso lo tomé yo, hablé con Fabián y le pedí que nos reservara un lugar en el bar swinger al que el asistía con cierta frecuencia. Fue Rebeca entonces que se movió por su lado. Habló con su madre para que cuidara a Eduardo. A mi suegra le pareció extraña la petición, ya que contábamos a una niñera, pero le dijimos que teníamos que ir a una importante reunión un sábado por la noche y la niñera solo trabajaba entre semana. Mi suegra aceptó encantada, de todas formas siempre reclamaba por que no veía a menudo al niño.
La fecha para asistir al bar swinger fue un sábado, gracias a Fabián que logró conseguirnos una invitación para asistir. Tanto Rebeca como yo estábamos nerviosos dado que nunca antes habíamos compartido pareja ni llevado nuestra relación a situaciones limite, lo más descabellado -si se puede etiquetar de esa forma- que habíamos hecho ambos, fue haber experimentado el sexo anal.
Tanto ella como yo, antes que llegara la fecha acordada, vimos programas en la televisión y artículos en la Internet que hablaban de los puntos en contra y a favor que conllevaba ese tipo de actividades, incluso alquilamos la película una propuesta indecente en la que actúo Demi Moore y la alquilamos por que durante nuestro noviazgo la vimos y hubo la emperica fantasía en ese momento de que nos pasara algo así.
Lo que más temía yo, era que había un hijo de por medio y que podríamos estropearle la infancia, pero Rebeca con la lucidez que me enamoró, me dijo que el matrimonio era un negocio que se mantiene a base de inversiones y que haber tenido a Eduardo fue la primera de ellas, y que era lindo hacer otra inversión, quizá para saber qué tanto nos amábamos, de lo contrario nos daríamos cuenta que todo fue un fiasco. Esas palabras me estremecieron.
***

Asistimos un poco nerviosos al bar. Rebeca durante el camino me preguntó que si estaba nervioso, le dije que sí. Nos estacionamos a las afueras del bar, que no tenía ninguna peculiaridad en especial. En la entrada principal había un tipo en traje entero, al vernos nos pidió las respectivas identificaciones, se las mostramos, hizo un apunte y nos la devolvió. Por un momento tuve la sensación de estar visitando a los Masones.
Ya dentro nos encontramos para nuestra sorpresa con un numeroso grupo de parejas que compartían alegremente. Un hombre muy elegante, vestido de traje entero sin corbata, se nos acercó, seguramente notó que éramos nuevos, y con suma amabilidad nos preguntó qué de parte de quién veníamos, yo le dije el nombre de Fabián, y el tipo nos invitó a tomar asiento en una esquina. Allí nos ofreció un cigarrillo, no acepté, Rebeca si lo hizo, supuse que por los nervios. Comenzó a explicarnos el asunto.
A nadie se le obligaba a nada, comenzó diciéndonos, se debe utilizar condón, luego nos comentó que algunas parejas ya tienen experiencia, otras apenas la están adquiriendo, y nos dijo que como debutantes que éramos de llegar a un intercambio podríamos utilizar la habitación del piso de arriba. Se puso de pie y dijo que volvería pronto. Rebeca y yo aprovechamos para echar un vistazo al lugar. A esas alturas algunas parejas ya empezaban a abandonar el recinto con un negocio consumado, otras se mantenían hablando.
Al cabo de un rato se nos acercó nuevamente el anfitrión con una pareja de muchachos, quizá él podría tener unos veintiséis y ella igual no mayor que el muchacho. Nos presentó y nos dejo solos. Rebeca comenzó hablar con la pareja, mientras lo hacía miré a la muchacha: bastante delgada pero muy sensual, tenía un pañuelo en la cabeza y un rostro impecable, me sonría picadamente. Su novio era alto, un poco grueso pálido y bastante parlanchín, él se llamaba Federico y ella Paula. Sin darme cuenta ya habíamos llegado a un acuerdo, fue Rebeca que llevó la negociación a buen puerto, lo que la convenció fue que era la tercera vez que la pareja asistía a compartir.
Una mezcla de temor y ansias por acostarme con la muchacha me embargaron. Federico hizo una señal al anfitrión que de inmediato nos guió a un cuarto bastante espacioso y confortable, allí nos dejo. Había una de botella de tequila, nos servimos varios tragos y el calorcito del tequila nos adentró. Estaba un poco sorprendido de lo rápido como se estaban dando las cosas. Estuvimos hablando durante un largo rato más, y vi como mi mujer empezó a besarse con Federico. Paula me miró y me besó también. Fue así como en cuestión de segundos ambas parejas quedamos desnudas.
Traté de relajarme recordándome las palabras de Fabián que es cuestión de dejarse llevar y abrir la mente, dado que tuve el impulso de tomar de una mano a Rebeca e irnos de ahí. Paula al darse cuenta que pude lograr una erección bastante vigorosa me llevó a un sillón que había a un lado y Rebeca y el tipo ocuparon la cama. No hacía nadan, excepto besarse con ardor.
Paula tomó mi verga y la comenzó a chupar. Primero jugueteó con ella, pasaba mi glande alrededor de su boca y luego se la introdujo toda. Fue en ese momento en que me sentí mas tranquilo. Ella me miraba fijamente a los ojos mientras lo hacia. Luego Rebeca era quien le hacía el sexo oral a Federico, ya a ese punto yo estaba relajado y no me importó y comencé a disfrutar. Le hice el sexo oral a Paula, que no decía nada, simplemente me pasaba sus manos por el cabello.
Federico se cogía a mi mujer, igual yo con su novia. Ver a Rebeca tener sexo con otro, me excitó mucho. A la hora de estar en esas me vine en la boca de la muchacha y al cabo de unos minutos lo hicieron Rebeca y Federico.
Rebeca y yo nos vestimos y salimos de la habitación dejando a los muchachos que se acabaran con la botella de tequila y con la promesa de seguir viéndonos, ni siquiera nos duchamos. De camino hablamos poco. Concordamos en que si lo volvíamos hacer sería con la misma pareja; mi mujer les había pedido el número.

***
Pasamos todo el domingo con Eduardo, lo llevamos a pasear y llegamos a casa ya al anochecer y Eduardo al bajarse del auto corrió a su habitación, donde estaba el lego. Fui hacerle compañía y Rebeca se fue a cambiar. Tomé la caja que contenían las piezas y me asombré la cantidad de piezas y lo detallado que luciría el castillo cuando estuviera armado; Eduardo iba por buen camino, lo tenía bien adelantado. Rebeca ya con ropa de dormir entró a la habitación donde estaba el niño y se sentó al otro extremo de la cama y lo contempló en silencio; de vez en cuando lo regañaba para que se sacara las piezas de la boca.
Entonces mientras observaba a Rebeca comencé a recordar el día en que la conocí, la forma en cómo nos gustamos, mi primo quien nos presentó. Los dos años de noviazgo. El primer susto por embarazo. La cara de mi suegro cuando le dije que me casaría con la hija menor de la familia. La boda. Mi madre llorando de felicidad. Mi padre impaciente para el cura terminara la ceremonia. Mis hermanas y sus bendiciones. La luna de miel. Madrid. La noticia que sería padre. Y la nueva etapa que eso implicaba. Eduardo vino al mundo durante una madrugada en que Rebeca se levantó pidiéndome llamar una ambulancia. El niño nació tres días antes de lo previsto, fueron tres días de insomnio en los pasillos del hospital.
Cuando le dieron de alta a Rebeca vino lo demás: la casa oliendo a talco de bebe, los pañales sucios, esas largas noches, la lactancia, la falta de sexo, y las vacunas requeridas. Lo más caótico, lo recuerdo ahora en perspectiva, fue el nombre qué le pondríamos. Buscamos en un grueso libro el nombre, procuramos uno en castellano pero poco conocido, sin embargo Rebeca terminó por ponerle el nombre de mi suegro.
-Este es papi y esta mami –dijo Eduardo mostrándonos dos muñecos de lego, la reina y el rey de castillo.
-Vamos, es hora de dormir príncipe –dijo Rebeca mientras lo alzaba para llevarlo a la cama, pero con el borde de la bata de dormir destrozó una de las torres del castillo. Eduardo al ver las piezas desperdigadas por el suelo, rompió en llanto, un llanto que me dio la corazonada que algo más, en alguna parte, también se había derrumbado.

miércoles, marzo 12, 2008

OLAS


Desde que se instaló la transnacional, una canadiense dedicada el desarrollo del software, Moisés Rojas fue el primer empleado que contrataron, era un tipo extraño, y todos en la oficina lo sabían, sin embargo y pese a todo era un empleado sin igual, era un workaholic. La empresa lo catalogó como el mejor empleado del 2003, y todo indicaba que lo volvería a repetir en el 2004, un año que empezaba expirar.
Todas esas virtudes le valieron forjar una buena amistad con su jefe, un joven canadiense mucho menor a él, se llamaba Jeremy Schümmer, ambos rompieron la férrea ley de las transnacionales, en donde jefes y empleados no pueden involucrase más allá de asuntos laborales. Moisés Rojas lo sabía pero muy dentro de él justificaba su amistad con su jefe a varias razones, la primera que el muchacho era joven, la segunda por no ser de su nacionalidad carecía de los prejuicios latinos, y la tercera y última, y quizá más importante era canadiense y no un hijo de puta gringo. Había llegado a su puesto no por amiguismos, en eso los canadienses no pecaban, había llegado a ser jefe por puro trabajo y esfuerzo. Gozaba de un salario muy bien remunerado que si acaso pellizcaba, el resto lo guardaba en el banco, no por avaro sino por que tenía en qué gastarlo. Se quedaba hasta la una de la mañana, era una forma de sobrellevar el divorcio, por que si estaba sin nada que hacer las ideas de autodestrucción le salían de los oídos y le bailaban frente a sus ojos en una macabra obra de teatro; su estabilidad emocional era como si un copiloto de rally intentara armar un cubo rubic durante el trayecto.
Un viernes por la noche, y entre tragos –bebía muy poco- le comentó a Jeremy la primera vez que intentó suicidarse, fue a los dieciocho años cuando supo que sus padres se estaban divorciando. Le dijo que colgó de un árbol una soga, se trepó en la rama y no había introducido la cabeza en el nudo de la soga cuando ésta se rompió por que estaba podrida, dando al traste su intento; fue su madre que se dio cuenta de ello, puesto que desde la ventana de la cocina lo vio venirse al suelo.
Aquello le valió una paliza por parte de su padre que le dijo pendejo y maricón, y su madre fue menos ruda pero más ortodoxa ya que lo sometió a la guía espiritual de un sacerdote que tenía cola que le majaran. Le habló del reino de los cielos, del valor de vivir la vida y del pecado que consistía despreciarla. Que había cosas muy lindas por vivir, mientras se lo decía paseaba la mano por el muslo de un desinteresado Moisés. Cuando vio tan peculiar caricia por parte del sacerdote, Moisés y acorde a su pasiva personalidad, se la quitó como se quitará un chicle pegado a la suela del zapato y salió no sin antes escupir la imagen del santo patrón del pueblo.
No volvió hacer el intento de quitarse la vida por que quedó traumatizado, no tanto del hecho de su fallido acto sino por el temor de volver a verse con algún guía trastornado.
Intentó encarrilar su vida en lo más normal que pudo, siguió estudiando y se resignó ver a sus padres cada uno por su propio lado, se consumió por completo en su carrera de informática, le contaba Moisés y Jeremy lo escuchaba atento.
Durante su tiempo como estudiante no ligó mujer alguna, ni se emborrachó y prefería aislarse y manejar un bajo perfil. Tenía si acaso un par de amigos, ninguna amiga. Su segundo intento de suicidio se llevo a cabo cuando perdió un curso esencial en su carrera, esa vez, le contó a Jeremy, que comenzó a gritar, maldecir, putear y todas las ofensas eran contra si mismo, iba por los pasillos de la universidad gritando. Se encerró en un baño y ahí por la desesperación se tomó un poco del desinfectante que se encontró sobre el retrete, y paradójicamente fue el profesor del curso que reprobó, quien dio alerta a las autoridades. En primera instancia lo creyeron muerto pero para su mala o buena suerte, Moisés pudo sobrevivir luego de una severa desintoxicación. Los hechos que suscitaron después de su nuevo intento fallido, lo convirtieron en una sombra que nadie se dignaba a ver, ni en el salón de clase; su invisibilidad ni siquiera se rompió cuando se graduó. Nadie quiso fotografiarse con Moisés que esa noche, él se fue a dormir con todo y traje de gala.
-¿Pero a su ex cómo la conoció? -preguntó Jeremy ya un poco pasado de tragos y queriendo averiguar otros aspectos. Moisés le contó que luego de graduado comenzó a dar clases en una universidad cualquiera de esas, de garaje. Ella era su alumna. Ella nunca opuso resistencia a ninguna de las veces en que la invitó a cenar, al cine o tomarse un café. En su minimalismo romántico, Moisés Rojas le dijo a Jeremy, que demoró en darse cuenta en que Sonia estaba muy interesada por él, y fue ella que lo terminó por besar. Y sin pensarlos dos veces y consciente consigo mismo que Sonia sería la única mujer en su vida le pidió matrimonio y con el tiempo las cosas se fueron dando poco a poco. Comprar la casa, las primeras mascotas, los hijos.
-¿Y el divorcio por qué se dio? -preguntó Jeremy depositando varios cubos de hielo en su trago.
Moisés pareció apenado y dijo que Sonia se había hecho de otro, se lo confesó.
-Las razones del por qué se hizo de otro nunca las supe -dijo con desaire Moisés.
Jeremy guardó silencio, aunque en sus adentros quería reírse a carcajadas por la vida que había llevado su buen compañero de trabajo. Por lo menos esas desgracias que le relató Moisés le dieron luces del por qué actuaba como actuaba y tenía esa visión tan gris de la vida.
Impulsado por un súbito arranque de compasión, Jeremy le dijo que él y su novia, también canadiense, Dorothy, tenían pensado pasar la navidad y fin de año fuera del país, en otro continente y lo invitó a irse con ellos. Moisés lo miró extrañado, creyó que fue un disparate de Jeremy, que estaba pasado de tragos. Pero el muchacho insistió, le recalcó que dejara de lado su vida y que se fuera a vivir una aventura exótica, que volviera cargado de entusiasmo, y de positivismo.
-¿Dónde tienen pensado recibir el 2005? –preguntó Moisés.
-Queríamos ir a Australia pero todas las aerolíneas están copadas, igual los hoteles, y donde vi que hay campo es en el pacifico asiático. Dorothy me dijo que Sumatra era una buena opción. Sería excitante pasar las navidades y el año nuevo allá.
-No sé, la verdad…
-Vamos Moisés, desde allá y como propósito de año nuevo empiece a vivir de forma digna, usted tiene todo para eso, deje de lado tantos sinsabores y que allá en Sumatra nazca otro Moisés uno nuevo, positivo decidido, hágale a la vida el amor pero sin condón.
Aquellas frases le reanimaron, pidió un tercer trago, -ya mucho para él- y dijo que le reservaran tiquete aéreo y hotel.
Salían de vacaciones a mediados de diciembre, y la confirmación tanto de hospedaje como del hotel (uno cuatro estrellas) y del tiquete aéreo eran un hecho, según Jeremy y le dijo que incluso Dorothy ya encontraba en el país, lista para emprender el viaje. Moisés Rojas respiró profundo y sintió que el aire que ingresaba en sus pulmones era aire acondicionado. Era hora de tener una vida digna

***
Dorothy le pareció una muchacha encantadora, muy afable y hablaba mas francés que inglés, y su español era muy poco. Tuvo que madrugar ya que el vuelo salió a buen temprano. Dorothy y Jeremy iban al lado de Moisés quien pidió viajar cerca de la ventanilla, fue un viaje largo con varias escalas y con el temor persistente de que alguna maleta fuera a quedarse en alguna escala o que el avión lo secuestrara un grupo de terroristas. Llegaron a Sumatra por la noche, el clima era denso, caluroso y estático. Moisés cuando salió del aeropuerto sintió que las horas de viaje las realizó en un simulador, se sentía aún en su país. Se dirigieron al hotel.
Al día siguiente se despertó tarde, y desayunó copiosamente y se encontró a Jeremy y Dorothy en la piscina, Jeremy estaba dentro en el agua, y Dorothy tomaba el sol. El muchacho dijo que irían por la ciudad, a conocer el ambiente. La idea en un inicio no le pareció muy excitante a Moisés pero cuando empezó a ver los elefantes en la calle, los coloridos taxis, las edificaciones con relieves hindúes, y las mezquitas y la enorme estatua de Buda llena de macacos. Entonces no tuvo duda que estaba al otro lado del mundo.
Le pareció un poco surrealista ver en las tiendas adornadas con árboles de Navidad y Santa Claus que también compartían espacio con Ganeshas y Krishnas. La forma como hablaban los habitantes de la isla, le pareció cómica. Y una alegría creciente fue tomando posesión de Moisés.
La cena del veinticuatro de diciembre, fue para el gusto de Moisés un tanto exótica y picante y llena de condimentos y vegetales, pero sabrosa. Dorothy y Jeremy fueron a dormir temprano y él prefirió ir al casino que poseía el hotel. Entrada la madrugada conoció a Sophie, una holandesa. Tenía treinta y cuatro años y estaba de vacaciones en Sumatra. Era fotógrafa y hablaba un español peninsular. Hubo una química que, normal en Moisés no logró descifrar solo hasta cuando Sophie lo invitó a pasar la noche en su cuarto. Nunca en su vida recibió mejor regalo de nochebuena que el sexo que Sophie le proporcionó. A la mañana de navidad, se levantó con un entusiasmo nunca antes experimentado en él, se sentía como drogado. Se bañó con Sophie e incluso se la presentó a Jeremy y a Dorothy, el muchacho lo felicitó por empezar a vivir. Luego dijo que debía volver a Canadá, que lo llamó la empresa de emergencia y que se lamentaba no pasar el año nuevo a su lado, pero Moisés dijo que de todas formas lo iba a pasar bien acompañado y que volverían a verse en el trabajo. Dorothy y Jeremy tomaron el vuelo de mediodía de regreso a América, mientras tanto Moisés pasó todo el veinticinco como un quinceañero al lado de Sophie, jugaba con ella en la piscina, bebieron hasta quedar un poco borrachos y recibieron la noche en la playa, incluso Sophie lo invitó a Holanda. Moisés vio que su cambio de actitud le trajo grandes dividendos y que esa sensación de bienestar era una nueva vida que germinada en su interior.
A la mañana siguiente se levantó lleno de energías, sintiéndose dichoso, fue como si el grabado de su vida hubiera recibido una pincelada de color.
Dejó a Sophie durmiendo y decidió caminar por la playa. El cielo era un azul de acuarela, el sol parecía de neón, la playa más blanca de lo normal, el aire fresco y el mar, el mar y las olas, creyó que se fueron de paseo.
Se acostó en la playa, se quitó la camisa y se quedó mirando el cielo, con los brazos extendidos. Se emocionaba al ver a los pájaros pasar en manadas, al sentir la humedad de la arena en su espalda, incluso creyó que una nube le cerró el ojo, todo era diferente, se sentía reencarnado.
De pronto, escuchó un rugido que por poco le desprende el alma, se incorporó y la sonrisa que desde hacía días tenía dibujada en la boca desapareció; se quedó ahí, resignado, esperando que su realidad lo ahogara de una vez por todas.

jueves, marzo 06, 2008

BLOGS MUY BUENOS PERO POCO POPULARES.

Siempre los visito, sin embargo me siento mal por que son blogs con buena calidad y que nadie les deja comentario, muchos de los blogs aca presentados lo conozco personalmente, todos muy amigos mios.

Lucho y su blog. Articulos literarios, poemas, y divagaciones.

Estibaliz y su blog. Cuentos cortos, prosemas.

Cris y su blog. Su vida diaria llena de colores.

Memo y su blog. Receñas literarias, cuentos.

Maria y su blog. Poemas, y nada mas que poemas.

Electra Garrigo y su blog. Tiene de todo.

jueves, febrero 28, 2008

MUNDO PAGANO



Santo Tomás de Aquino se atraganta
cuando Confucio ensalza la carne agnóstica
y bebe del Grial.
Ni Lutero fue tan osado.

Barnizan sus pecados.
Desenvainan la Biblia.
La inquisición tortura herejes;
las letras de la Tora se cuajan
en las guillotinas.

Yelmos, cotas y espadas
crujen al unísono.
Cantos gregorianos en
el eco del Corán.
Cabalgan, grito de guerra blasfemo:
¿dios está conmigo quién contra mí?

Cristo se desploma
entre los cráneos sarracenos,
mancha de hollín occidental
en las dunas de Alá.
El filo es carcomido por el moho,
sangre polvorosa de los hijos de Saladino.

Jerusalén nunca fue tan suya.

Vislumbran el nuevo mundo de Colón
donde Pacha Mama es reina.